La soledad de los mayores los hace aún más débiles

El número de mayores de 65 años que viven solos ha crecido un 16 % solo cinco años, lo que multiplica el riesgo de que puedan quedar desamparados


redacción / la voz

Una mujer mayor deambula delante de una cafetería de un barrio de A Coruña. Entra, sale, habla sola. Y acaba sentada en la terraza, unas mesas más allá de donde Alejandra González, presidenta de Gaela, habla de las razones que le llevaron a fundar una asociación como la suya. «Hay mucha gente mayor, cada vez más, que no tiene familia que vele por ella, y que comienzan a tener deterioros cognitivos leves. Esta mujer que está a nuestro lado, podría ser un ejemplo de lo que pasa», comenta. La mujer puede que viva sola, o puede que no. Su comportamiento, a primera vista, denota que podría necesitar ayuda, pero eso solo es una conjetura.

Lo que es una realidad es que cada vez son más las personas mayores de 65 años que viven solas en Galicia (el número de hogares unipersonales formados por personas que superan esa edad pasaron de 110.800 en el 2013 a 128.800 el año pasado), y justamente esa soledad, las hace más vulnerables. El problema fue abordado incluso el pasado mes de noviembre por el fiscal superior de Galicia, Fernando Suanzes, en la presentación de la memoria anual de la Fiscalía.

Entonces habló del papel de los fiscales a la hora de garantizar los derechos económicos, de dignidad y sanitarios de los mayores, además de tener que intervenir «en todos aqueles casos nos que as condutas criminais buscan obter vantaxe do desvalemento que en ocasións pode acompañar ás persoas de idade avanzada, dando lugar aos malos tratos e o abandono».

«Una persona no puede estar muerta dos meses en su casa y que nadie la eche de menos» Porque lo que tampoco debería suceder, como apunta Alejandra González, es «que una persona pueda estar muerta dos meses en su casa y que nadie la eche de menos». Aunque no era tan mayor porque tenía 56 años, basta recordar casos como el de la vecina de Culleredo cuyo cuerpo apareció momificado en julio del 2017, más de seis años después de su muerte. Nadie sospechó nada hasta que el dinero de la cuenta en la que su madre, fallecida unos años antes, tenía domiciliado el pago del alquiler quedó sin dinero. «Tendría que haber alguna forma de controlar que personas solas estén bien creando, por ejemplo, una red de voluntarios que les vayan a ver de vez en cuando...», comenta González. Ahí juega un papel fundamental el vecindario.

Los mayores solos son también pasto de los estafadores que tratan de engañarlos de algún u otro modo para quitarles el dinero. De hecho, más de uno ha sufrido algún asalto o robo. Un ejemplo es el de un vecino de 84 años de Reme, en Ribadeo, que en mayo del año pasado fue agredido brutalmente al intentar robarle dinero ante la puerta de su casa.

Y luego están aquellos que empiezan a tener demencias leves que los llevan a dejar de comer o a descuidar su higiene personal. Ahí es donde el papel de los servicios sociales, fiscales o jueces resulta fundamental. Pero, como destacan desde el Colexio de Trabajadores Sociales de Galicia, «faltan trabajadores sociales en los concellos».

La tutela

Ahí hay que destacar, como recordó también en su momento el fiscal superior de Galicia, la función de tutela de los derechos de las personas mayores. «En Galicia ?recordó? o número de expedientes de incapacidade incoados incrementouse un 32 % no últimos cinco anos (pasou de 2.613 a 3.455), mentres que os expedientes de internamento superan o 24 % de crecemento no mesmo período (de 3.921 a 4.637)».

La Xunta impuso 30 multas a centros de día y residencias en los últimos 5 años

Los casos de presunto maltrato a personas mayores hay que valorarlos de forma muy cuidadosa. En eso coinciden médicos de atención primaria y forenses debido a que muchas veces es el desconocimiento o la saturación del cuidador lo que puede provocar el supuesto maltrato en forma de abandono o semiabandono. Pero más allá de eso también hay que velar por los derechos de los mayores que están en los centros. Durante los últimos cinco años la Consellería de Política Social realizó 1.627 inspecciones en residencias y viviendas comunitarias, mientras que las llevadas a cabo en centros de día fueron 440. La razón era ver que cumplían con los parámetros que marca la norma.

«O importe das sancións foi de 335.000 euros» Fuentes de ese departamento de la Xunta explicaron que «a raíz destas inspeccións, o número de sancións impostas foi de 30 por un importe total de 335.000 euros». Además, añaden, «houbo sete revogacións de oficio tras a constatación de que non se estaba a prestar o servizo e dous centros foron clausurados por prestar servizo sen a previa e preceptiva autorización».

En este escenario resulta muy importante, como indican los médicos de atención primaria, promover la psicoeducación entre los cuidadores, pero también empezar a educar desde la escuela. Es en ese ámbito donde, como explica la profesora de la Facultad de Ciencias de la Educación de la USC, María del Carmen Gutiérrez Moar, tiene un papel fundamental el educador. «Su rol es muy importante en cuanto a la mediación interventiva pero, mucho más, en la preventiva, por trabajar con un grupo de extremada vulnerabilidad e incluso en estado de indefensión», dice. 

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