La Xunta desbloquea el Plan Forestal tras aceptar las propuestas del sector

Los cambios en la distribución de especies solo se acometerán si hay consenso


santiago / la voz

Tras ocho meses de bloqueo por las reticencias que pusieron las organizaciones que representan a la cadena de valor de la madera, el nuevo Plan Forestal de Galicia ve por fin la luz verde. El estancamiento fue fruto de una falta de consenso que finalmente se ha alcanzado. Al menos, para permitir que hoy pueda salir a exposición pública este documento que definirá la estrategia de producción de los montes gallegos en los próximos veinte años. Ahora se abre un período de tres meses en el que se podrán presentar alegaciones.

El borrador del nuevo plan se presentó en diciembre del 2017 al Consello Forestal de Galicia y la Consellería de Medio Rural se encontró con algo más que recelos por parte del sector, por lo que optó por hacer un llamamiento a las asociaciones que representan a la cadena de valor de la madera y de otros aprovechamientos forestales, así como a las organizaciones agrarias y cooperativas, para que presentasen sus propuestas antes de que se iniciara el trámite de aprobación inicial, para evitar así una oleada de alegaciones y que la oposición al texto truncase el alumbramiento del documento. 

Incorporaciones

Esas aportaciones han ido llegando a lo largo de este año, enriqueciendo el nuevo Plan Forestal en dos aspectos fundamentales: el incremento de productos de calidad derivados de la madera y el abastecimiento a la industria forestal gallega, y la dinamización socioeconómica del monte.

De este modo, el documento incluye ahora un programa estratégico para el fomento de la producción de madera de calidad en el que se habla por primera vez de la figura de los «montes modelo», que se utilizará en los futuros contratos temporales de gestión pública. Supondrá que en cada distrito se valorará la posibilidad de establecer masas gestionadas por la Administración forestal que supongan un referente próximo y ejemplar de la aplicación local de los modelos silvícolas.

La búsqueda de ese consenso ha hecho que entre la docena de aportaciones del sector aceptadas -la gran mayoría- esté establecer que la revisión del nuevo plan se haga cada cinco años, incluyendo la actualización de las existencias y superficies ocupadas por las principales especies de árboles y coordinándolo con el futuro plan estratégico para la industria forestal gallega.

Así, se adopta el término «superficie silvícola maderera» en la planificación del territorio forestal y será en esas 1.060.000 hectáreas en las que se tendrá que producir la materia prima de calidad por la que se quiere apostar. Eso sí, tanto las especies y turnos a emplear, como los posibles cambios en su distribución, solo se realizarán si hay consenso entre los diferentes agentes vinculados al monte, tal y como reclamaba el sector. 

Estrategias

Lo que se busca es equilibrar las necesidades estratégicas de maderas para el mantenimiento de la industria de primera transformación, las previsibles demandas crecientes de madera de frondosas de calidad para aserraderos y el empleo estructural y las necesidades específicas para la producción de pasta de celulosa y de maderas técnicas.

El monte gallego: el tesoro infrautilizado

mario beramendi

Objetivo: crear valor y fijar población en un territorio que desaprovecha el 30 % de su superficie forestal

Galicia lidera el ránking mundial de potencias forestales que más superficie de monte tiene infrautilizada. No es algo nuevo. Ya sucedía así hace un cuarto de siglo. La idea de retomar el Plan Forestal de 1992, actualizado y con las aportaciones de toda la cadena de valor, constata el error de un país que ha gastado en las últimas décadas más dinero en apagar fuegos que en ordenar su monte. Aquella estrategia, respaldada por todos los grupos, con una vigencia de 40 años y que preveía una inversión anual equivalente al 3 % del presupuesto autonómico, se incumplió año tras año. 

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También tendrá que ejecutarse mediante acuerdo entre la Xunta y el sector el desarrollo de términos como «estado de grave abandono o degradación», que habían levantado suspicacias entre algunas comunidades de montes que veían en la figura un intento de expropiación de sus terrenos para permitir que los explotasen empresas privadas. Así, Medio Rural también promete buscar el consenso antes de redactar la nueva Lei de Montes Veciñais en Man Común.

