El presidente rompió su silencio en una semana cargada de acontecimientos con un órdago sin recorrido
19 oct 2016 . Actualizado a las 13:35 h.Carlos Mouriño rompió su silencio en el momento más inesperado, con dos partidos de tronío de por medio (Ajax y Deportivo), y para introducir una nueva variante en un proceso de venta que parece seguir su curso y en donde el estadio de Balaídos juega un papel importante.
¿Por qué comparece Mouriño ahora?
El presidente sostuvo en varias ocasiones de su rueda de prensa que lo hizo por iniciativa propia y por encontrar un momento más calmado que en las últimas semanas. Pero hacía tiempo que su comparecencia pública era necesaria ante las dudas que existían en el celtismo y la atmósfera que se estaba creando. No obstante, y curiosamente, fue a elegir una semana mayor en el plano futbolístico con la visita del Ajax en la Europa League y el derbi a la vuelta de la esquina.
¿Qué consiguió el máximo accionista?
Calmar los ánimos de una parte del celtismo. Su órdago ha encontrado adeptos y detractores, aunque todos coinciden en la sorprendente salida del presidente. Su apuesta por la compra de Balaídos puede entenderse como un imposible que justifique la venta del club, pero también como una maniobra que dote de músculo financiero al club.
¿Qué papel juega el estadio de Balaídos?
El estadio es una parte importante para el acuerdo definitivo. En el caso actual, y parece que único, porque el Concello tiene una cláusula de salvaguarda que le permite revisar el convenio firmado en el año 2009 en caso de un cambio de mayoría accionarial. En el escenario propuesto por Mouriño se convierte en una parte fundamental, ya que el presidente supedita su continuidad a la venta.
¿Tiene alguna posibilidad de prosperar la idea de Mouriño?
Las palabras del alcalde y las declaraciones de los dos grupos de la oposición (Partido Popular y Marea de Vigo) en la corporación municipal han dejado casi sin recorrido alguno el planteamiento del presidente. Una hora después de su órdago, todos se oponían a la privatización de un espacio que es de la ciudad de Vigo. Por esa razón, salvo que aparezca una tercera vía que hoy no se adivina, los días de Mouriño en el Celta parecen contados.
¿Cómo está la reforma del estadio vigués?
Encaminada, después de muchos retrasos y sobrecostes, la nueva grada de Tribuna, y en fase de licitación la Grada de Río, con un deterioro muy palpable y cuyo plazo de ejecución de la obra será de 12 meses. Falta por asignar los dos fondos. Para Marcador, el alcalde, Abel Caballero, porfió con Zona Franca pero con escasas opciones, y para Gol se había apuntando a un inversor privado. Todo por un coste de 29,5 millones de euros, una cantidad que se ha quedado pequeña después del incremento sufrido por Tribuna. De concretarse, el cambio sería radical.
¿Cuándo estará acabado?
La idea inicial, cuando Concello y Diputación abanderaron el proyecto, era contar con la instalación totalmente remozada en el inicio de la temporada 17/18. Sin embargo, la previsión optimista no tendrá correspondencia con la realidad: Balaídos estará en obras al menos otra temporada más. Con la consiguiente incomodidad para socios y aficionados.
¿Cómo va la venta?
Mouriño ha incidido en la idea de que todo está muy verde todavía, casi en una fase inicial. Pero, al mismo tiempo, durante su larga comparecencia de ayer soltó pinceladas que sitúan el proceso bastante más cocinado. Dejó ver que el grupo chino podría haber depositado ya el dinero en un banco para demostrar su solvencia económica. De esta forma, se avanzaría en la negociación después de realizar la auditoría, de comenzar a requerir documentación por medio de la firma auditora y de contratar a un bufete de abogados para llevar el asunto. Insistió en que la operación aún no está cerrada.