Desi, risueña, amante de los animales y fan de los unicornios

Tania Taboada
TANIA TABOADA LA VOZ / LUGO

GALICIA

Una imagen de Desirée procedente del álbum familiar de su padre
Una imagen de Desirée procedente del álbum familiar de su padre

La niña cuya muerte en Muimenta se investiga era muy querida

12 may 2019 . Actualizado a las 09:44 h.

El próximo día 15 de julio Desi cumpliría 8 años. Uno de los regalos que más ilusión le hubiera hecho habría sido un animal. Sentía auténtica pasión por ellos y, dado su cuidado y mimo hacia ellos, apuntaba maneras como futura veterinaria. Achuchaba a Turbito (también fallecido) y Calcetín, dos de los perros que tenía en casa de sus abuelos paternos. Hasta tal punto adoraba a los animales que su padre tuvo que cumplirle el gusto y regalarle unos hámsteres, y cuando regresaba de la playa solía llevar a casa el cangrejo o el pececito que había logrado coger en el mar.

Últimamente había centrado su atención en los unicornios, esos seres mitológicos cuya leyenda dice que brindan protección contra todo tipo de venenos y enfermedades. Siempre quería dormirse con el pijama de unicornios que le había regalado su padre y el siguiente regalo para ella hubieran sido unos lápices con este animal mágico.

Desi era una niña de imborrable sonrisa, mirada angelical y pícara a la vez, poseía un carácter inteligente y extrovertido. Así lo demostraba en las fiestas y celebraciones donde tocaba la pandereta. También le encantaba pintar y hacer manualidades, unos trabajos que, junto a sus fotos, permanecen expuestos por toda la casa de sus abuelos paternos, en Roupar, Xermade. Lo que menos le gustaban eran los números. Las matemáticas no eran su fuerte, pero con tan solo 7 años le podía la constancia.