Enmanuel, un milagro en alta mar

El cabo gallego David Díaz Martínez fue uno de los marinos que ayudó a dar a luz a una inmigrante nigeriana en la fragata «Canarias»: «Nunca había vivido un parto a bordo»

El marino ferrolano David Díaz, con mascarilla azul, asiste al parto en la fragata «Canarias»
El marino ferrolano David Díaz, con mascarilla azul, asiste al parto en la fragata «Canarias»

Una labor que conmueve, pero que, en algunas ocasión, deja un poso de ilusión. La fragata Canarias, construida en el astillero de la antigua Bazán, en Ferrol, lleva desde enero recorriendo millas en el mar Mediterráneo. En medio de la costa africana y la andaluza. Una franja, en este momento, en la que no dejan de aparecer neumáticas cargadas de inmigrantes. Desde que se integró en la operación Sophia -así se llama la misión liderada por la Unión Europea-, el buque español no ha parado de realizar rescates, aunque pocos como los seis sucesivos que llevaron a cabo el pasado 20 de marzo. Frente a Libia, los navíos que estaban en la zona se coordinaron para recoger a más de 1.800 personas. Un total de 638 subieron a la Canarias, que puso proa hacia el puerto de Mesina, en Italia, para desembarcarlos. Fue durante ese tránsito, de apenas dos días y con nefastas condiciones meteorológicas, cuando ocurrió el milagro a bordo.

«Entre los inmigrantes que navegaban en la fragata había nueve embarazadas. En la zona en la que estaban alojadas, una de las mujeres empezó a notar dolor, y la trasladamos a la enfermería. Ahí descubrimos que estaba de parto, ya con contracciones», rememora el cabo primero David Díaz Martínez. Este ferrolano fue uno de los ángeles de la guarda de la nigeriana Adesuwa, la verdadera protagonista de esta historia. «Estuvo toda la tarde con nosotros, monitorizada, hasta que en la madrugada del 21 al 22 de marzo, a las 2.10 horas, rompió aguas y dio a luz al niño», continúa Díaz Martínez, en una conversación telefónica con La Voz desde la Canarias. Como parte del equipo médico, en labores de asistente sanitario, se convirtió en uno de los padres de Emmanuel en medio del Mediterráneo. «Por una hora escasa, por el relevo de guardia, me perdí el parto en sí, pero estuve colaborando todo el tiempo hasta las dos de la mañana», detalla.

Más allá de que el parto se produjera en altar mar, no hubo, afortunadamente, más complicaciones. El ferrolano subraya que «gracias a Dios, todo salió bien, perfectamente». El bebé pesó al nacer 2,2 kilos y midió 50 centímetros. El nombre, de origen bíblico, fue una elección de la madre, que no llegó a explicar el porqué del mismo. Después de dar a luz, más tranquila a la mañana siguiente, Adesuwa correspondió al equipo médico. «Ella hablaba en inglés. Nos transmitió muchas palabras de agradecimiento», cuenta Díaz Martínez. A petición de la mujer nigeriana, de religión católica, y aprovechando la presencia de un padre capellán a bordo, el recién nacido fue bautizado en la fragata. El médico que asistió el nacimiento se convirtió en su padrino. Unas horas después, Adesuwa fue, junto a las embarazadas, una de las primeras en desembarcar en Italia. Todas, además del niño, fueron rápidamente trasladadas al hospital, con el fin de comprobar su estado de salud.

Para el marino ferrolano fue una experiencia que, más allá del cliché, no olvidará nunca. «La verdad es que nunca había vivido ningún parto a bordo. De hecho, es la segunda vez que estoy en esta misión -se integró con la Reina Sofía el año pasado- y era lo último que me faltaba por ver», subraya. «Tanto en una actuación así como en cualquier otra ayuda que podamos dar a esta gente, el sentimiento con el que termina uno en el cuerpo es de mucha emoción», agrega Díaz Martínez. Después de pasar, entre otras plataformas, por el antiguo Bergantín, que tenía su base en A Graña, ahora reside en Rota y continuará ayudando desde la Canarias. Ya suman casi 1.500 migrantes rescatados.

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