Ethel Vázquez: «Con el plan de transporte ganamos todos, pero los cambios dan miedo»

La responsable política de la crisis de los autobuses afirma que solo existe una vía legal con margen de negociación

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Santiago / La Voz

Ethel Vázquez Mourelle (Ponteceso, 1972) está al volante de la mayor crisis política a la que se ha enfrentado el Gobierno de Feijoo en lo que va de legislatura. No se trata de un conflicto laboral más. Las cuatro jornadas de huelga acumuladas del transporte público por carretera han afectado a miles de viajeros, y los paros del martes y el miércoles parecen casi inevitables. Mañana mantendrá dos reuniones determinantes, con la patronal y los sindicatos, dos partes tradicionalmente enfrentadas pero que esta vez han encontrado en la Xunta un adversario común. Vienen curvas, y por eso Vázquez quiere ser prudente.

-¿Cómo le explicaría este insólito conflicto a un gallego que espera por su bus en la parada?

-Han confluido dos cuestiones, la negociación colectiva, con convenios bilaterales entre los sindicatos y la patronal, y el nuevo plan de transporte que presenta la Xunta, que es obligado por la imposibilidad de prorrogar los contratos, como dice la UE, y la renuncia de los empresarios a casi 600 rutas, la mayoría en Lugo, Ourense y Pontevedra. En la parte que nos toca, creo que con el nuevo plan ganamos todos, los vecinos del rural, los niños, las empresas familiares y las medianas, pero también entiendo que los cambios dan miedo, y por eso tenemos que explicar muy bien que el objetivo es hacer sostenible el transporte de hoy y el del futuro, garantizando el empleo y el modelo para los próximos 25 años.

-Al ciudadano esto le suena reciente, pero hay mucho trabajo previo, ¿cuándo se tuerce?

-Así es. Celebramos muchísimas reuniones con la patronal por las renuncias casi en bloque de los servicios en tres provincias y tratamos de trabajar de la mano. El problema a día de hoy es que algunos piensan que hay alternativa a este plan, pero esta es la única alternativa viable y legal para garantizar el empleo y los servicios. Si no sale adelante el plan, tenemos muy claro que hay quinientos trabajadores que se van a la calle. El que piense que hay una alternativa a esto no está haciendo un favor a nadie y hace peligrar todo.

-En este conflicto, contra lo que suele ser habitual, es a los empresarios a los que parece que no les vale nada.

-La patronal trató de trasladar otra idea sobre alternativas jurídicas, pero no existen. Esa creencia falsa no nos está dejando trabajar como quisiéramos para mejorar el plan. Ya no se pueden quitar o poner concesiones a dedo, tienen que salir a licitación pública y por eso no hay otra alternativa legal y viable.

-Usted ya dijo hace días que hay margen de mejora, ¿desvelaría ahora sus cartas?

-Todo es mejorable, claro. Pero es lo que hemos hecho durante las informaciones públicas, ver qué se puede hacer para mejorar los documentos técnicos. No hemos parado de mejorar y de cambiar, escuchando a muchos alcaldes de Galicia y atendiendo las alegaciones de empresas y sindicatos.

-El transporte escolar y el general se está fusionando en varias comunidades sin conflicto, ¿es la primera víctima en Galicia?

-Sí, es posible que los beneficios para las zonas rurales hayan quedado ocultos por este conflicto. A veces la gente tiene que pedir favores a un vecino o a un hijo para que la lleven al banco, a la feria... En Castilla y León van a fusionar más rutas escolares y generales más porque se lo piden los alcaldes y los empresarios, y las asociaciones de padres y madres de alumnos de aquí no ven ningún problema. Lo que conseguimos es que todas las ventajas de seguridad de esos autobuses escolares, con menos años, cinturones y acompañantes, se trasladen a los vecinos del rural.

-El 1 de agosto tienen que funcionar las nuevas líneas, ¿qué margen de tiempo hay?

-El margen temporal es pequeño, pero aún queda. El lunes por la tarde (mañana) nos volvemos a reunir con los sindicatos para analizar el coste salarial; y no diría que cerrado, pero hemos encaminado el documento de subrogación, que tiene que ir reflejado en los diferentes anteproyectos. Hay margen de mejora en ese aspecto y espero que se solucione la próxima semana, porque el tiempo es oro. Quedan días, horas, pero esto nos tiene que unir y por eso creo que llegaremos a acuerdos para no prolongar las incomodidades a la gente.

«Nuestra apuesta son las empresas gallegas del sector, ya sean familiares o medianas»

El conflicto del transporte en Galicia tiene otra arista, oculta de momento, porque en el mundo del autobús hay empresas y empresas. Unas son muy pequeñas, casi familiares, y otras de tamaño medio que malviven luchando con auténticos gigantes globales. Todas quieren su parte del pastel.

-¿Perciben esa tensión en la patronal?

-Nuestra apuesta es el tejido empresarial gallego, por eso hemos preparado 42 anteproyectos de explotación para sacar a concurso, pensando en esas empresas. Si apostáramos por una gran multinacional sería más fácil para nosotros, porque podríamos sacar un contrato por provincia. No queremos eso, queremos dar cabida a todos, de ahí este modelo de 42 contratos en las zonas donde hubo renuncias. En mi cabeza están las empresas familiares gallegas, pequeñas y medianas, y de hecho hay nuevas concesiones en las que hacen falta menos buses que antes para operar.

-¿Llegará antes el acuerdo con los trabajadores?

-Creo que en las reuniones del jueves y el viernes hemos dado muestras de nuestro interés por el empleo, y estamos mucho más cerca de conseguir plenas garantías de estabilidad laboral.

-Este es un plan piloto para unas 600 rutas del rural, pero el gran cambio llegará en el 2019, ¿será también un gran lío?

-Estamos teniendo muchísimas reuniones, con ciudadanos, alcaldes y vecinos que quieren aportar, por eso espero que el trabajo de concienciación de ahora nos ayude en el 2019, cuando afecte a toda Galicia. Y tenga en cuenta que ahora solo un 10 % del total de las rutas serán mixtas. Pero está claro que también tendremos que intensificar las reuniones a dos y a tres bandas para mejorar el plan. El objetivo, insisto, es ser tener un sistema de transporte sostenible hoy y dentro de 25 años.

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