La línea oficial de En Marea y el sector crítico se afanan por ganar el favor de las mareas municipales, sobre todo de las que están en proceso de constitución
14 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.El silencio de los alcaldes y de dirigentes críticos con En Marea como Antón Sánchez es, en realidad, un clamor soterrado. Martiño Noriega se limitó en los últimos días a criticar la decisión de Podemos de defender sus siglas. Xulio Ferreiro, que ayer participó en un acto de apoyo al Deportivo en Abegondo, no quiso siquiera entrar en el debate y se limitó a decir: «Vamos a centrarnos no Dépor», informa Pedro Barreiros. Jorge Suárez tampoco quiso abordar la cuestión y, si bien Antón Sánchez reconoció hace unos días que en la permanente de Anova se iba a hablar del plenario de En Marea, no trascendieron los acuerdos adoptados, si es que los hubo.
Todo ello no es más que una estrategia para contrarrestar el poder de Villares y de la coordinadora de En Marea, que se gestó con la oposición de los críticos. Estos últimos dieron la batalla en el plenario de julio, pero las tesis de Villares se impusieron, aunque fuese con 255 votos a favor, 194 en contra y once abstenciones. Entonces, Rafa Dopico, de Anova, recordó que habría más plenarios por delante y que los críticos tratarían de recuperar los acuerdos fundacionales adoptados por En Marea en Vigo y que ellos consideran que se habían mancillado.
Pero con las municipales en lontananza, la estrategia es otra. La línea oficial de En Marea y el sector crítico se afanan -extraoficialmente, eso sí- por ganar el favor de las mareas municipales, sobre todo de las que están en proceso de constitución y de las que se podrán crear de aquí en adelante. Los representantes de la coordinadora apoyan con su presencia la constitución de unas, los críticos aparecen en la presentación de otras, y es inevitable que la mayoría de ellas se posicionen, aunque también las hay que consiguen navegar entre dos aguas o que evitan inclinar la balanza. Y luego está el asfalto. Unos y otros multiplican su presencia en diferentes actos a lo largo y ancho de las tierras gallegas para predicar sus tesis más o menos rupturistas y ganar adeptos. Cuando se haga el recuento de las elecciones del 2019, cada parte exhibirá sus trofeos y, con ellos, su cuota de poder.