Con el 6,7 % de la población total, Galicia tendrá el 4,8 % de la condonación
03 sep 2025 . Actualizado a las 12:11 h.La Xunta no descarta «ningunha vía, incluída a xudicial», para rechazar la condonación de la deuda aprobada por el Consejo de Ministros, que juzga contraria a los intereses de los gallegos.
El rechazo del Gobierno gallego parte de que la medida «non é unha condonación da débeda, senón unha mutualización, polo que imos pagala entre todos» a través de las arcas estatales. Además, «non implica maior capacidade de gasto» porque es una operación financiera y lo que se ahorra no podrá ir a inversiones.
Fuentes de la Consellería de Facenda señalan que las comunidades menos endeudadas, como Galicia, asumirán la «maior cantidade de débeda mutualizada» porque se han empleado criterios de reparto «arbitrarios e inxustos», que suponen un «trato discriminatorio para os galegos».
Según sus estimaciones, las comunidades más beneficiadas verán condonada una cantidad por habitante superior en un 67 % a la que recibirá Galicia.
Los 4.010 millones de euros que dejaría de pagar Galicia suponen el 4,8 % del total de la quita, que asciende a 83.252 millones. Sin embargo, la población gallega supone el 6,7 % del total, según datos del propio Ministerio de Hacienda, por lo que hay un desequilibrio.
Facenda señala además que Galicia tendría que asumir «uns 600 millóns de débeda procedente doutras comunidades cos seus correspondentes intereses». El resultado de la operación es que a cada gallego se le reduciría la deuda autonómica en 1.477 euros, pero pasaría a asumir una deuda estatal por valor de 1.702 euros. Es decir, «cada galego endebédase en 225 euros máis», explican desde la consellería.
Esos cálculos sostienen el rechazo del Gobierno gallego, que expresó el conselleiro de Presidencia, Diego Calvo. La Xunta va a «instrumentar todos os recursos» a su alcance para revertir la quita de la deuda, entre ellos la vía judicial, que ya fue confirmada por Valencia y Castilla y León, otras dos comunidades gobernadas por el PP.
Preguntado sobre la posibilidad de que Galicia se acoja a su parte de la quita, incluso aunque recurra la decisión ante los tribunales, Calvo insistió en que el «escenario primeiro» es intentar que la condonación no salga adelante, para lo que también se prevé informar a los ciudadanos de sus consecuencias.
Los argumentos del conselleiro enlazan con los empleados por Alfonso Rueda el lunes, en su comparecencia tras el Consello de la Xunta. El presidente subrayó que la quita es un «negocio ruinoso» para Galicia que solo tendrá «efectos nocivos».
Además, vaticinó un escenario más perjudicial para las arcas autonómicas. Su sospecha es que después de trasladar la deuda catalana a otras comunidades transfiriéndola al Estado se aprobará el llamado «cupo catalán». Es decir, se establecerá un sistema de financiación propio para Cataluña que, como en el caso del País Vasco y Navarra, estará separado del resto de las autonomías. De esa forma, Cataluña se libraría de una «parte importante da súa débeda, que despois nin sequera tería que pagar».
Tanto la condonación de la deuda como el establecimiento del cupo, recordó Rueda, son exigencias que los partidos independentistas catalanes hicieron al PSOE a cambio de su apoyo a la investidura de Pedro Sánchez.
Frente a ese escenario, el presidente de la Xunta reclamó que se negocie un nuevo sistema de financiación con todas las comunidades, en el que a Galicia le corresponderían 500 millones anuales más, según sus cálculos.
La posición del Ejecutivo
Frente a las críticas de la Xunta, el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, aseguró que la condonación de 4.010 millones supone una «redución histórica» del 33 % de la deuda y «libera recursos» que se podrán destinar a «mellorar servizos públicos». La decisión, afirmó, «demostra o firme compromiso do Goberno de Pedro Sánchez, que volveu a cumprir con Galicia».
Blanco mostró su sorpresa porque «algún non valoren unha medida que trae más fondos para todos os galegos», y aseguró que el Ejecutivo continuará en la misma senda: «Non imos parar».