La «influencer», que es madre de una niña de un año, contó a través de las redes sociales cómo vivió el aborto que ha sufrido
10 nov 2025 . Actualizado a las 10:59 h.La influencer Marta Riumbau, de 37 años, anunció en las últimas horas que ha sufrido un aborto espontáneo cuando estaba embarazada de seis semanas. «Hoy debería haber sido un domingo normal, pero esta madrugada he sufrido un aborto», decía la creadora de contenido.
«Ni siquiera llegué a decir en voz alta que estaba embarazada porque con Julieta tampoco me permití estar feliz e ilusionada, pasan muchísimas cosas como esta, es mucho más común y habitual de lo que parece», aseguraba en un vídeo que ha compartido en las redes sociales con sus seguidores.
Marta Riumbau confesó que nadie sabía que estaba embarazada, ni tan siquiera su familia o su entorno más cercano. Y describió cómo comenzó a sentirse mal con «un dolor muy intenso, muy punzante y muy localizado».
«Iba todo bien hasta que a principios de esta semana tuve un sangrado. Me pasó lo mismo con Julieta. Fui a la clínica, me exploraron y estaba todo bien. Y ayer por la noche volví a sangrar», relataba Marta Riumbau. Cuenta que regresó a urgencias, y que desde allí la mandaron a casa de nuevo, aunque con muchos dolores.
«Me fui a la cama con tal dolor que dije: "esto es imposible que sea algo bueno". Eran como contracciones. De alguna forma yo ya lo sabía, pero tampoco podía hacer nada, me quedé dormida con ese dolor», describía.
«Esta mañana me he despertado sin dolores, sin náuseas y me ha salido ir directa a la ducha y... se ha desprendido», confesaba. Y decía que ella misma se había sorprendido de cómo había actuado y reaccionado ante ello. «Me ha sorprendido la frialdad con la que he actuado. Supongo que por Julieta o porque de alguna forma ya lo sabía, aunque me dijesen que todo estaba bien», añadía.
«Así que voy a hacer algún plan con Julieta hoy, porque esta es una bolita de un año que me necesita y me va a tener al 100 %, y mañana será otro día», terminaba.
Los planes de ser madre de nuevo de Marta Riumbau no son nuevos, ya que ya avanzó hace meses que quería darle un hermano a Julieta. Cuando contó esto además aseguró que tenía otro embrión vitrificado, del mismo proceso de fecundación in vitro a través del que nació su hija. Ella, después de que le diagnosticaran de una reserva ovárica extremadamente baja, decidió congelar sus óvulos. En ese momento reflexionaba que ese embrión, del que sufrió un aborto el pasado fin de semana, podría ser su última oportunidad de volver a ser madre.
En ese momento ya era muy realista con su proceso para darle un hermano a su hija. «Sé que será negativo, pero lo habré intentado», decía. «Si es positivo debería estar acunada por los dioses del olimpo como mínimo. Haber tenido a Julieta en mi primera transferencia cuando tenía 2 oportunidades y varias cosas a mi contra... es una suerte increíble». Finalmente fue positivo, aunque perdió el bebé a las seis semanas. Tras dar a luz a Julieta, la influencer aseguró que «no volvería a empezar el proceso» y no se sometería de nuevo a un extracción de óvulos.
El testimonio de Ana Peleteiro
El caso de Marta Riumbau se une al testimonio reciente de Ana Peleteiro, que también sufrió un aborto hace unos meses. «Obviamente, tener que dar a luz a tu hijo fallecido tan pequeñito es algo durísimo, pero lo vivimos de una forma bonita, unidos y en casa», explicaba a finales del mes de julio, cuando hizo público lo que le había ocurrido y cómo lo había vivido.
«Vivir algo tan traumático y compartirlo con otras personas es súper sanador», agradeció a las seguidoras que se pusieron en contacto con ella. «Me parece importante compartir lo bonito de la vida, pero también lo que no es tan bonito».
Unos días después Ana Peleteiro abría su corazón en redes sociales al 100 %. «Yo no tenía ningún síntoma aparente, pero sí que es cierto que una vez me dieron la noticia relacioné algunos síntomas que había tenido con lo que estaba pasando. No tuve sangrados, no manché en ningún momento. Pero me encontraba muy mal, me dolía muchísimo la cabeza. En su momento, lo achaqué a que durante el embarazo siempre en el primer trimestre me suelo encontrar muy mal», explicaba.
«Conseguí expulsarlo completo, lo viví con mucha tranquilidad y calma. Lo pude coger con mis propias manos y en ningún momento sentí ningún tipo de rechazo sino todo lo contrario, un amor y un cariño que jamás pensé que llegaría a sentir por un bebé que se había ido al cielo siendo tan minúsculo», relataba.
«Tuvimos la suerte de poder enterrarlo junto con mis padres y con Lúa y así pudimos cerrar ese ciclo. Me ayudó mucho hacerlo de esa forma, no haber rechazado a ese bebé y haber tenido la fortaleza de despedirlo de una forma digna», terminaba, visibilizando cómo vivió el duelo.