Los padres de dos mellizos de Narón fueron noticia hace dos años porque pretendían que sus hijos fuesen escolarizados juntos y el CEIP A Solaina no se lo permitió
01 abr 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Los padres de dos mellizos de Narón, un niño y una niña, fueron noticia hace dos años porque pretendían que sus hijos fuesen escolarizados juntos y el CEIP A Solaina no se lo permitió. Intentaron por todos los medios, incluso consiguieron 800 firmas de apoyo, que no separaran a sus hijos y que se cumpliera lo que les habían indicado cuando formalizaron la preinscripción: que los niños estarían en la misma aula. No fue posible y ahora que los pequeños ya tienen 5 años aseguran que «no han tenido ningún tipo de problema», aunque insisten en que «tampoco lo tendrían si estuvieran juntos en el colegio».
Según aseguran, el hecho de estar en aulas distintas supone una incomodidad en la conciliación de la vida familiar, porque tienen profesores y tutorías diferentes, y el grado de avance de cada uno de ellos también es distinto. «Esto provoca pequeños conflictos, porque uno va por encima del otro», señala el padre, añadiendo que la circunstancia de no compartir clase también implica que cada uno tenga sus propios amigos, «por lo que cuando uno tiene una fiesta de cumpleaños el otro no».
Los progenitores de estos mellizos sostienen que están siendo educados como si fueran hermanos de edades diferentes, cuando no lo son, con las consecuencias que eso representa. A su modo de ver, no se trata de que un modelo sea mejor o peor que otro, sino de que se dé la opción a los padres de decidir si quieren que se escolaricen juntos o separados. «Si se considera que es mejor que no compartan aula tendría que estar regulado y no lo está», apunta el padre, que se pregunta qué ocurre en los colegios donde solo hay un aula por curso.
En su momento, estos padres recurrieron ante la Xunta la decisión del centro de escolarizar a sus mellizos por separado, pero los remitieron a la respuesta dada por el colegio. Les quedaba la posibilidad de acudir al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo, pero decidieron no hacerlo, por no prolongar más la batalla. A este respecto, aluden a una reciente sentencia dictada en Cáceres, en la que un juez permite que dos mellizos estudien en la misma aula, como pedían los padres. El fallo en cuestión concluye que uno de los menores tuvo «una adaptación dificultosa, con comportamientos regresivos, pesadillas y sintomatología ansiosa por la separación».