Las vidas que se llevó el fuego en Portugal

Entre las casi treinta víctimas del incendio identificadas, muchas son familias enteras que viajaban en el mismo coche

Sergio Machado y Lígia Sousa, con sus dos hijos
Sergio Machado y Lígia Sousa, con sus dos hijos

redacción / la voz

Quien huyó, murió. Es la síntesis de una tragedia que ha segado 64 vidas a las que poco a poco se les empiezan a poner nombre, mirada y sonrisa. Basta con observar las últimas imágenes de quienes se toparon de bruces con el horror en Portugal para comprender la dimensión de la tragedia. Hijos, parejas, padres o hermanos se quedan sin sus seres queridos. Otros no pueden lamentar siquiera pérdida alguna, pues las llamas no dieron tregua y terminaron con familias al completo. Lo más desagradable que podía suceder ocurrió, quedando calcinados los proyectos de jóvenes y mayores. Y todos los sueños de niños como Rodrigo, de 4 años, el menor que ya no podrá ver a sus padres, que estaban de luna de miel, recién casados.

Arriba, a la izquierda, Fernando Rui Mendes; a su lado, Sara Costa; abajo, la pareja formada por Eduardo y Cristina; y a la derecha, el pequeño Rodrigo
Arriba, a la izquierda, Fernando Rui Mendes; a su lado, Sara Costa; abajo, la pareja formada por Eduardo y Cristina; y a la derecha, el pequeño Rodrigo

una familia entera

El matrimonio Machado Sousa y sus dos hijos. Bianca fue una de las primeras caras que se le puso a la tragedia, pero desgraciadamente no fue la única de su familia. Según se hicieron eco ayer los medios portugueses, tanto sus padres Sérgio Machado y Lígia Sousa, como su hermano Martim perecieron atrapados por las llamas. La familia, natural de Sacavém, aprovechaba estos días para descansar en un complejo balneario en Castanheira de Péra, uno de los distritos afectados por el incendio. El sábado, el día de la tragedia, Sousa publicó una foto de los niños jugando en el agua.

eduardo y cristina

De visita familiar. Una pareja de Pontinha, que iba a visitar a la madre de él -que se está recuperando en el hospital- a Pedrógão Grande. Murieron en la N-236. Eduardo Costa trabajaba en prótesis dentales y Cristina era asistente en un consultorio dentista.

un matrimonio y un hijo

Raíces en Coímbra. El ingeniero de 48 años Fernando Rui Mendes, quedó atrapado junto a su mujer y su hijo pequeño en la carretera 236-1. La información fue confirmada por un amigo de la infancia de Rui al Jornal de Notícias. Fernando Rui trabajaba desde el 2005 en el Ayuntamiento de Castanheira de Péra, de donde era natural, tras haber cursado la enseñanza secundaria y los estudios universitarios en Coímbra.

Sara costa

Deja un hijo huérfano. Se encontraba en Vila Facaia cuando eclosionaron las llamas. Era de Figueiró dos Vinhos y vivía cerca de Pedrógão. Deja huérfano a un niño de 7 años.

Rodrigo

Murió con su tío. Rodrigo, de cuatro años, pereció con su tío, Sidel Belchior, en la carretera de la muerte. El adulto estaba a su cargo mientras sus padres estaban de luna de miel.

sara antunes

En el jardín. Con 3.800 habitantes, Figueiró dos Vinhos era hasta este fin de semana un coqueto pueblo de Leiria. Ahora, será recordado como uno de los focos donde azotó con más fuerza el fuego, llevándose consigo pinos, eucaliptos, viviendas y vidas humanas. Entre ellas la de Sara Antunes, de 33 años, que falleció en el jardín de su casa al intentar escapar de las llamas. Su suegra perdió la vida en el mismo escenario.

tres generaciones

Abuela, madre y nieta. Una abuela y una nieta, que intentaron escapar en coche en la -ahora hecha cenizas- aldea de Nodeirinho, para salvar sus vidas no pudieron hacer nada por sobrevivir una vez se vieron inmersas en la ratonera de humo. Gina, la madre de la pequeña, también se había subido al vehículo pero salió para buscar ayuda. En su caso, tampoco pudo salvarse. No obstante, esta funcionaria de la escuela de Pedrógão Grande fue trasladada al hospital aún con vida. Pereció poco más tarde.

un padre de familia, solo

Mueren la mujer y sus hijas. Ana Marques Pinhal y sus hijas, Margarita y Juana intentaron, como tantas otras familias, escapar en coche del cerco que provocaba el fuego en Pedrógão Grande, una vez más, sin ningún éxito. Mario Pinhal, el padre de las jóvenes y pareja de Ana, que iba en otro vehículo, sí pudo salvarse.

de vacaciones

Naturales de Lisboa. Concepción Graça y José María Nunes Graça eran naturales de Bobadela, en Loures, una localidad del área metropolitana de Lisboa, explica el Correio da Manhã. Pero aprovecharon el buen tiempo, que se convirtió en su peor enemigo, para pasar unos días con sus allegados en una de las zonas cero. Al intentar escapar de las llamas fueron atrapados y murieron.

pareja de empresarios

Regresaban a casa. Manuel André Almeida, de 62 años y María Cipriano, de 59, era una pareja de empresarios natural de Amadora, también en el distrito de la capital lusa. Regresaban a casa después de un almuerzo en Góis. Pero nunca pudieron llegar a su destino; se toparon con la muerte en la ya fatídica N-236.

gonzalo conceição

Bombero de 40 años. Su muerte elevó a 64 las víctimas mortales. Gonzalo Conceição era uno de los más de 2.200 bomberos que intentaba mitigar el fuego el pasado sábado. Permanecía en estado muy grave en el hospital de Coímbra pero finalmente su cuerpo no pudo resistir los daños causados por las quemaduras y pereció en el complejo hospitalario. Estaba casado y tenía un hijo.

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