El riesgo más alto de terremoto en Galicia se da en 282 parroquias de Lugo y Ourense

La provincia lucense tiene 33 concellos con parroquias de riesgo, un total de 204

.Elena Fernández, vecina de Guntin, afectada por el terremoto del martes
Elena Fernández, vecina de Guntin, afectada por el terremoto del martes

redacción / la voz

El año pasado se cumplía el vigésimo aniversario del mayor terremoto medido instrumentalmente de la historia de Galicia. Registró 5,3 grados en la escala Richter (intensidad VI en la escala macrosísmica europea), tuvo su epicentro en Triacastela -uno de esos concellos que ya se ha acostumbrado a temblar- y apenas provocó daños materiales. El seísmo del miércoles con epicentro en Taboada, de 3,5 grados de magnitud, vino a recordar que Galicia se sitúa en una zona de riesgo sísmico moderado, que puede verse agravado por la calidad de los edificios en el área de mayor riesgo, por ser eminentemente rural y con un inventario inmobiliario envejecido.

El alcalde de Taboada, Ramiro Moure, aseguró ayer que en su localidad están ya «acostumbrados» a los temblores sísmicos. Se refirió incluso a que hay una falla en la parroquia de San Xián de Insua, al lado del Miño, «y a lo largo del año ya hubo varios». Sin embargo, ni Taboada ni Triacastela tienen parroquias en la lista de mayor riesgo sísmico elaborada por la Xunta en base a una serie de criterios técnicos. Se sitúan en el nivel VI en la escala citada anteriormente, mientras que las que pueden sufrir más daños por terremotos están enmarcadas entre el VI y el VII.

Son 282 parroquias lucenses y ourensanas las que tienen una mayor perspectiva de riesgo de cara a un terremoto. Están situadas en 33 concellos de Lugo y 24 de Ourense, pero es la provincia lucense la que acumula más parroquias donde el peligro potencial es mayor, un total de 204. En Pontevedra solo hay tres parroquias de Arbo con el mismo nivel de riesgo y en A Coruña, ninguna. En realidad, estas 285 parroquias apenas suponen el 7,5 % de las 3.772 que hay en Galicia.

El Plan Especial de Protección Civil ante el Riesgo Sísmico en Galicia (Sismigal), elaborado por la Xunta hace nueve años -gobernaba entonces una coalición entre el PSOE y el BNG-, desarrolló un mapa de riesgo por concellos, pero también descendió al detalle de las parroquias. Los criterios que sustentaron este documento que aún está en vigor se basan en la actividad sísmica desde que hay instrumentos para medirla (1960). Pero también se da relevancia al tipo de suelo, pues el blando añade más peligrosidad al seísmo. Por ello se decidió utilizar la parroquia como base del mapa de riesgos, para ajustar más el tipo de suelo a la zona geográfica. Es en esas áreas donde el plan de la Xunta recomienda centrar la investigación sobre el impacto sísmico y el alcance de las normas sismorresistentes en las edificaciones.

Los episodios sísmicos ocurridos en Galicia y las series de terremotos en el eje Sarria-Becerreá en los años noventa cambiaron la calificación de Galicia en el mapa de peligrosidad sísmica nacional, situándola en un nivel moderado, más bajo, por ejemplo, que algunas zonas del sudeste español. En ese eje se produjeron en 1979 episodios de magnitud 3,9, 4,6 y 4,1. La segunda serie se produjo en 1995 con dos de 4,6. Después se registró en 1997 el que hasta ahora es el big one en tierras gallegas, de magnitud 5,3.

Otro asunto relevante para prevenir el efecto de un temblor más potente que los que hasta ahora ha sufrido Galicia -el experto Vidal Romaní aseguraba ayer que no se puede descartar un gran terremoto en Galicia- es la vulnerabilidad de las edificaciones. El protocolo elaborado por el Gobierno gallego, insertado en el plan estatal de actuación en caso de terremotos relevantes, analiza factores como la edad, la ubicación territorial, la tipología constructiva y estructural y el uso, según el censo de edificaciones vigente.

La conclusión es que en algunas zonas de la montaña de Lugo y, en menor medida, de Ourense, hay concellos que tienen entre el 23 y 28 % de sus edificios en una situación de vulnerabilidad máxima a la hora de enfrentarse a un terremoto. En cualquier caso, el rango predominante en toda Galicia de esta clase de vulnerabilidad oscila entre el 13 y el 17 % de los edificios.

Vulnerabilidad

De forma más genérica, el 21,6 % de los 315 municipios gallegos tiene vulnerabilidad baja, el 77,1 % se sitúa en un riesgo medio y solo 1,3 % sufriría más daños en las edificaciones por su alta vulnerabilidad.

En la época en la que se elaboró el plan -que, en cualquier caso, debe ser actualizado periódicamente- no existían criterios fiables para elaborar mapas teóricos sobre la vulnerabilidad de las personas. No obstante, el simulador informático (Sesgal) que utiliza la Xunta para prever escenarios de riesgo sísmico sí realiza proyecciones de víctimas en caso de terremotos, basándose en los criterios antes expuestos.

Un protocolo de actuación y una herramienta para simular daños

El Plan Especial de Protección Civil ante el Riesgo Sísmico en Galicia (Sismigal) contiene un amplio protocolo para tratar las emergencias en caso de un terremoto de intensidad superior a todos los que se han medido hasta ahora en Galicia. El plan de actuación es muy similar al de las emergencias marítimas o al de la lucha contra los incendios forestales, pero mucho más complejo, pues tiene en cuenta que un terremoto podría provocar daños en edificios vitales (hospitales, centros de salud...), en vías de comunicación o en infraestructuras estratégicas. De hecho, buena parte del protocolo está orientado a restablecer los efectos en esas infraestructuras de primera necesidad tras el impacto sísmico. En general, el principal objetivo del plan es minimizar los efectos de un terremoto en la población, en las propiedades e infraestructuras y en el medio ambiente.

El plan deja claro quiénes son las máximas autoridades de gestión según el nivel de alerta. En la fase de emergencia -un terremoto que ha producido daños- hay un nivel de alerta 3 en el que se considera que está en juego el interés nacional, por lo que la emergencia pasa a ser coordinada por el Ministerio del Interior.

Todo esto se complementa con el simulador de escenarios sísmicos Sesgal, que se convertiría en una herramienta crucial para gestionar el impacto sísmico, pues se ha desarrollado específicamente para Galicia. Integra funcionalidades operativas para poder saber en tiempo real qué medios y recursos se pueden tener a mano para gestionar la emergencia.

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