La hija de Bebeto: «Quiero casarme con alguien como mi padre o Brad Pitt»

Stéphannie Oliveira regresa a Galicia para acompañar a una buena amiga el día de su boda. Estuvo con ella YES, la revista gallega de Gente, Creatividad y Tendencias


La Voz

Stéphannie Oliveira (22-6-91) pisa la arena de Riazor y no puede dejar de emocionarse. Salta como una loca, se descalza y corre rápidamente a la orilla para probar el agua. «Me han dicho que está helada, pero ¡qué va, está buenísima! Yo soy una enamorada de la playa. La adoro». Y enseguida se lanza al móvil para colgar su selfie en las redes y hacérselas llegar a sus padres: Bebeto y Denise. «Se van a volver locos, mi padre siempre dice que esta ciudad es su segunda casa». Al minuto, Denise, su madre, habla con ella por Skype y desde el móvil le enseña la bahía que tan buenos recuerdos les trae a toda la familia. Porque Stéphannie, aunque no nació en Galicia, llegó aquí con 13 meses y la lleva en el corazón. Siempre. Lo cuenta con ese acento caliente, un español que baila samba, y que no pone barreras al desparpajo. Stéphannie a los cinco minutos ya te abraza literalmente y no pone ninguna barrera a su intimidad. Es tan extrovertida que casi da pudor preguntarle porque enseguida sabes que te responde sin esconderse en ninguna trinchera. Con esa alegría envidiable del sur habla y habla y habla y no deja de sonreír en ningún momento. Está feliz porque desde los 11 años no había vuelto a Galicia y en esta ocasión lo hace para acompañar a una buena amiga el día de su boda. «Nos criamos juntos, ellos también eran tres hijos como nosotros y cada uno tenía su preferido, hemos compartido muy buenos ratos y nuestros padres igual». Mientras caminamos (y la gente se gira para mirar sus 181 centímetros de altura) Stéphannie confiesa que le cuesta situarse en las calles, pero que no ha olvidado la comida de aquí: «Ayer me puse morada de jamón y croquetas, me encantan». La hija de Bebeto tiene ahora 23 años, está soltera, acaba de hacer un curso de interpretación en Los Ángeles, ha aparcado su carrera de modelo y sigue volcada en ayudar a los más desfavorecidos en Rio de Janeiro, donde su padre es «deputado estadual», un cargo político importante. Empezamos la entrevista preguntándole por él.

-¿Tu padre te ha tenido que atar en corto?

-[Risas] Mi padre es muy celoso, y no le gusta nada cuando me ha visto posar en bikini y esas cosas, pero, bueno, se ha tenido que ir acostumbrando. Pero sí es cierto que cuando mis hermanos llegan de fiesta sí les pregunta qué tal, si han estado con una chica, y de mí no quiere saber nada de eso. Ellos ahora tienen novia, y cuando yo empecé a salir con un chico estuvo una semana sin hablarme.

-¿Y sigues con él? (Con el novio, me refiero, con tu padre entiendo que sí)

-[Risas] A mi padre le tuve que decir entonces: ¿qué? ¿no vas a hablar conmigo nunca más? Él nos adora y ya sabes como son con las hijas algunos padres. Él es muy cariñoso. Yo ahora estoy soltera, no tengo novio, tuve dos relaciones, pero ya se acabó.

-Quién sabe, a lo mejor en estos días conoces a un gallego y ya te quedas aquí.

-¡Prefiero casarme con un gallego! ¡Sí! Aquí los hombres son muy guapos y mucho más tranquilos... ¡En Brasil son unos sinvergüenzas!

-Van muy rápido, entiendo.

-Sí, pero no son muy formales. Enseguida quieren besarte, abrazarte...

-Y tú no te fías.

