Código ético contra documentales tramposos

La burda manipulación de una serie emitida por la BBC y Travel Chanel ha disparado las alarmas e indignado a los antropólogos.


No dejes que la realidad te fastidie un buen documental. Esta perniciosa máxima ha hecho que, desde que el cine es cine, las cámaras acomoden la realidad a los deseos quienes las manejan. Si para ello es necesario decir que lo negro es blanco o viceversa, no pasa nada. Hasta que pasa. Como ocurrió con la serie documental Mark y Olly: viviendo con los machigengas que levantó ampollas entre los antropólogos que mejor conocen esta etnia amazónica.

Unos expertos denunciaron el montaje, ante la emisión de la BBC en el Reino Unido y Travel Channel en Estados Unidos, calificándolo de «falso, inventado y distorsionado». Y encendieron todas las alarmas. Para que no se repita, desde la organización Survival, que vela por los derechos de los indígenas en todo el globo, ha propuesto un código ético que salvaguarde a estas etnias de falsedades, tergiversaciones y patrañas. Survival quiere que los realizadores y documentalistas que trabajan con etnias indígenas asuman un código de buenas prácticas dictado por el sentido común. Se trata de evitar que las manipulaciones deriven en «retratos potencialmente dañinos de los indígenas», pidiendo a los realizadores que sean coherentes, responsables y fieles a la verdad para evitar que «el público se forme una opinión injusta o poco representativa de los indígenas». Insisten, además, en el papel crucial que juegan las televisiones del mundo rico «para determinar el trato que reciben los indígenas».

Presentada por Mark Anstice y Olly Steeds, la polémica serie sobre la etnia amazónica mostraba a los matsigenkas o machiguengas -mal llamados machigengas en el título- como seres salvajes y crueles. Para el director de Survival International, Stephen Corry, «es un deprimente ejemplo de cómo la tele retrata normalmente a los pueblos indígenas». «Es una sucesión de estereotipos, muy común por desgracia en la televisión del siglo XXI, que ofrece retratos que no desentonarían en la época victoriana -lamenta Corry-. ¿Pensó de veras el equipo que sus anfitriones matsigenkas eran seres insensibles, pervertidos, crueles y salvajes?». «Las televisiones no se atreverían a sostener tamaña falsedad sobre minorías del mundo industrializado como judíos, negros o musulmanes», apunta el director de la organización.

Denuncias

Las trampas de Anstice y Steeds, que vivieron con los indígenas durante meses para mostrar su «realidad», las desmontan antropólogos y expertos como Glenn Shepard y Ron Snell, que describen la serie como «un montaje falso, inventado y distorsionado». Denuncian como los documentalistas «se inventan las traducciones para presentar un retrato falso e insultante de una comunidad malvada, salvaje y obsesionada con el sexo».

Shepard, que trabajó con los matsigenkas durante 25 años y que habla su lengua con fluidez, refiere como «falsa y sin ninguna base etnográfica» una escena clave en la que Stedds es sometido a dolorosos mordiscos de hormigas «para ser purificado según la tradición matsigenka» y «soportar los castigos ancestrales por haber comprado carne de ciervo».

Ron Snell, hijo de misioneros estadounidenses que creció con los indígenas y que también domina su idioma, acusa a los realizadores de «pagar a los indígenas para hacer cosas que no harían ni dirían normalmente» y de mentir desde el primer momento. «Entraron en la comunidad por un camino accesible y en buen estado y se desviaron luego unos metros para hacer ver que se abrían paso por la jungla», denuncia. Snell, que ha escrito varios libros sobre su niñez indígena y visita la zona con regularidad, también les acusa de pagar la confección de cusmas (túnicas de algodóigenkas). Su madre, que vio el documental y corrobora las acusaciones, es la autora de un diccionario matsigenka de 900 páginas. La serie, producida por Cicada, ya estuvo en el ojo del huracán mediático cuando se acusó a una de sus expediciones de causar una epidemia de gripe entre indígenas peruanos aislados que costó la vida a cuatro de ellos.

Responsabilidad moral

Prácticas éticas en producciones con pueblos indígenas se denomina el código propuesto por Survival, que apela a la responsabilidad moral requerida para producir un documental con el potencial de ser «la única forma en que el público puede aprender algo sobre ese pueblo indígena». Además de advertir a los realizadores sobre las dificultades y consecuencias de la producción irresponsable, el código también ofrece una serie de principios básicos.

Destaca la importancia del respeto, la seguridad, el montaje imparcial y la verdad y la exactitud. Hace hincapié en el peligro de usar un lenguaje que separa a los pueblos indígenas del mundo industrializado y plantea una batería de normas éticas, como pedir permiso de las personas filmadas y acepta sus limitaciones; investigar sobre el terreno; informar a los indígenas sobre las pretensiones y uso de la película; compensar adecuadamente su contribución; abandonar el proyecto si surgen objeciones, al margen de acuerdos de emisión y de la inversión, y garantizar que las traducciones son exactas e imparciales.

Si es posible, «los representantes de los indígenas deben ver el film antes del montaje final, para corregir errores y dar o denegar su aprobación a la representación que se hace de ellos». En aras de la verdad, «no se debe recurrir a trucos y engaños como esconder objetos manufacturados en fábricas y que los pueblos indígenas usan para hacer que parezcan más auténticos». Tampoco «pedirles que se pongan vestimentas tradicionales o que se desnuden o celebren ceremonias o rituales ancestrales que ya no practican, a no ser que esto se explique a la audiencia». Jamás se debe insinuar que los indígenas no son parte del mundo «moderno». «Decirlo Implica que tanto ellos como su modo de vida pertenecen al pasado cuando, sin estar industrializados, son tan ciudadanos del siglo XXI como cualquier persona», advierte Survival.

Michael Palin actor y presentador británico, exmiembro de Monty Phyton y uno de los rostros más populares de la BBC, ha mostrado su apoyo al código. «Estoy completamente a favor del código de buenas prácticas de Survival. Las personas son más importantes que los programas».

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