Los drones no sirven, por ahora, para pastorear en Os Ancares

La escasa autonomía de vuelo desanima a los ganaderos, que confiaban en usarlos para vigilar sus reses

Ganaderos de Cervantes conocen el potencial de los drones La escasa autonomía de vuelo desanima a los ganaderos, que confiaban en usarlos para vigilar sus reses

lugo / la voz

Los drones no sirven para el pastoreo de ganado de montaña en Os Ancares, al menos hasta que cambie la normativa que limita el uso de estos aparatos a un radio de 500 metros. Esa es la conclusión a la que llegaron los 30 socios de la cooperativa A Carqueixa, de Cervantes, que asisten a un curso de manejo de este tipo de vehículos, aplicado al ganado de producción de carne. Habían concebido esperanzas de poder evitar recorridos de decenas de kilómetros para ir a comprobar cómo se encuentran sus vacas y terneros en los prados. Los que confiaban más en las posibilidades del aparato son los productores que siguen realizando trashumancia con sus reses, que ahora mismo pastan en fincas de la provincia de León.

José Herbón, el profesor, técnico de una de las numerosas empresas de ingeniería que se dedican a promocionar el uso de drones, les explicó que la autonomía del aparato no sobrepasa la media hora y que no puede despegar cuando llueve. Este es otro de los inconvenientes que conocieron de primera mano los ganaderos, que se tuvieron que conformar con un vuelo de cinco minutos para ver las vacas que pastaban en un prado cercano. La prueba duró menos de lo esperado porque empezó a llover.

Al curso asisten ganaderos de la zona que tenían puestas sus miras en efectuar un seguimiento de sus reses, que pastan en diferentes fincas, sin moverse de su casa. Casi todos se habían interesado por conocer el precio de los aparatos y estaban dispuestos a hacer un desembolso de unos mil euros para evitar desplazamientos en coche por carreteras llenas de curvas y en muchas ocasiones cubiertas de nieve.

Trashumantes

Uno de los que confiaban en encontrar una solución a sus constantes desplazamientos para vigilar el ganado es Hugo Trabado. «Parecía boa idea e pensabamos que íamos aforrar gasóleo e evitar viaxes aos pastos de León, pero como non cambien as cousas non nos vale para nada», afirmó. Desde Cervantes y hasta las fincas leonesas trashuman unas 300 reses durante la primavera, que retornarán a Galicia con el inicio de las primeras nevadas. En línea recta la distancia es de cuatro kilómetros. Por sendas, con pronunciadas subidas y bajadas, emplean entre seis y ocho horas caminando para llevar el ganado a los pastos de primavera. Para vigilarlo tardan una hora en coche.

Seguirán yendo en coche

Los drones, al menos de momento, no les aportan soluciones. Tendrán que seguir desplazándose para comprobar cómo están las reses, contarlas, vigilar los partos y otras incidencias.

Las esperanzas, según les explicó el profesor del curso, están puestas en el cambio de la normativa transitoria que está en vigor. La cooperativa tiene previsto organizar un curso para obtener la licencia de piloto de RPA, según explicó el gerente de A Carqueixa, Román Besteiro. En el actual hay lista de espera.

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