Carlos III ampliará su mansión escocesa para convertirla en salón de bodas de lujo, con reservas de 9.700 euros
GENTE
La fundación del monarca pretende hacer del palacio un «lugar de referencia nacional e internacional para enlaces y eventos privados de cinco estrellas»
13 ene 2026 . Actualizado a las 16:48 h.El rey Carlos III ha comenzado el año embarcado en un nuevo proyecto que implica a Dumfries House, la mansión en Escocia que adquirió siendo todavía príncipe de Gales y que es actualmente la sede de su fundación, The Kings Foundation (La Fundación del Rey). El monarca pretende que el palacio se convierta en «lugar de referencia nacional e internacional para bodas y eventos privados de lujo», por lo que acometerá una ampliación de 430 metros cuadrados que permitirá celebrar enlaces con tratamiento de boda real a partir del verano del 2027.
Este nuevo espacio, que recibirá el nombre de The King's Hall (El salón del rey), en honor a Carlos III, supondrá la ampliación del ala este de la casa, que tiene 300 años de antigüedad, manteniendo el equilibrio arquitectónico del conjunto y utilizando materiales de origen local para crear un salón público de 282 metros cuadrados apto para eventos de hasta 200 invitados, según informa Vanity Fair.
El alquiler del espacio, cuyas reservas ya están abiertas, tiene un precio de 5.500 libras (6.300 euros al cambio) para una boda entre semana y 8.500 libras (9.700) para banquetes de fin de semana, y las ganancias derivadas del arrendamiento será destinadas a programas educativos de la fundación y para crear empleo en la comunidad. La intención es que las primeras bodas se celebren a partir de julio del 2027.
Dumfries House, con un terreno de más de 800 hectáreas en la localidad escocesa de Ayrshire, así como todo su contenido, fue adquirida por la fundación en el 2007 con ayuda del monarca, en una operación de 45 millones de libras (casi 52 millones de euros). Se trató de una compra considerada en su momento un «riesgo terrible» ante el intenso proyecto de restauración que había que llevar a cabo en la mansión construida en los años 50 del siglo XVIII. Pero la organización se escudó en las oportunidades que tenían las obras para revitalizar tanto la propia finca como la comunidad local.
Tras una restauración minuciosa durante 10 años, la residencia se abrió al público, con visitas guiadas para ciudadanos locales o turistas y con una amplia agenda de eventos gastronómicos, encuentros nocturnos, celebraciones corporativas, bodas o celebraciones en fechas señaladas. Para ello, se utilizaba la Tapestry Room (La habitación de los tapices), que tenía un aforo máximo de unos 100 invitados. Un número que será historia a partir de julio del próximo año, cuando se ponga en marcha el nuevo salón para grandes eventos, con menú de productos locales.