Elecciones en En Marea: todos pierden

Ningún sector estaba interesado en una ruptura antes de las municipales, pero el lío del censo la precipitó


santiago / la voz

Hace una semana era una incógnita quién iba a ganar en En Marea. Ya no. Se celebren cuando se celebren las elecciones y gane quien gane, todos pierden. A nadie le interesaba romper antes de las municipales porque es mucho lo que En Marea se juega en la próxima cita con las urnas, pero las sospechas de que se haya podido manipular el censo desencadenaron y evidenciaron con virulencia el enfrentamiento cainita en En Marea.

El sector crítico. Difícilmente podrá justificar sus contradicciones. Por ejemplo, que quienes exigen en las Administraciones que se cumpla la ley miren para otro lado ante las sospechas de un acto de gamberrismo, ante los insultos a un líder de la organización o ante las dudas sobre la manipulación del censo. Y más si se echa un vistazo a la hemeroteca, donde hace cuatro años Ourense en Común anuló unas primarias por supuestas prácticas ilegítimas. Entonces, David Bruzos consideró «completamente imprescindible» su anulación «ao non haber outra saída». Ahora, el candidato del sector crítico insiste: «O que queremos é que os inscritos poidan exercer o seu dereito ao voto».

El sector oficial. Los críticos acusan a los afines a Villares de haber paralizado las votaciones para ganar tiempo. Si las auditorías descartan alguna irregularidad en el censo, los contrarios al portavoz verán refrendados sus argumentos y le sacarán provecho. Si realmente se quiso manipular el proceso, el sector oficial saldrá fortalecido moralmente, pero sin liderazgo y con la organización partida a la mitad y con su credibilidad tocada.

Podemos. Antón Gómez-Reino echó mucha carne en el asador de las elecciones y en el partido morado ya le están pidiendo que rinda cuentas por haber embarcado a los inscritos en unas elecciones de otro partido salpicadas de sospecha. En las redes sociales, día sí, día no se le recuerda que los afiliados a Podemos votaron coalición, por si se le olvida a la hora de confeccionar las candidaturas de las municipales. Y todo ello sin entrar en que su propio sistema de primarias podría verse afectado por los mismos fallos que sufre el de En Marea, como ocurrió ya en Castilla-La Mancha o en Murcia.

Anova. La dirección se posicionó claramente de parte del sector crítico. Ayer mismo su portavoz, Antón Sánchez, dijo que «a xente o que demanda e ao que ten dereito é a, canto antes, ter unha data para votar en liberdade», argumento principal de la candidatura de Bruzos. Pero Anova está dividida entre los que se posicionan con Sánchez o Noriega y los que, como Davide Rodríguez, están con Villares. Anova creó En Marea y Anova puede certificar su muerte.

Esquerda Unida. Hasta ahora se mantuvo al margen, pero EU está en las instituciones porque está en En Marea, de ahí que ahora sí se haya posicionado claramente a favor del sector crítico y colaborado activamente en la elaboración de la candidatura de Bruzos y en la campaña electoral. Y además, ¿qué harían Eva Solla, vicepresidenta segunda del Parlamento de Galicia, y Yolanda Díaz, diputada en el Congreso, fuera de En Marea?

Los alcaldes. Saben que a unos meses de las elecciones les puede hacer mucho daño la ruptura, y más si finalmente se demuestra que hubo irregularidades. Y no les librará de ello apelar a la estabilidad de sus gobiernos. Revalidar las alcaldías de Ferrol, A Coruña y Santiago está en juego.

Alexandra Fernández, marginada en el Congreso por no comulgar con Podemos y criticar al grupo

s. l. l.

La diputada de Anova no está de acuerdo con la sumisión de En Marea a los intereses de Podemos

El convulso plenario de En Marea celebrado el mes pasado, que casi salta por los aires al escenificarse la división interna en una sesión bronca, tuvo su broche final con la intervención de la diputada de En Marea en el Congreso Alexandra Fernández, que le echó arrestos cuando, ante medio millar de personas, reconoció que el grupo en Madrid estaba dividido y que «dous ou tres deputados deciden todo e non o comparten cos demais por intereses persoais», en referencia a Gómez-Reino y a Yolanda Díaz. La diputada de Anova escenificó ese día una ruptura que viene de atrás, pues sus diferencias con sus compañeros de Podemos y de EU provocaron que, desde hace tiempo, no haya comunicación en el grupo y que Fernández se encuentre totalmente marginada, a pesar de ser ella la que, como responsable de los asuntos relacionados con infraestructuras, defienda los casos que más importan en la agenda gallega: alta velocidad, AP-9 o comisión de Angrois.

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