La Xunta cambia el color de su sede y hará mediciones de radón al acabar la obra
02 nov 2018 . Actualizado a las 05:00 h.Los edificios de San Caetano, en Santiago, han cumplido 34 años ejerciendo como símbolo administrativo de la Xunta, y desde hace unas semanas están rodeados de andamios para someterse a la mayor reforma de su historia autonómica, al margen de las ampliaciones y los inmuebles de nueva planta. En la fachada principal del complejo ya se perciben los resultados de esa profunda transformación, presupuestada en 6,2 millones de euros, que incluye la sustitución de ventanas por elementos con carpintería de madera, tejados nuevos, cambios en los elementos de climatización, iluminación más eficiente y una sorpresa: el color blanco sustituyendo al ocre que se aplicó hace tres décadas en los muros que no dejan la piedra a la vista. De esta forma, se recupera la imagen original de los edificios, que se empezaron a construir en 1911 y que tuvieron usos educativos y militares antes de que se instalase la Xunta en 1984.
Pero hay otras novedades que trascienden a la estética, porque la puesta en marcha de las obras ha supuesto que el Gobierno gallego acceda a realizar mediciones de radón cuando finalicen los trabajos, tal como llevan años reclamando los sindicatos, y que ha derivado en denuncias por parte de la CIG ante la inspección de Trabajo. Según la central, ahora hay unas doscientas personas en las llamadas toupeiras, plantas bajas o en semisótano propicias para la acumulación de un gas que puede derivar en graves problemas de salud, y que es factible que aparezca en edificios construidos sobre suelos graníticos como el de Santiago.
Los representantes de los trabajadores, que han mostrado su satisfacción por la organización de los trabajos, han aceptado el plazo fijado por la Xunta y confían en que a lo largo del 2019 se puedan obtener mediciones objetivas, que tranquilicen a las más de 2.500 personas que usan a diario estas instalaciones.
Un centro de trabajo que ha agotado el espacio al hacer hueco a otra consellería
La última remodelación del Gobierno gallego supuso hacer retoques en la disposición física de algunos departamentos. A pesar de no aumentar el número de trabajadores, la división de las consellerías de Educación y Cultura obligó a mover de su ubicación a la Consellería de Mar, la más pequeña del Ejecutivo, que se ha trasladado al edificio más moderno construido dentro del complejo.
«Non dá para máis», advierten los trabajadores, que ven dificultades para encajar en San Caetano a otro grupo de empleados de una subdirección de Patrimonio, a los que deberán hacer hueco al tener que liberar unas oficinas que ocupan en San Domingos de Bonaval. La solución se llama San Caetano 2, el nombre técnico del nuevo edificio administrativo que se levantará a pocos metros del recinto, en el solar que ocupa actualmente la estación de autobuses y que quedará libre cuando funcione la intermodal.