El calor extremo se aleja de Galicia, pero podría regresar la próxima semana

SOCIEDAD

Marcos Míguez

Las influencias marítimas suavizan estos días las temperaturas cerca de la costa, manteniéndose altas en el interior

15 jun 2026 . Actualizado a las 12:20 h.

Galicia se despide de un episodio de meteorología propio de las latitudes tropicales. Es el segundo en tres semanas. En el primero, Ourense se quedó a medio grado de batir el récord de temperatura absoluta de mayo, fijado en 38 grados. Sin embargo, en este último A Coruña sí ha establecido una nueva marca para la historia de la climatología gallega. Los 37,5 grados del sábado se convierten en la máxima más alta de junio desde hace 76 años en la ciudad herculina. Los valores nocturnos también han sido noticia. En este caso habría que descender incluso hasta el ecuador de la Tierra para encontrar registros como los que se han observado en localidades como Vimianzo, con 28 grados de nuevo la pasada madrugada.

Ahora, dos fenómenos atmosféricos aparecen para suavizar los termómetros, sobre todo cerca del mar: la niebla y las tormentas. El calor en superficie que asciende se encuentra con aire muy frío en altura debido a la presencia de una dana al sur de Portugal. Esto genera nubes de gran desarrollo vertical que producen fuertes chaparrones, granizo y aparato eléctrico. Las tormentas descargaron miles de rayos y liberaron hasta 25 litros en cuestión de media hora en Lugo. El cielo poblado de cumulonimbos provocó ayer un importante descenso térmico, de hasta diez grados, por ejemplo, en Ferrol. Las temperaturas fueron elevadas, pero no extremas. Las máximas más altas se concentraron en el interior, llegando a 34 grados.

Hoy se esperan nuevas tormentas vespertinas. Se unen además las brumas para refrescar un poco más el ambiente en la costa. Se forman cuando coinciden altas temperaturas y poco viento. El aire se estanca sobre el mar, se enfría, condensa y forma nieblas densas y a veces persistentes. Esta realidad climática tan característica del verano gallego es algo que ciudades como Vigo comparten con otras como San Francisco, ya que ambas tienen aguas frías debido al afloramiento. La previsión de MeteoGalicia anuncia nubes bajas en el litoral atlántico que provocarían una nueva caída de las máximas. A Coruña apenas pasaría de los 21.

Previsión a corto plazo

La previsión del tiempo a corto plazo no contempla que las anomalías cálidas (valores por encima de la media) vayan a desaparecer. Cabe recordar que todavía no ha comenzado el verano y ciudades como Santiago y Lugo estarán toda esta semana por encima de los 28 grados y alcanzarán durante algunas jornadas los 30. En Ourense no está previsto que las máximas se sitúen por debajo de los 32 grados. En realidad, solo cerca del mar descienden las temperaturas debido a las sucesivas influencias oceánicas.

Por otra parte, el calor más extremo se aleja de la Península, pero tampoco demasiado. Países como Francia, Bélgica y Alemania encaran unos días que serán muy calurosos, con máximas de al menos 12 grados por encima de la media climatológica.

El escenario que se espera para la última semana de junio presenta todavía algunas incertidumbres, pero con el paso de las horas van aumentando también las certezas. Lo que viene es algo que el sábado solo veía el modelo de inteligencia artificial del Centro Europeo de Predicción, uno de los mejores del mundo. Sin embargo, ayer por la tarde ya se unieron otros como el americano. La predicción incluye la posibilidad de que junio pueda despedirse con un episodio de temperaturas muy elevadas, incluso superiores a las de este pasado fin de semana. 

La ecuación del calor

En la configuración meteorológica intervendrían dos factores. Por un lado, el anticiclón se posicionaría sobre el continente europeo, cerca de Alemania, justo como sucedió a finales de mayo. El sistema de altas presiones se encargaría de generar un tiempo muy seco, permitiendo que la radiación solar entre sin obstáculos en el momento con los días más largos del año. Además, permitiría que llegase aire muy cálido procedente del norte de África.

También entraría en juego una dana situada al noroeste de Marruecos. La diferencia respecto a la que está generando inestabilidad ahora mismo en Galicia es que favorecería al máximo el ascenso del aire africano hacia la Península. Si se confirma la previsión, el calor volvería a ser especialmente intenso en el noroeste, ya que el aire llegaría muy recalentado tras su paso por España y Portugal. Las máximas podrían ascender hasta 14 grados por encima de los valores habituales para finales de junio.

La posibilidad de que se materialice esta previsión, así como la intensidad, duración y extensión del evento dependerá sobre todo de la posición final que ocupe la depresión aislada y de su persistencia fuera de la circulación general de la atmósfera que permitiría que se tomara tiempo para bombear calor.