Los niños que quedan huérfanos en Valga no podrán olvidar el drama, pero sí recuperarse, según los psicólogos

Una rápida incorporación a sus rutinas será clave para ellos


A CORUÑA / VALGA / LA VOZ

¿Cómo superar la escalofriante experiencia de asistir al asesinato a sangre fría de tu madre a manos de tu padre? ¿Es posible? «É posible se os cativos teñen un bo apoio e un asesoramento psicolóxico adecuado». Responde Conxita López Martín, psicóloga especialista en la atención a víctimas de emergencias. Los pequeños, de 4 y 7 años nunca podrán olvidar los acontecimientos de ayer, admiten los expertos, pero existen estrategias para que puedan paliar el descomunal impacto del triple crimen: «A atencion ten que ir encamiñada nestes primeiros momentos a que recuperen a súa vida», opina esta psicóloga. Sin embargo, se trata de una tarea poco menos que imposible, para unos niños que han perdido en poco tiempo a su madre, su padre, su abuela y a su tía.

Será más duro para el niño de 7 años que para el de 4 opina esta experta: «Porque un neno de 4 anos aínda non ten a idea de que a morte é algo irreversible. Con 7 xa teñen algo máis de conciencia nese sentido». El trauma es especialmente duro ya que una tragedia vinculada, por ejemplo, a un accidente de tráfico puede ser considerada como un azar. «Pero aquí son as dúas persoas máis queridas para eles e unha matou á outra. Peor que eso, que hai? É moito máis difícil de podelo explicar».

López Martín considera que lo más adecuado sería que una persona muy cercana se hiciera cargo de los niños (así está previsto que ocurra, de hecho) y que ésta reciba el máximo asesoramiento psicológico posible. Estos primeros días serán los más complicados para los pequeños que, al menos el mayor, deberán decidir si quieren ir al tanatorio o en que forma desean despedirse de sus seres queridos: «Hai ritos que se poden usar, cun peluche, cun debuxo...» sugiere la psicóloga.

Las secuelas que el brutal crimen de ayer puedan dejar en estos pequeños son, claro, impredecibles: «Van quedar marcados, deso non cabe dúbida. Pero o importante é que recuperen as súas rutinas». Volver al colegio pronto, probablemente en cuanto se haya llevado a cabo el sepelio, si es que la muerte de la madre y la abuela no lleva consigo que tengan que cambiar de localidad. «O mellor sería que afrontaran os mínimos cambios», opina esta profesional, que recuerda que sería preciso llevar algún tipo de actuación también con los compañeros del colegio, fundamentales para arropar a los pequeños.

Un problema añadido será la celebración del juicio cuando este llegue: «É algo no que moitas veces no se pensa, pero as víctimas teñen que revivir os acontecementos de novo. Aínda que non se pode evitar, porque hai que celebrar o xuizo». Pero, de momento, lo que los pequeños necesitan es todo el cariño que sus padres ya no podrán darles nunca más.

La sentencia determinará si el asesino puede volver a comunicarse con sus hijos

Jose Luis Abet Lafuente, de 41 años, tiene por delante un horizonte judicial que podría implicar una condena de prisión permanente revisable. Eso, además de una estancia entre rejas preventiva que parece evidente hasta que se celebre el juicio, una vez sea puesto a disposición en el Juzgado numero 2 de Caldas de Reis en las próximas horas.

Abet mató a su exmujer, Sandra Boquete Jamardo (39), en presencia de los dos hijos (4 y 7 años) que ambos tenían en común, a la madre de la víctima y la hermana. Será la sentencia firme del caso la encargada de dictaminar, entre otras, las medidas de alejamiento entre el asesino y sus propios hijos.

Existe ya la posibilidad de solicitar esa orden como medida cautelar, aunque, dado que todo indica que Abet ingresará en la cárcel, no tiene demasiado sentido aplicarla. Sobre esto existe un debate sobre su aplicación y la conveniencia de que se descuente posteriormente la reducción del tiempo que implicó la medida cautelar.

Si Abet recuperase la libertad tras pasar por el juzgado, cuestión poco probable, sí sería imperiosa la solicitud y la autorización de la orden de alejamiento entre él y sus hijos.

Sin correspondencia

Incluso estando en la cárcel, y aunque su condena se prolongue 20 años, Abet tampoco podría usar el servicio de correos de la prisión para enviar una simple carta al existir muchas posibilidades de que la orden de alejamiento firme incluya la imposibilidad de comunicarse con sus hijos por cualquier canal.

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