¿Puede programar conciertos un bar o las salas de conciertos pueden poner copas?. Esas son algunas de las cuestiones discutidas durante múltiples reuniones a varias bandas
18 mar 2019 . Actualizado a las 21:37 h.«El problema es que los bares quieren programar conciertos; las salas de conciertos quieren poner copas; los pubs quieren ser discotecas; y las discotecas quieren blindar su espacio horario. Y por encima de todo, debería estar el derecho al descanso de los vecinos». Este expresivo galimatías le sirve al abogado Pablo Franco para resumir las reuniones a varias bandas en las que una docena de representantes de colectivos implicados han debatido hasta alcanzar un catálogo de actividades que, a su juicio, quedó «xeitosiño».
El letrado coruñés acudió en calidad de secretario general de la asociación de empresarios de las verbenas gallegas, que no salen mal paradas en el decreto porque les afecta menos al celebrarse en espacios abiertos y, de ordinario, en fechas festivas. Para Franco era clave defender al vecino, «pero también nos movilizamos en favor del músico» para que tenga espacios de expresión artística regulados.
Las reuniones sumaron horas de debate con múltiples puntos de vista que, en ocasiones, se encasquillaron en asuntos aparentemente menores pero que tenían su enjundia. ¿Se puede bailar en un pub? La realidad de las noches gallegas dice una cosa, y el nuevo texto en trámite otra muy distinta: «O pub estará destinado ao servizo de bebidas, con ambientación musical por medios técnicos e sen pista de baile. Poderán dispoñer de karaoke». Luego, cantar sí, pero bailar, no.
«No somos teatros»
El colectivo Clubtura, que representa a los empresarios de las salas de conciertos, también se sentó a la mesa y encontró receptividad a sus demandas. A falta de concretar el decreto definitivo, y de que los concellos renueven un año después todas las licencias, la asociación cree que se va a respetar la tradición de ciertos locales con las actuaciones en directo, y en lo que respecta a sus intereses, confía en que se puedan encajar licencias en las que les permitan explotar otras vías de negocio. «No somos teatros. Una sala no puede sobrevivir con su actividad principal, los conciertos, así que necesitamos el soporte de la hostelería», indica el colectivo. Ahora bien, para poder explotar las barras más allá de los conciertos ?cuestión que está recogida? necesitan y reclaman más tiempo para trabajar, de forma que se puedan asemejar a una sala de fiestas, cuyo cierre está fijado a las 5.30 horas. Pero el tema de la alteración y el ajuste de los horarios será otra batalla, la siguiente que se va dar en el desarrollo de la Lei de espectáculos de Galicia.