Yolanda Díaz reclama un «contrato social para el rural» en la presentación en Galicia de Sumar

Manuel Varela Fariña
Manuel Varela FOLGOSO DO COUREL

GALICIA

Yolanda Díaz, en Parada do Courel durante la presentación de Sumar en Galicia
Yolanda Díaz, en Parada do Courel durante la presentación de Sumar en Galicia Vítor Mejuto

La vicepresidenta segunda lleva su proceso de escucha a la Casa Museo de Uxío Novoneyra, en Folgoso do Courel

01 sep 2022 . Actualizado a las 17:08 h.

Yolanda Díaz viajó desde Madrid esta mañana para llevar los «procesos de escucha» de su proyecto Sumar a un lugar al que casi nadie escucha. «Hoy vamos a demostrar que se puede vivir en un rural vivo», reivindicó la vicepresidenta segunda del Gobierno en Folgoso do Courel. Lo hizo en el castro da Torre, un lugar rodeado de losas negras y vegetación arrasada por el gran incendio forestal que abrasó unas 11.000 hectáreas de monte en O Courel, el mayor fuego jamás registrado en Galicia.

«Arrancamos Sumar en Galicia sabiendo que tenemos una tarea pendiente que trae causas desde 60 años atrás en los que nuestro modelo productivo cambió tanto que provocó consecuencias tan tremendas como la despoblación del rural, que vemos aquí en Galicia y en toda España», dijo Díaz, que reivindicó así «la España Vacía, que también está aquí».

La promotora de Sumar denunció que las administraciones, de cualquier signo político, han abandonado las zonas rurales. Reclamó así firmar un «contrato social». «Venimos a escuchar a la gente que sabe -apuntó en referencia al proceso de escucha que celebró en la Casa Museo de Uxío Novoneyra-. Necesitamos un gran pacto, un contrato social con el rural. Un contrato social entre lo rural y lo urbano, con la tierra. Es fundamental. Hay que cambiar el modelo productivo a una agricultura y ganadería que no puede ser extensiva», subrayó la ministra de Trabajo, que pidió apostar por una agricultura y ganadería «próxima, de calidad, humana y sostenible» frente al modelo intensivo actual «que no es el correcto».

Abundó así, argumentándolo con la tierra quemada que la rodeaba, sobre los cambios en el modelo productivo que llevaron a la población local a «abandonar el rural» porque las administraciones las «abandonaron antes». «Acabamos de ver el monte gallego, la Serra do Courel, completamente arrasada, quemada. Las administraciones públicas actúan en el rural, daba igual quien gobierne, solo cuando hay incendios, cuando el daño ya está hecho», criticó. La vicepresidenta expuso que todas estas políticas públicas «no pueden diseñarse desde las capitales, sino desde aquí, sumando».

«La única manera de abordar los incendios y lo que estamos viviendo hoy aquí es abordar las causas profundas de por qué se abandona: el modelo productivo y la falta de servicios públicos», advirtió Yolanda Díaz minutos antes de rodearse de vecinos, ecologistas y conservacionistas en la casa natal del poeta Uxío Novoneyra para escuchar sus demandas y propuestas para O Courel y el tejido productivo en el rural gallego. Le acompañaba la hija del escritor, Branca, y también el cineasta Óliver Laxe, director de la premiada O que arda.

Antes de dar paso a los turnos de dos minutos para cada participante, la ministra citó un verso de Novoneyra, «Chove para que eu soñe», para reivindicar que en Sumar sueñan. Y que su sueño es «cambiar el país».

Yolanda Díaz con Xosé Manuel Beiras el 18 de septiembre del 2012, en su primera comparecencia pública juntos desde que formalizaran la alianza Alternativa Galega de Esquerdas días antes.

Yolanda Díaz regresa al punto de partida justo diez años después

Manuel Varela

La historia cambió para Esquerda Unida y Yolanda Díaz en agosto del 2012. En los últimos días de aquel mes supo ver la oportunidad de sentar las bases de una coalición que fue preludio de lo que estaba por venir en el tablero político nacional, que la llevó a ser diputada en el Parlamento de Galicia, ocupar un escaño en el Congreso con grupo propio y terminar como vicepresidenta segunda del primer Gobierno de coalición de la democracia. Díaz regresa el jueves adonde empezó todo, en el enésimo giro de su larga carrera política, liberada de siglas y abanderando Sumar, una plataforma cuyo éxito por ahora es solo semántico tras los fiascos de agrupar siglas en los comicios de Castilla y León y Andalucía. «No me interesa nada de eso», rechazó ayer durante una entrevista radiofónica.

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