Bodas reales de oro sin brillo

Lourdes Álvarez Esmorís BARCELONA / EFE

GENTE

Se cumplen hoy sin celebraciones 50 años de la unión entre don Juan Carlos y doña Sofía aquel 14 de mayo de 1962

14 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace 50 años dos personalidades unieron sus vidas para hacer historia, dos jóvenes que sabían lo que era el exilio, Juan Carlos de Borbón y la princesa Sofía de Grecia, que no solo dijeron sí a las obligaciones de Estado sino que, además, escucharon los dictados que les marcó su corazón. Una historia que ha seguido con lupa el periodista y escritor Màrius Carol, cronista de la Casa Real durante diez años, y que ha plasmado en su libro Un té en el Savoy, en el que analiza los avatares de un matrimonio que comenzó aquel 14 de mayo de 1962 en Atenas con una ceremonia histórica que congregó a 137 miembros de 27 monarquías.

Bajo la mirada de Carol, este es un aniversario idóneo para hacer balance de medio siglo de relación personal y profesional de los reyes, dos identidades, muy distintas, unidas en doble faceta, como representantes de la institución monárquica y como familia. Carol relata que don Juan Carlos era un joven divertido, «muy charmant» y doña Sofía tímida, aunque «más fuerte en según que temas y dedicada al mundo de la cultura».

Azar y destino hicieron que se toparan varias veces, pero los astros, alentados por la reina Federica de Grecia, se alinearon definitivamente en la boda de los duques de Kent, en Londres, en junio de 1961. «Parece ser -dice Carol- que Federica llamó a protocolo de Buckingham Palace para que los pusieran lo más juntos posible en las mesas». Y de aquellos tres días de estancia en Londres a un noviazgo de 11 meses con cartas de amor que culminaron con la pedida oficial en Lausana. Un tándem ganador, dos casorios y un permiso. Por los ritos católico y ortodoxo con la venia de Juan XXIII. Hoy se cumplen las bodas de oro, en la fase más complicada del reinado de don Juan Carlos, y no habrá fastos ni brillo alguno.