Valga

Un triple crimen y dos niños, de 4 y 7 años, como únicos testigos. Salían ambos este lunes a las 8.00 horas de la casa familiar en la aldea de Carracido, en Valga, Pontevedra. Iban a la escuela con su madre, Sandra Boquete Jamardo, de 39 años. Afuera, esperándolos escondido en su coche, estaba Jose Luis Abet Lafuente de 41. Padre de los niños y exmarido de Sandra (se divorciaron en el año 2018), con un arma para la que carecía de permiso, dispuesto a disparar las veces que hiciese falta. Y al final fueron al menos tres tiros con un fatídico desenlace.

Primero, a esa hora de la mañana, en la calle, apretó el gatillo contra su exmujer, que estaba en el coche. La detonación despertó a varios vecinos. Algunos reaccionaron a tiempo para preocuparse por los niños y darles cobijo. Abet prosiguió. Dirigió entonces su atención sobre la casa, la misma que fue su hogar hasta que su matrimonio dejó de serlo. Dentro estaban su exsuegra, María Elena Jamardo Figueroa (58 años), y su excuñada, Alba Boquete Jamardo (27). Eran entonces poco más de las 8.10 de la mañana.

El delegado de Gobierno en Galicia, Javier Losada, plantea que la exmujer debió de observar a su expareja metido en el coche, y tuvo tiempo de telefonear a su madre y a su hermana, temiendo que el individuo pudiese agredirla. Ambas solían echar una mano a Sandra en el cuidado de los pequeños cuando esta trabajaba. De ahí la presencia en la vivienda de ambas a las 8 de la mañana. El estruendo y los gritos las pusieron en alerta. Ambas salieron al exterior sin saber que cometían un error que pondría fin a sus vidas. Él, al verlas, apuntó y apretó el gatillo hasta matarlas. Tres fallecidas en total, tres crímenes de violencia de género en 20 minutos. Tres muertes que ahora nadie se explica al no constar antecedentes por violencia de género entre el autor confesó y su ex mujer.

Cuando José Luis Abet abandonó el exterior de la vivienda y regresó a su coche ya había demasiados vecinos despiertos en esta aldea de poco más de treinta viviendas ubicada en la parroquia de Cordeiro.

A las 8.20 horas arrancó el motor y emprendió la huida. De camino se deshizo del revólver con el que había perpetrado la matanza. Hay 25 kilómetros hasta su escondite, la casa de sus padres, en Ames. Menos de 30 minutos. La misma en la que residía con su madre (su padre falleció hace meses) tras poner fin a la convivencia con Sandra en Valga.

Lo siguiente fue delatarse, levantar el teléfono y llamar a la Guardia Civil. Eran entonces alrededor de las 8.50 de la mañana. Así, la detención se consumó una hora después del triple crimen que eleva a 40 las mujeres asesinadas en el 2019 en España por violencia de género.

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La reconstrucción del crimen de Valga: 60 minutos desde los asesinatos hasta la detención