¿Por qué Boimorto se llama Boimorto?

Sara Carreira Piñeiro
Sara Carreira REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

IAGO GARCÍADANIEL R. PORTELADANIEL PORTELA

RAG y Xunta ultiman una «app» para que los gallegos participen en el registro de todos los topónimos

22 sep 2017 . Actualizado a las 15:36 h.

Un tratante de ganado viajaba con muchos bueyes y uno se le escapó corriendo; comenzó a perseguirlo y como el animal no respondía, acabó por matarlo. Por eso en el corazón de Galicia hay una aldea que se llama Boimil, muy cerca está O Boído y a nada se encuentra Boimorto, que además es concello. Esta es la muestra de cómo la gente convirtió en leyenda, nunca tomada muy en serio, topónimos que, según Gonzalo Navaza, lingüista y miembro del Seminario de Onomástica de la Real Academia Galega (RAG), tienen un origen totalmente diferente: «Boimil é claramente un topónimo de posesor, alguén tiña unha casa alí [‘vila boimili’]. O nome de Boimorto pode vir de bado, dun paso, que deixou de utilizarse. Xa hai algún parecido na zona de Monforte, Baamorto».

Hacia los 4 millones

La toponimia es un patrimonio inmaterial de un pueblo, y el gallego es rico, tanto que se calcula que los 400.000 nombres catalogados en el nomenclátor oficial son solo el 20 % del total. Los importantes ya están bien documentados y registrados en el Nomenclátor de la Xunta, pero ahora se está dando impulso a los menores, las leiras, fuentes, peñas... lo que se conoce como microtopónimos y que pueden desaparecer con el fallecimiento de vecinos con más edad, esos que saben cómo se llama cada peña, cada montículo, cada recodo.

Hay cuatro razones que explican por qué en Galicia tiene una toponimia tan rica: una geografía irregular, que requiere puntos de identificación constantemente; un asentamiento continuado en la historia; una dispersión poblacional como no ocurre en ningún otro punto del país; y una gran fragmentación de la propiedad (una finca se llama, por ejemplo, Silvado y cerca hay varios Silvados; eso quiere decir que la finca madre fue la del nombre singular y el resto fueron particiones de una herencia). En Galicia además hay que sumar la numerosa documentación existente gracias a los monasterios.