El CSIC investiga un modelo que permitirá una gestión «más inteligente» del territorio gallego

Adrián Valiño REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

El parque Baixa Limia-Serra do Xurés linda con el Peneda-Gerês portugués. Sus moles graníticas y su vía romana, dignas de visitar, en una imagen de archivo.
El parque Baixa Limia-Serra do Xurés linda con el Peneda-Gerês portugués. Sus moles graníticas y su vía romana, dignas de visitar, en una imagen de archivo. Santi M. Amil

Aunque el proyecto está en una fase inicial, los investigadores ya desarrollaron un caso piloto en la reserva de la biosfera transfronteriza Gerês-Xurés

14 ene 2026 . Actualizado a las 11:52 h.

«Es un trabajo amplio, ambicioso a nivel de gestión de datos. Actualmente estamos en una fase de contratación del personal. El objetivo principal es intentar encontrar soluciones a través de la gestión del territorio para reducir ese riesgo de tener grandes incendios forestales como los que tuvimos este año», explicó Adrián Regos, coordinador del grupo de Ecología del Paisaje de la Misión Biológica de Galicia (MBG). El proyecto «Paisajes resilientes», del CSIC, tendrá una duración de cuatro años y será financiado por la Agencia Galega de Investigación (Again).

Más en profundidad, la investigación tendrá en cuenta el paisaje, los cultivos y la biodiversidad. «Será más inteligente porque también valorará el fuego, que quizás sea una de las partes más novedosas. El proyecto lo que intenta, a través de modelos y simulaciones matemáticas, es ir diseñando posibles escenarios alternativos al actual», comentó el investigador, y añadió sobre el origen de los incendios de este pasado verano en Galicia que están relacionadas con el abandono rural, ya que la pérdida de actividades «agrícolas y pastorales hace que aumente mucho la carga de combustible y provoca grandes masas de vegetación que debido al cambio climático están muy densas, con mucho estrés hídrico y paisajes muy inflamables». 

Aunque el desarrollo de los modelos está en fase inicial, los investigadores realizaron un caso piloto en la reserva de la biosfera transfronteriza Gerês-Xurés. «Testamos algunos escenarios, nos centramos más en el régimen de incendios y la biodiversidad por ser una zona protegida. Vamos a intentar utilizar los aprovechamientos potenciales de las características del terreno que pueda haber bajo cambio climático y hacerlo a una escala más amplia», dijo Regos sobre las pruebas previas realizadas. 

Las modificaciones en el clima harán que la zona de paisaje mediterráneo, situada sobre todo en Ourense y las sierras orientales de la comunidad, se expanda, lo que puede favorecer «la recuperación de especies, como por ejemplo, el olivo. Estas zonas de vides o de estos cultivos, crean un mosaico a nivel territorial que está en contraposición de estas masas que tenemos ahora continuas, ya sea de matorral abandonado o de bosque, también sin gestionar. Y eso puede crear oportunidades para los bomberos en momentos de emergencia y romper ese comportamiento tan agresivo que tienen ahora los incendios», concluyó el investigador.