La exconselleira Manuela López Besteiro: «Pasé 10 años corriendo detrás de Fraga»

Maestra, psicóloga, diputada... e histórica conselleira con Fraga. De esa etapa recuerda la «difícil» negociación con el Gobierno de Aznar para traer a Galicia las competencias de empleo. Tras dejar el Consejo de Consumidores y Usuarios, vive en Lugo dedicada a la familia y a leer.

Manuela López Besteiro, esta semana en su casa de Lugo
Manuela López Besteiro, esta semana en su casa de Lugo

redacción / la voz

«Soy inspectora de educación, excepto los diez años que pasé corriendo detrás del presidente Fraga». Manuela López Besteiro (Castroverde, 1941) recuerda que esa era la carta de presentación que utilizaba en Madrid durante los más de cinco años que ocupó la presidencia del Consejo de Consumidores y Usuarios, un puesto que aceptó _como dice_ porque se lo pidió Pilar Farjas durante su etapa de secretaria general de Sanidad. Su cese fue publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) justo antes de Navidad. «No sabía que el mundo del consumo fuera tan interesante. Ahí aprendí que era consumidora, pero nunca había reflexionado sobre ello», dice sobre su paso por ese organismo. Ahora tiene el tiempo que no tuvo antes: «Continúo leyendo informes, todos los que me pasan. Leo todo lo que me cae en las manos. Atiendo a mi marido, a mis amigos, hago las cosas que no hice nunca».

Y no las hizo porque no le quedaba mucho tiempo. Antes de ser conselleira y la segunda mujer, después de María Jesús Sáinz, en formar parte de un Gobierno de la Xunta, fue maestra, psicóloga, diputada y madre de tres hijas. Ahora tiene tres nietos. Al recordar su etapa al frente de, por aquel entonces, novedosa consellería de Familia a las órdenes de Fraga se le viene a la memoria «la sensación de andar agobiada, corriendo... Recuerdo que era una forma de trabajar agitada, pero gratificante en el fondo». Y también recuerda vivir en una negociación permanente. «Todos los años había que negociar los presupuestos con Orza. Tenías que presentarle partida a partida; qué objetivos tenía, para qué servía, cuánto costaba, que viera que realmente merecía la pena... Era una negociación realmente seria». No fue menos duro el tira y afloja con el Gobierno de Aznar para lograr la transferencia de las políticas activas de empleo: «Fueron negociaciones con un Gobierno amigo entre comillas porque, aunque era amigo, había que negociar como con un enemigo. Ellos valoraban la transferencia de una manera determinada, pero su valoración no valía porque había que poner presupuestos de la Xunta añadidos. Fue difícil». Y la Encuesta de Población Activa (EPA) acabó convirtiéndose «en una preocupación. A veces te daba una alegría, otras un disgusto».

Manuela López Besteiro, rodeada por Dositeo Rodríguez y Antonio Couceiro durante un retiro en el monasterio de Samos en 1995
Manuela López Besteiro, rodeada por Dositeo Rodríguez y Antonio Couceiro durante un retiro en el monasterio de Samos en 1995

Desde aquella consellería, también puso la primera pica de una batalla que todavía no se ha logrado ganar en Galicia: la despoblación. «Hicimos el primer plan de dinamización demográfica, pero la verdad es que no valió para mucho, al igual que los planes posteriores. Porque es muy difícil luchar contra eso». Pero supo agarrar fuerte el timón e incluso superar la reticencias de algunos alcaldes a la puesta en marcha de una red de guarderías en el rural: «Los había que no tenían mucho interés dado que no veían la necesidad. También es verdad que en los pueblos había pocas mujeres que trabajaban». Mucho han cambiado las cosas desde entonces.

Marta Bobo: «El deporte sigue estando en casa»

ana iglesias
Marta Bobo, en las instalaciones del INEF, donde da clase
Marta Bobo, en las instalaciones del INEF, donde da clase

La gimnasta ourensana fue la gran esperanza de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84. Un talento innato que ha seguido desarrollando gracias a la docencia en el INEF de A Coruña

Hace 35 años el aire acondicionado del Pauley Pavilion de la universidad de UCLA impidió que Marta Bobo (Ourense, 1966) lograse la medalla de oro en gimnasia rítmica en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84. La gran esperanza española quedó relegada al noveno puesto tras un ejercicio de cinta en el que tuvo que luchar contra el viento de aquel pabellón. Hoy todavía reconoce aquella pesadilla como «el minuto y medio más largo de mi vida».

Con la frustración de haber acariciado la medalla se trasladó a vivir cinco años a Canadá. «Estudié la carrera, seguí entrenado y comencé como entrenadora del equipo nacional canadiense», explica. Volvió a Galicia para dirigir un centro de alto rendimiento en su ciudad natal propuesto por la Xunta que solo duró un año porque «la estructura que yo pretendía no se pudo dar porque no había financiación», reconoce ahora Marta Bobo.

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Rivera Arnoso: «Agora podo dedicarme á natureza»

carmela lópez
Rivera Arnoso, ayer en su parque botánico, en el que tiene 2.400 árboles
Rivera Arnoso, ayer en su parque botánico, en el que tiene 2.400 árboles

Fue todo un referente del nacionalismo gallego, su primer alcalde en Ferrolterra, manteniéndose en el cargo casi 30 años. Dejó el BNG, pero sigue fiel a Beiras y a su gran afición: la botánica

Muy condicionado por una gran pérdida de vista a causa de una vasculitis provocada por una infección vírica de origen desconocido, Xosé María Rivera Arnoso, que en la actualidad tiene 73 años, disfruta de una merecida jubilación después de casi tres décadas al frente del gobierno municipal de Fene. Y lo hace en una gran casa indiana en la que llegaron a convivir hasta 12 personas de su familia, pero en la que desde la muerte de su última tía, hace siete años, reside él solo, por lo que únicamente ocupa parte de la planta baja.

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