El comienzo del juicio contra el hijo de Mette-Marit coincide con la revelación de nuevos datos de los vínculos de la princesa y esposa del príncipe Haakon con Epstein, que han generado una gran polémica. Casi la mitad de los noruegos cree que Mette-Marit no debe ser reina
03 feb 2026 . Actualizado a las 15:43 h.Marius Borg, hijo de la princesa heredera Mette-Marit de Noruega, se ha sentado este martes ante el juez para hacer frente a 38 delitos de diferente consideración. Entre ellos, violación, maltrato, grabaciones sin consentimiento, tráfico de drogas, infracciones de tráfico, abuso en las relaciones cercanas, acoso a dos agentes de policía, amenazas o comportamiento imprudente. El joven de 29 años se ha declarado inocente de la mayoría de los cargos, incluidos los cuatro cargos de violación, si bien ha asumido otros como el de tráfico de drogas. El juicio llega cuando la reputación de la monarquía noruega pasa por su peor momento y su madre, la esposa del príncipe Haakon, está contra las cuerdas al revelarse su intercambio de mensajes con Jeffrey Epstein. Marius Borg llegó al juzgado de primera instancia de Oslo a las 9.30 de la mañana de este martes 3 de febrero, donde se sentó entre sus dos abogados, Ellen Andenaes y Petar Sekulic. En torno a 200 periodistas están acreditados para un proceso que ha despertado gran expectación en todo el mundo y en el que, a petición del acusado, no se le pueden hacer fotografías, con lo que solo se puede conocer cómo lo está viviendo a través de las imágenes realizadas por los dibujantes de la sala. Igualmente, aunque se trata de un proceso público, se celebra bajo restricciones parciales en las declaraciones de testigos y en la reproducción de algunas de las pruebas para la protección de las víctimas.
Durante la lectura de cargos, Marius Borg ha sido tajante al declararse inocente de las cuatro violaciones que se habrían producido, según ha detallado el fiscal posteriormente, sin el conocimiento de las víctimas, que estaban «dormidas o bajo la influencia de algún tipo de sustancia». Sí ha reconocido algunos de los delitos por quebrantar órdenes de alejamiento, incluidas las 172 llamadas que hizo a una de las víctimas; infracciones de tráfico por exceso de velocidad; haber tomado una fotografía íntima a una de las víctimas sin su conocimiento, aunque ha negado otros delitos similares. Sí ha reconocido comportamiento desconsiderado y haber transportado marihuana para un tercero y amenazas.
El fiscal, Sturla Henriksbø, ha sido inflexible durante su exposición al subrayar que Marius Borg «debe recibir el mismo trato que cualquier otra persona acusada de los mismos delitos. No debe ser tratado con mayor severidad ni con mayor indulgencia por sus familiares», en referencia a su vinculación con la corona noruega. El letrado también ha querido precisar que el consumo de drogas o de alcohol no es un atenuante para la comisión de los delitos de los que se le acusa, destacando que Marius Borg era consciente de sus actos.
Falta por ver si se le suman tres nuevos delitos que se están investigando actualmente y que provocaron su detención el pasado domingo 1 de febrero y reclusión en prisión preventiva. De ser así se le imputaría agresión física, amenazas con un cuchillo y quebrantamiento de la prohibición de visitar a una persona.
El joven fue ingresado en el hospital tras su arresto del pasado domingo y recibió la visita de su madre, de su padrastro, el príncipe Haakon, y de su hermana, la princesa Ingrid, en el centro hospitalario. El diario noruego VG ha publicado la fotografía a las puertas la clínica de madrugada solo un día antes del juicio.
Todo esto no hace más que ahondar en la mala reputación de la monarquía nórdica que intenta seguir con sus compromisos oficiales mientras los escándalos la acorralan. El último, las revelaciones sobre Epstein y su relación con Mette-Marit, más cercana de lo que habían hecho creer. El nombre de la heredera apareció en cientos de los documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos donde un colaborador del pederasta la describe: «No es la típica royal, es retorcida».
La prensa noruega recoge que la nuera del rey Harald fue invitada dos veces a la isla privada del empresario entre el 2012 y el 2013, aunque no hay pruebas de que accediera a ir. Lo que sí se desprende de sus asiduas comunicaciones es un trato amistoso y de confianza entre ambos, mucho más estrecho del que se había confesado. Además, los correos electrónicos prueban su estancia en casa del pederasta estadounidense que la casa real no tuvo más remedio que admitir del 6 al 11 de enero del 2013. Una visita en la que Epstein le ofreció a su invitada «un corte de pelo, dentista, sushi, bicicletas, compras, películas, playa, muelle, disfrutar, siéntete libre de usar el vapor de mi baño». En los documentos desclasificados también se hace referencia a unas fotos «inapropiadas» de «Mette», que no han visto la luz.
Mette-Marit bromeaba con Epstein sobre una «aburrida boda» a la que acudió en septiembre del 2012 —la de los duques de Luxemburgo—, e incluso se reía de los coqueteos que tenía con ella el pederasta, en una época en la que ya había sido investigado y condenado por delitos sexuales contra menores. «Estoy cazando esposas. París está interesante, pero prefiero a las escandinavas», le escribe Epstein, a lo que ella responde: «París es bueno para el adulterio. Las esposas escandinavas son mejor material». «Echo de menos a mi amigo loco», le dice la princesa y madre de la futura heredera —Ingrid Alexandra— al millonario.
Su publicación ya ha tenido las primeras consecuencias, mientras casi la mitad de los súbditos noruegos consideran que Mette-Marit no es apta para asumir el cargo de reina, según un sondeo realizado por los medios Dagbladet y NRK, la Fundación Sexo y Sociedad, dedicada a los derechos sexuales y reproductivos, le ha retirado el patrocinio de su Premio Shameless. «Queremos finalizar nuestra colaboración con Su Alteza Real la Princesa Heredera Mette-Marit», han informado en un comunicado en el que precisan que «lo que se ha revelado es incompatible con los valores defendidos por el Premio Shameless».