Ofensiva interna de Podemos para intentar derribar a su líder gallega

Una treintena de cargos orgánicos firman un manifiesto cuyo fin último es revocar del puesto a Carmen Santos


santiago / la voz

Cada uno tiene su motivación. Unos se quejan de que Podemos Galicia se ha convertido en un partido adormecido que no fomenta la participación. Otros van más allá y denuncian una utilización perversa de la comisión de garantías, cuyo único afán sería laminar a las voces disidentes, y no falta tampoco quien aprecie una «deriva antidemocrática» en las actitudes y decisiones de la número uno gallega, Carmen Santos. Todos los sectores críticos con la secretaria general de la formación morada impulsaron hace una semana un documento, bautizado como Manifesto de Vidán, una especie de guion de la ofensiva interna dirigida a derribar a la secretaria general con un procedimiento de revocación y la convocatoria de una asamblea ciudadana autonómica, pues no se ha celebrado ninguna desde que existe Podemos.

Hace ya catorce meses que Carmen Santos ganó las primarias para asumir las riendas de Podemos Galicia. Y las críticas la acompañaron ya desde el principio, unas veces por la desconfianza hacia ella que siempre mostraron algunos influyentes cargos de las ciudades de A Coruña, Ourense o Pontevedra, y otras por las posiciones erráticas defendidas por la propia Santos en cuestiones como la alianza electoral con En Marea, su forma de hacerle oposición al PP o la amenaza de sanciones blandida contra los diputados autonómicos que se resisten a ceder parte de su sueldo al partido, debido a que ya contribuyen con En Marea.

El pasado marzo, solo un mes después de que Pablo Iglesias impusiera sus tesis en Vistalegre II, Santos ya se tuvo que emplear a fondo para sofocar el incendio provocado por un consejo ciudadano autoconvocado por los críticos en el que revocaron a seis miembros de su ejecutiva. El lugarteniente de Santos para los asuntos de organización, el también diputado autonómico Juan Merlo, era uno de los que caían y se apresuró a declarar la reunión ilegal para frenar en seco la conjura.

Pero la nueva ofensiva, con forma de manifiesto, nadie la puede frenar. Lo saben en el entorno de Santos y por eso aluden al documento con esta expresión: «Es una parida». En todo caso, se trata de una declaración de guerra de una treintena de personas pertenecientes a círculos como los de A Coruña, Vigo, Ourense, Ferrol, Cangas, Ames o Arzúa, y entre los que sobresale un cargo institucional, Pancho Casal, compañero de escaño de Santos en O Hórreo. 

Nueve puntos

Entre los nueve puntos del manifiesto hay bastante literatura, pero también dos cuestiones esenciales. Una es que señalan que, una vez transcurrido el plazo de tres meses desde Vistalegre II, «non houbo adaptación dos documentos e das estruturas orgánicas». La otras es que propugnan celebrar un asamblea ciudadana gallega en noviembre.

El primero de los resortes, de ser cierto, algo que el equipo de Carmen Santos niega de forma tajante, permitiría impulsar un procedimiento revocatorio contra la secretaria general y la posible convocatoria de primarias, si bien tendría que convocarlas Pablo Echenique, secretario de organización estatal.

Y en cuanto a la asamblea, donde los críticos creen que reside su fuerza, Carmen Santos ya dejó claro varias veces que no tiene intención de convocarla en las próximas fechas. Ahora bien. Vistalegre II deja claro que hay que celebrar una al transcurrir un plazo mínimo de 18 meses de mandato o, como máximo, cada cuatro años. Y en Galicia no ha habido ninguna.

Por tanto, el campo de juego está delimitado. La fractura interna de Podemos Galicia se convierte en una foto fija que, en otoño, pondrá a prueba la determinación de Santos a mantenerse al frente del partido en Galicia.

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