La jueza pitonisa: «Eres una inmadura en el amor»

La jueza de Vigilancia Penitenciaria de Lugo sigue ejerciendo de pitonisa y cobra al cliente según el lugar donde ve el anuncio


lugo / la voz

La jueza de Vigilancia Penitenciaria de Lugo, María Jesús García, que está siendo investigada por el Consejo General del Poder Judicial por supuestamente trabajar en una consulta de tarot, continúa ejerciendo de pitonisa, según confirmó una joven que, ayer, acudió a una consulta y fue atendida por la propia jueza por espacio de casi una hora. Sucedió a primera hora de la tarde de ayer, en el piso de la avenida Ramón Ferreiro, en Lugo. Según relató la joven a este periódico, llamó la semana pasada por teléfono a un número que aparecía en Facebook para pedir cita y un hombre le respondió que ya no trabajaban, pero, días después, recibió una llamada en la que se le preguntó si seguía interesada en la consulta para, de ser así, concertar día y hora.

Ana, la clienta, llegó a las cuatro de la tarde a la consulta. Un hombre le abrió la puerta. La mujer subió al tercer piso y él mismo la recibió en el vestíbulo acompañado por una perra. La invitó a pasar y en el primer cuarto a mano derecha estaba ella: la jueza de Vigilancia Penitenciaria, María Jesús García, sentada en un sofá cubierto por una funda roja sobre el que había un cenicero y un paquete de tabaco. Con el pelo suelto y vestida con unas mallas, camiseta deportiva y tenis, la jueza saludó a su clienta, la invitó a sentarse en un sillón individual, justo enfrente de ella y al pie de una mesa redonda que las separaba. Aquí, en esta pequeña mesa, fue donde la jueza le echó las cartas. Sobre ella varias barajas que la pitonisa utilizó como apoyo en dos ocasiones y denominó «ángeles». 

Comienza la sesión

En el mismo sofá que María Jesús García se sentó su supuesto asistente, Francisco, que estuvo presente en toda la sesión y que en alguna ocasión intervino para hacer algún comentario. «Eso te lo digo yo sin echar las cartas», sentenció en un determinado momento.

«¿Qué quieres que te mire? ¿Todo en general?, ¿salud, dinero y amor?, ¿algún problema concreto y que te preocupe?», preguntó la pitonisa. «Mírame un poco todo, pero especialmente el amor», le pidió Ana.

La jueza cogió las cartas, las barajó e inició la sesión. «Vienes de una unión muy buena y ahí algo ha pasado. Hubo cuernos o algún lío. Hay un hombre que está ahí, pero ahora mismo muy paradito», le dijo.

«¿Puedo intervenir?», la interrumpió la joven. «Por supuesto», respondió la jueza. «Dime ya si ahí ves futuro», le dijo la joven.

La jueza consultó la baraja y a los pocos segundos le respondió: «Tus compromisos serios están parados, como mujer, la carta se presenta boca abajo. No sabes qué hacer. Hay un chico presente que te gusta, pero ahora la cosa está parada», leía la jueza, que continuó consultando las cartas en voz alta e hizo un inciso para sacar de la cajetilla de tabaco un cigarro y encenderlo.

«Qué le pasa a este chico conmigo?», consultó. Rápidamente tuvo respuesta: «A él le gustaría comprometerse y tener familia, pero tiene mucho miedo a las uniones y piensa que todo son líos. Va a sufrir si tiene una relación seria. Le gustas mucho, Ana, pero vuelve a que todo son líos en las relaciones».

En ese instante, Ana la interrumpió para preguntarle si ese chico podría ser homosexual. La jueza lo consultó con sus cartas y la sorprendió. «Le gustan los hombres a medias. Puede ser bi. A la suma me sale a medias, pero es bisexual». Vuelve a consultar con sus cartas.

«¿Le gusta ella aunque le gusten los hombres?». Las cartas vuelven a decirle que lleva todo su lío en secreto. «Tiene un lío de que le gustan los hombres y las mujeres, pero no quiere tener uniones con nadie. Le gustas como persona y mujer, pero oculta. Está solo y no tiene a nadie, pero está fatal. No revela que está con una pierna fuera y otra dentro del armario. No se come una rosca con los tíos ni con las tías, pero la que le gusta eres tú, aunque seas mujer». 

Consejos

La pitonisa le insiste a Ana en que «este tío está obsesionado en ocultar su secreto. Está como muy de psicólogo. Tú estás en su cabeza, pero está obsesionado con que alguien que se acerque más de la cuenta lo líe. Le gustaría que fueses un camino para formar una familia, pero le da miedo su lío interno de ser bisexual. Solo se siente más seguro». Dada la sorpresa que le causó a la joven que el chico fuera bisexual, la jueza le responde. «¿A ti que te importa eso? Siendo bisexual, qué más da. Tú prefieres que sea hetero. Si te molesta que sea bisexual, entonces hace bien en no contártelo. ¡Qué tontería: qué más da, si te va a meter un cuerno, que te lo meta con una tía que con un tío!».

«¿Y un pimpín no os mandáis?», pregunta la jueza en referencia al WhatsApp. Ante la negativa de la chica, María Jesús García le respondió: «Hija, colabora un poco, aunque sea como amigos. Ponle tú algún pimpín. Tomaste tú la distancia y sería conveniente que te acercaras a él porque os sentís los dos muy solos. Ya lo has mandado a la mierda muchas veces y quiere que tú te acerques. Ponle alguna chorradita. Figura que le gustas. Hace bien el chico no contarte que es bisexual, porque con lo conservadora que eres... Eres una inmadura en el amor, parece que tienes 14 años y no 26», le contestó. 

«Estás obsesionada»

En cuanto al futuro en el trabajo y en la salud, la pitonisa le auguró buena suerte en ambos aspectos. «Estás obsesionada con la alimentación sana y con cuidarte. Eres muy exigente contigo misma. En cuanto al trabajo, estás genial y todo lo que viene es muy bueno. Hay algunos líos internos en tu círculo, pero eso no te afectará a ti», aseguró.

A la hora de pagar, la jueza preguntó dónde había visto el anuncio, a lo que ella respondió que en Facebook. «Estas sesiones son muy caras, pero nosotros estamos empezando. Si cuando lo viste ponía que costaba 20 euros, pues son 20 euros», concluyó la jueza.

Sobre una pequeña mesa, varias barajas a las que la jueza llamó «ángeles»

Incienso de los ángeles y tres velitas de colores para la buena suerte

Tras una hora y diez minutos de sesión, la jueza consultó con el asistente sobre los amuletos: «Vamos a darle incienso de los ángeles y tres velitas». A lo que el hombre asintió. «Una de color rojo, otra rosa y una última blanca. En cada una de ellas tienes que escribir con un cuchillo lo que te pasa por la cabeza y tus inquietudes amorosas. Luego las enciendes. Pero también tienes que poner de tu cabeza, porque esto solo no funciona. Enciéndelas una vez y listo», dijo la jueza, que se levantó para ir a otra habitación a buscarlas. En cuanto al incienso, fue el asistente el encargado de cogerlo de una bolsa. «También vamos a meteros en una urna que tenemos en un altar para ayudaros a los dos», dijo la pitonisa en referencia a la situación amorosa de la chica.

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