La instrucción del caso Alvia se salda con 80 delitos de homicidio por imprudencia grave

Pablo González
Pablo González REDACCIÓN

GALICIA

Acuerda el sobreseimiento para el exdirector de Seguridad en la Circulación de Renfe y otro cargo territorial del ADIF, así como para los tres técnicos de la empresa pública de ingeniería Ineco

13 dic 2018 . Actualizado a las 16:29 h.

El juez del caso Alvia ha dado el segundo carpetazo a la instrucción del accidente ferroviario de Santiago. Si en el primero la perspectiva era ir a juicio con el maquinista como único imputado -algo que impidió la Audiencia Provincial de A Coruña-, esta vez Francisco José Garzón Amo estaría acompañado en el banquillo por Andrés Cortabitarte, el que era director de Seguridad en la Circulación del ADIF cuando se puso en servicio la línea de alta velocidad Ourense-Santiago. Les imputa a ambos 80 delitos de homicidio por imprudencia grave profesional, así como 144 delitos de lesiones. Las partes pueden ahora recurrir el auto, elaborar sus escritos de acusación o solicitar diligencias complementarias, para lo que tienen un plazo de diez días.

El juez Andrés Lago Louro acuerda el sobreseimiento provisional de cinco cargos que estaban imputados. El más llamativo es el caso del exdirector de Seguridad en la Circulación de Renfe, Antonio Lanchares, responsable de pedir la desconexión del sistema de seguridad ERTMS embarcado en el Alvia. Pero también el de Fernando Rebón Sartal, gerente del área de Seguridad en la Circulación del noroeste del ADIF, a pesar de que la Audiencia coruñesa confirmó su imputación recientemente. Más esperado era que no se procesara finalmente a los tres técnicos de la empresa de ingeniería pública Ineco, Laura López, Salvador Arriaga y Jorge Merino, encargados de evaluar los sistemas de seguridad de la línea y a quienes no les encargaron analizar la curva de Angrois.

El juez considera que el maquinista fue responsable de una «imprudencia grave» derivada de una «conducción negligente» causada por una llamada del interventor, «dependiendo de la exclusiva responsabilidad del maquinista la decisión de finalizar la comunicación». El conductor descuida la atención debido a una llamada que dura 100 segundos -algo más de cinco kilómetros- que le hace perder las referencias en la vía, especialmente el lugar donde solía iniciar la reducción de la velocidad, la señal E´7 situada unos cuatro kilómetros antes del punto de descarrilamiento. Para el juez, «la causa directa, inmediata, que decididamente desencadenó el desgraciado accidente fue el exceso de velocidad derivado de una conducción negligente».