El conductor del bus que se precipitó al Lérez, pendiente de comparecer en el juzgado
GALICIA
Su entorno traslada la hipotésis del «aquaplaning» como causa del accidente en el que murieron siete personas
22 ene 2023 . Actualizado a las 05:00 h.A punto de cumplirse un mes del accidente que en Nochebuena le costó la vida a siete personas que viajaban en un autobús que cubría la ruta entre Lugo y Vigo, su conductor aún está pendiente de comparecer en el Juzgado de Instrucción número 1 de Pontevedra. Todo parece indicar que uno de los motivos que pueden explicar esta situación se encuentra en el hecho de que los investigadores de la Guardia Civil de Tráfico aún no habrían completado todas las diligencias que, posteriormente, remitirán a la titular del juzgado.
Carlos Monzón, el chófer del autocar, tiene en la actualidad calidad de investigado, una figura legal que le permite una mayor defensa que si tuviera que personarse como testigo. De hecho, días después de producirse el accidente, acudió a la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra acompañado de un abogado y se acogió a su derecho a no responder a las cuestiones planteadas por los investigadores.
Fuentes consultadas consideraron esta conducta «totalmente normal y habitual en este tipo de situaciones». «De hecho, es lo que yo le recomendaría si fuera mi cliente», reseñó un abogado, al tiempo que precisó que «siempre es conveniente esperar a que se disponga de los informes con las conclusiones de los peritos. Y, en función de ese contenido, se estudiarían los pasos a dar a continuación», añadió, recordando que, en todo caso, las declaraciones que se prestan en sede policial no tienen valor de prueba y, de hecho, no pueden utilizarse en el caso de que se llegue a celebrar un juicio.
En paralelo, y a la espera de que concluyan todas las diligencias abiertas y se tome declaración judicial al conductor, desde su entorno han trasladado la hipótesis de que el accidente pudo ser consecuencia de una situación de aquaplaning. Así, precisaron que, en el momento de perder el control del autocar, este circulaba, supuestamente, por debajo del límite máximo de velocidad establecido para este tramo de la N-541.
Según esa hipótesis, en las inmediaciones del cruce que conduce al lugar de Serrapio, se habría topado con una importante acumulación de agua, de tal modo que, al atravesarla, las ruedas habrían perdido tracción y el autobús, siguiendo con esta teoría, se habría deslizado sin control, primero, hacia el margen izquierdo, invadiendo el carril contrario de circulación y, acto seguido, hacia la derecha, impactando contra los guardarraíles y la barandilla del viaducto de Pedre, que no evitaron que el autobús se terminara precipitando al río Lérez desde una altura de unos 29 metros.
Dos supervivientes
El conductor, junto con una pasajera, fue rescatado con vida, mientras que los otros siete ocupantes del vehículo fallecieron. Los dos supervivientes utilizaban el cinturón de seguridad en el momento del accidente —se desconoce de momento si los otros pasajeros lo llevaban o no—. El chófer, un profesional de reconocida experiencia al volante, dio negativo en los controles de alcoholemia y drogas que le practicaron los agentes de la Guardia Civil desplazados hasta el lugar del accidente.