Adrián Ben: «El dopaje me repugna»

El atleta gallego, sexto del mundo en 800 metros, dice que en Viveiro, «le echamos lo que hay que echar»


En la hora escasa que compartí con Adrián Ben (Viveiro, 1998), no menos de una docena de personas se acercaron a felicitarlo, pese a que ya habían transcurrido más de diez días de su gesta en Doha. Adrián, atiende a todos: «Lo bueno de esto es que todo el mundo te felicita y lo malo es que te felicita todo el mundo», bromea. Seguro y muy profundo para su edad, Adrián Ben va a ser una estrella. Es casi imposible que no lo consiga.

-Aún está recogiendo muestras de cariño.

-Somos un pueblo pequeño. Y aquí somos buenos conciudadanos. Lo bonito es que gente que no ha visto atletismo en su vida vaya a la plaza del pueblo en horario de Champions a ver al chavalito que corría por el paseo. Eso ya es un éxito.

-¿Cómo se interesó por el atletismo?

-Cuando gané la carrera del pueblo con seis o siete años. Y el profesor de educación física del colegio me metió en el equipo de atletismo. Lo pasábamos genial. Corríamos en la hora del recreo.

-Valió la pena perderse algún recreo.

-Sí, sí. No era un castigo. Luego, cuando competíamos y ganábamos alguna medalla o algo, a la hora del comedor del lunes siguiente, se decían los resultados y se oía: «Campeón, Adrián», entraba y me sentía Dios, con toda la gente aplaudiendo. Casi corría por ese lunes en el que te aplaudían.

-¿Qué estudia en Madrid?

-Fisioterapia.

-¿Y qué tal se le da?

-Bueno, es difícil compaginar, porque es una carrera muy práctica y yo tengo los entrenamientos, pero se hace lo que se puede.

-¿Cuántas horas entrena al día?

-Depende, Hay días que tengo una sesión y otros que tengo dos. Por lo general dos horas o dos y media.

-No hace muchos kilómetros...

-Bueno, a veces hacemos entre 20 y 25. Soy un ochocentista un poco raro. También hago cross, mil quinientos... Soy sexto del mundo en 800 pero también campeón de España de cross.

-¿Cómo se corre un 800?

-Una vuelta muy fuerte y la segunda, lo que aguantes. Acabas siempre más lento de lo que has salido.

-¿Cuál es su objetivo?

-Ser olímpico.

-Eso está al alcance de la mano.

-Está, está, pero esto no es dos más dos. El último campeón del mundo, en esta edición quedó de 18 o de 20, no recuerdo.

-Si fuera negro, igual corría más...

-Mandan más en el fondo. En el 800 han cambiado las cosas. Poco a poco, vamos cogiendo terreno. En cinco mil o diez mil, ya cambia la cosa.

-Le interesan esas pruebas de fondo?

-Claro; es la evolución natural. Con la edad ganas resistencia y pierdes velocidad.

-En la final, estaría nervioso...

-Estaba más nervioso en las semifinales, porque sabía que había posibilidades.

-Hace algunos años, el atletismo español era más exitoso.

-Bueno, eran otros tiempos. Yo digo que disfruten de nosotros, porque lo que hizo España en el pasado hoy no lo hace ni Kenia.

-¿De pequeño tenía alguna referencia?

-No, nunca he sido de fijarme mucho en otros.

-¿Ni los héroes del 92?

-En el 92, mis padres ni se conocían.

-Claro. Mire, cuando dijo aquello de que «Se van a enterar de que aquí hay uno de Viveiro», ¿que quería decir?

-Pues que en Viveiro le echamos lo que hay que echar. Quería que se enteraran de dónde está Viveiro.

-¿Qué echa de menos cuando está en Madrid?

-Mi familia, mi perro...

-La comida...

-¡Uf! No lo sabe usted bien. Se me cae la lagrimilla pensando en la comida de mi madre.

-¿Usted no cocina?

-Me gusta, sí. Me defiendo.

-¿Sabría hacer una empanada?

-Con ayuda, sí.

-¿Qué hace en su tiempo libre?

-Tristemente, descansar. A veces juego a la consola y estudio lo que puedo. Pero hay entrenamientos que me dejan destrozado.

-¿Se da cuenta de que, si en vez de atleta fuera futbolista, ya sería millonario?

-Yo creo que mis padres lo han pensado muchas veces. Pero yo soy atleta y me gusta el atletismo. Así que no pienso: «Y si...». Vivo lo mío y ya está. Si lo hiciera por dinero, tal vez lo pensaría.

-Defínase en cuatro palabras.

-Soñador, apasionado, cabezón y amigo de mis amigos.

-¿Qué le resulta repugnante?

-El dopaje me repugna.

-¿Tiene tatuajes?

-No. Tengo una apuesta con mi madre. Si voy a los Juegos Olímpicos, nos tatuamos los aros.

-¿Celta o Dépor?

-Celta.

-Dígame una canción.

-Galiza underground de Hard GZ y Pedro Arce.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-El cariño. Mucha gente no es lo que debería ser por falta de cariño. Yo en eso he tenido mucha suerte en la vida porque mis padres me han dado el que necesitaba. Porque un exceso tampoco es bueno. Hasta el agua en exceso es mala. A mí me encanta el cariño. Recibir y darlo.

Doha alumbra al atletismo gallego

X.R.C.

Ana Peleteiro y Adrián Ben firmaron dos de los ocho puestos de finalista de la selección española

El atletismo gallego brilló en Doha. Suyas son dos de las ocho plazas de finalistas de la delegación española (el 25 %) y las dos mejores posiciones al margen de la medalla de bronce de Orlando Ortega. Además, Adrián Ben, en el 800 metros, fue el único que mejoró su marca personal de los 38 integrantes de la selección española y Ana Peleteiro firmó la mejor actuación femenina de todas las convocadas. El resultado es el segundo mejor de todos los tiempos de los atletas gallegos en un mundial al aire libre tan solo por detrás del legendario Sevilla 1999 cuando Andrés Díaz había sido quinto en el 1.500 y Julia Vaquero sexta en el 5.000 metros.

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