El Gobierno gallego admite ampliar las opciones jurídicas que permitan acogerse a las agrupaciones para la gestión conjunta de montes, promoviendo en todos los casos mejoras fiscales. Y estos posibles beneficios tributarios para el sector se mantendrán en el caso de que se produzcan cambios de especies forestales obligados por exigencias medioambientales.

Se alquila monte en Galicia

Gladys Vázquez
Se alquila monte gallego Los propietarios con considerables extensiones hacen que suban los consorcios y alquileres. Las madereras se encargan del monte desde la plantación hasta la tala final. En Galicia más del 90 por ciento del monte está sin ordenar

Empresas madereras intentan arrendar parcelas para hacer viable su negocio, pero chocan en muchas ocasiones con los recelos de los propietarios; más del 90 % de la superficie forestal de Galicia está sin ordenar, un vasto patrimonio que se convierte año tras año en pasto de las llamas

¿Dejaría usted miles de euros abandonados en un monte? Puede parecer una visión muy simplista, pero es lo que está pasando en Galicia con una de las masas forestales más valiosas de Europa.

Nuestra comunidad vive de espaldas a su enorme superficie de monte: dos millones de hectáreas, de las cuales, 1,4 millones están arboladas. El resto es monte raso. Aún así, que un monte esté considerado como arbolado no significa que no pueda estar sucio o incluso abandonado. Que en una superficie se plantase madera en su día, tampoco significa que sea productiva. En un momento de enorme despoblación del rural y de envejecimiento de sus vecinos, son miles las hectáreas que han caído en manos de herederos que tampoco cuidan el monte. Fincas ahora en manos de las nuevas generaciones que no pueden, no les interesa o que directamente no saben qué tienen entre manos. Muy habitual es el caso del propietario de avanzada edad. Ya no quiere invertir en sus fincas. No es capaz ni de mantener el monte limpio. Y además, le ve muchos riesgos.

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Otros puntos que preocupaban a las organizaciones de la cadena de valor de la madera y que se incorporan al Plan Forestal son posibilitar la puesta en marcha de líneas de fomento de actividades silvícolas con períodos de aplicación más largos para favorecer la estabilidad en las inversiones, la simplificación de trámites para los aprovechamientos forestales o apostar por la formación y la innovación para mejorar la competitividad.

Además, el Gobierno gallego se ha comprometido a tener en cuenta, en la redacción definitiva del plan, las conclusiones de la comisión especial de estudio y análisis de la política forestal del Parlamento autonómico, que está en fase de elaboración. Y, también en respuesta a la Cámara, se fomentará la plantación de especies frondosas autóctonas en áreas geográficas vinculadas al Camino de Santiago.

Nueva figura del silvicultor activo y fomento de los aprovechamientos no madereros

En lo que se refiere a las medidas relacionadas con la dinamización socioeconómica del monte que había propuesto el sector, finalmente se han incorporado al Plan Forestal la creación de la figura del silvicultor activo y la ordenación y fomento de los aprovechamientos no madereros.

La implantación del estatus de silvicultor activo afectaría tanto a propietarios individuales como colectivos -mancomunidades o sofor, Sociedades de Fomento Forestal- que trabajen con criterios de sostenibilidad y, para que puedan exhibir esta condición ante la Administración, se creará un registro oficial de carácter voluntario.

El apoyo a la silvicultura también tendrá ahora en cuenta la posibilidad de reformular las ayudas vinculadas al cumplimiento de los instrumentos de planificación forestal, permaneciendo durante todo el período del Plan de Desenvolvemento Rural y disponiendo de un calendario prefijado de aplicación ajustado a los tiempos de la silvicultura, para poder realizar las operaciones forestales específicas en cada caso. 

Incentivos fiscales

Tras las aportaciones del sector, el documento también prevé ahora el mantenimiento de los incentivos fiscales de los terrenos forestales que dispongan de un instrumento de planificación forestal (IPF), así como la búsqueda de fórmulas de mejora de la fiscalidad en el impuesto de sociedades para las propiedades colectivas, teniendo presente su contribución en lo que a las mejoras ambientales se refiere. La Xunta también ha aceptado estudiar la posibilidad de crear líneas de créditos subvencionados, que podrían además ser compatibles con las subvenciones e incentivos ya otorgados.

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