Rotas las negociaciones para la venta del Centro Gallego de Buenos Aires

El grupo médico ve inviable la compra con las condiciones impuestas por los socios


santiago / la voz

Las negociaciones en torno al Centro Gallego de Buenos Aires están rotas. Ha pasado un mes desde que los socios de esta emblemática institución aprobaron abrir contactos y las condiciones para una compleja venta a la sociedad formada por Favaloro, una fundación argentina vinculada a la medicina, y Grupo Ribera, del mismo sector pero con capital español. De esta forma se quiebra el optimismo mostrado por los cerca de 5.000 mutualistas -unos 700 gallegos- que apoyaron masivamente la negociación dirigida por el interventor judicial del Gobierno argentina, Martín Moyano. La otra opción era la liquidación de la entidad, con una deuda por encima de los 60 millones de euros, con la consecuente pérdida del monumental edificio, del servicio asistencial y, probablemente, la entrega en favor del Gobierno argentino -principal acreedor- del patrimonio artístico rubricado por primeras firmas del arte gallego.

Todo hay que enmarcarlo dentro de una negociación en la que la gestora del Centro Gallego se excedió, al parecer, en sus pretensiones. Según la Fundación Favoloro, estas condiciones, que incluían asumir toda la deuda, la asistencia al máximo nivel a los mutualistas, la contratación del personal actual, un pago mensual del 8 % de los ingresos por cuotas y la preservación de las salas culturales y del patrimonio en manos de los socios, están supuestamente «muy alejadas» de las conversaciones que mantuvieron en los meses previos, cuando se gestó la operación.

En una carta que llegó a la sede de Belgrano este martes, Favaloro muestra su «sorpresa» por unos requisitos que les invitan a romper cualquier contacto, extremo que confirmó a La Voz el consejero delegado del Grupo Ribera. Las negociaciones están «rotas», pero siguen abiertos a estudiar nuevas ofertas que se acerquen a su propuesta inicial, más comedida en la parte económica.

La liquidación pondría en riesgo un patrimonio de incalculable valor para Galicia

La complicada venta del Centro Gallego de Buenos Aires ha entrado en un punto delicado. Como en toda gran operación económica se suceden los tira y afloja, con la dificultad que entraña para una de las partes por el hecho de tratarse de una entidad con varios millares de socios que tienen que ponerse de acuerdo. Y además, está en quiebra técnica y no ha encontrado otro inversor para poner en tensión al grupo formado por Favaloro y Ribera. Si estos no van de farol y se retiran definitivamente, la liquidación de la entidad fundada por los gallegos de la emigración en 1907 está garantizada, y a la desaparición de los servicios sanitarios se sumaría la incógnita sobre el futuro del patrimonio artístico gallego.

Inversores

Pero si la operación se chafa no será por las obras de arte, por las que han mostrado su preocupación la Xunta y el Consello da Cultura Galega. Los inversores hispanoargentinos han aceptado de antemano que los socios puedan disponer de algunas salas del edificio para sus actividades culturales, y mantendrían el patrimonio acumulado por la emigración gallega. El problema, como siempre, es el dinero, porque Ribera está dispuesto a pagar 45 millones y a invertir incluso más en la adecuación del edificio, y asumiría sin problema la atención a los mutualistas, pero lo cierto que esa cantidad no daría para cubrir la deuda actual, por encima de los 60 millones. Si los socios siguen cargando con esa mochila de unos 15 millones, la entidad, ya sin respaldo inmobiliario, se vería en una situación muy comprometida.

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