El viaducto más retrasado del AVE se terminará en junio del 2019

Los túneles que se encadenan en la entrada a Galicia están ya casi finalizados


ourense / la voz

La alta velocidad ferroviaria entrará a Galicia por una zona de montaña en la que se encadenan los túneles y los viaductos. El paisaje en A Gudiña, Vilariño de Conso, Castrelo do Val y Laza no deja más margen de maniobra a los ingenieros. Una de las actuaciones que acumulan mayor retraso es el viaducto de Teixeiras. Los trabajos se limitan hasta ahora a la cimentación del terreno y a la ejecución de los caminos de acceso.

Es para Arturo Pastor, jefe de obra del subtramo Portocamba-Cerdedelo, el reto más complejo que los ejecutores técnicos de la obra en la montaña ourensana se han encontrado. Tiene una longitud de 508 metros, en cada una de las vías, que estará distribuida en ocho vanos y seis pilares. A las dificultades del terreno hay que sumar las medioambientales, toda vez que se encuentra en una zona protegida al situarse sobre el arroyo de Teixeiras, un afluente del río Támega. La altura máxima de las pilas alcanza los 92,6 metros, mientras que la clave del arco tiene una longitud de 94,8 metros. A día de hoy supone un freno en seco para el recorrido entre las obras, ya que está flanqueado por dos túneles que están casi acabados: el de Portocamba (3.600 metros) y el de Cerdedelo (1.695 metros).

Los plazos que maneja el ADIF para concluir este subtramo apuntan a junio del año 2019; es decir casi sobre la bocina del último plazo comprometido por el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, que apuntaba al tercer trimestre de ese año para las pruebas. En concreto, según los datos facilitados por ADIF, este subtramo de Portocamba y Cerdedelo, de 2,3 kilómetros de longitud, cuenta con un grado de ejecución del 38 % a los cinco años de iniciarse los trabajos. La actuación se vio frenada ante las discrepancias económicas entre ADIF y las empresas constructoras Dragados y Tecsa, del grupo ACS, que preside Florentino Pérez.

El incendio de un generador en las obras de un túnel en Laza provocó cuatro intoxicaciones leves por humo

Cuatro trabajadores de las obras del AVE que desarrollan su actividad en uno de los túneles de Laza sufrieron ayer intoxicaciones de carácter leve por inhalación de humo a causa del incendio de un generador, que se detectó poco antes de las seis de la madrugada. El 112 movilizó servicios de bomberos de Xinzo y Verín, aparte de medios sanitarios y voluntarios de Protección Civil. En un primer momento se temió que el accidente fuese más grave. Los servicios de extinción de incendios apagaron las llamas antes de las once de la mañana, hora a la que se pudieron reanudar los trabajos con normalidad.

El 112 informa de que fueron cuatro operarios los que tuvieron que ser evacuados por los servicios sanitarios, todos ellos con síntomas de haber sufrido inhalación de humo en los primeros momentos. No se produjeron otras lesiones ni más daños que el destrozo del generador.

«A todos los condicionantes hay que sumar que el clima es extremo»

Recorrer en coche las tripas de lo que serán los túneles del AVE gallego permite hacerse un fiel reflejo del reto de ingeniería que suponen. Uno de los más largos es el de Bolaños, que, tanto en su vía derecha como en la izquierda, ronda los siete kilómetros de longitud. Fue la única infraestructura de la línea entre Zamora y Galicia en la que se utilizó una tuneladora, ya desmontada. «A los condicionantes técnicos hay que sumar el clima, que en esta zona es extremo. Estamos por encima de los 800 metros de altitud y la semana pasada hemos estado con heladas, mientras que en verano hay temperaturas muy altas», explicó el jefe de obra de dos de los subtramos, Arturo Pastor.

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