-Yo tengo el ejemplo de mis padres, se conocieron cuando mi madre tenía 15 años. Ella jugaba en un equipo de voleibol y mi padre entrenaba cerca de ella. Él tenía 19 y entonces no era un crac mundial, pero se enamoraron y en cuanto pudieron se casaron. A mí me gustaría seguir ese ejemplo. Porque yo me veo casada y madre de una familia numerosa, me gustaría casarme con alguien como mi padre o como Brad Pitt [risas]. Yo nací para ser madre. Mi sueño es tener una familia numerosa y adoptar.

-¿Sigues volcada en tu faceta solidaria?

-Sí, cuando decidí aparcar la moda y centrarme en ayudar a los demás, mis padres creían que era una ?chiquillada? mía, algo temporal, pero ya llevo 4 años en Jardim Gramacho, un barrio de Río, ayudando a la gente de la basura [es un vertedero donde viven en condiciones terribles]. Estuve también en África ayudando durante tres meses y esa es mi vocación. No es un hobby. Dios lo ha querido así.

-¿Eres creyente?

-Sí, sí lo soy. Pero creo que esta forma de darme en los demás tiene que ver con estar agradecida por haber recibido tanto. He tenido la fortuna de nacer en una familia muy unida, con unos padres que ahora, con 50 y 46 años, se siguen adorando, y con mis hermanos. He crecido con la posibilidad de tenerlo todo, pero mis padres siempre me han hecho tener los pies en el suelo.

-¿Dejaste la moda por eso? ¿Por el lado frívolo?

-La aparqué porque me cansé. Yo soy hiperactiva, hago muchas cosas y en realidad me gusta más interpretar, hablar que ponerme y quitarme ropa, estaba cansada de viajar y he visto a muchas chicas perderse.

-¿Y ahora qué haces?

-Acabo de llegar de hacer un curso en la New York Film Academy, en Los Ángeles, y creo que me encantaría estar allí al menos un año. Me gusta mucho la música y cantar. Creo que por ahí es por donde quiero enfocar ahora mi carrera.

-¿En casa habláis mucho de cuando vivíais aquí?

-Sí, para mi padre es su segunda casa, yo llegué con 13 meses y me fui con 5 años y medio; después solo vine en una ocasión cuando tenía 11, pero mi infancia está muy ligada a esta tierra y mis padres fueron muy felices aquí. Para que te hagas una idea ¡yo en el Mundial de Brasil me puse la camiseta de España en Maracaná. Debí de ser de las pocas!

-¿A quién te pareces más, a tu padre o a tu madre?

-¡Creo que a ninguno de los dos! Yo soy muy abierta, muy animada, me encanta hacer muchas cosas. Mi padre es más vergonzoso y muy cariñoso, ahora está centrado en su carrera política (es ?deputado estadual?), pero no ha dejado de hacer vida de atleta: es muy disciplinado con las comidas y las horas de sueño. Mi madre es más reservada socialmente. Yo soy la más payasa de la familia, pero soy independiente como mi madre.

-¿Cuáles son tus gustos en la moda?

-No soy de seguirla a rajatabla, pero soy una fan absoluta de los complementos.Y de darle toques de alegría a los looks. Es posible que me veas con gafas en forma de corazón, y como ves, estoy siempre llena de collares, anillos, pulseras. Y adoro los sombreros. -¿Y qué es lo que más te gusta hacer en tu tiempo libre?

-Me encanta salir a bailar, pero yo soy más de mañana que de noche. Hago skate board y pádel surf porque no puedo vivir sin la playa.

-¿En Brasil te reconocen? ¿Vives tranquila?

-No me gusta que me reconozcan, pero es inevitable. Es verdad que yo tengo un punto naíf de dar confianza. A veces me dicen ?Stéphannie vive en Disneyland?, pero soy así de intensa. Viajo mucho. ¡Aquí o en Los Ángeles estoy feliz!

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
29 votos

La hija de Bebeto: «Quiero casarme con alguien como mi padre o Brad Pitt»