«¡Pero si no tienen ni para dormir...!»

Paseamos por Compostela la idea de la tasa turística: de entrada hace muy poca gracia


santiago / la voz

Hay palabras que no gustan y punto. E impuesto es una de ellas. Preguntar por un nuevo impuesto es sinónimo de borrar la sonrisa del interlocutor. «Aquí están acostumbrados a no pagar y yo creo que todo lo que sea desplumar al turista es una mala idea». La reflexión la expresan al alimón dos encargadas de sendas tiendas de recuerdos a un tiro de piedra de la catedral de Santiago, cuyo alcalde, Martiño Noriega, pretende imponer un recargo a los visitantes por dormir en la capital. En general, cuando se explica que en algunas ciudades la tasa aplicada es de un euro por persona y noche, el rechazo se suaviza. O no: «Si son ocho noches, ¿ocho euros? Me parece mucho», matiza una de las encargadas. «Yo soy canario -explica un señor muy abrigado en la calle del Franco-. Imagínese que allí aplicáramos un impuesto especial a los turistas. Sería matar a la gallina de los huevos de oro. Los impuestos ya se pagan en el restaurante, en el taxi...». El señor está pasando unos días en Compostela, visitando a un amigo. Y durmiendo en su domicilio. Es decir, no habría pagado la tasa, si la hubiera. Muchos de los turistas con los que hablaré hoy están en una situación parecida: visitan la ciudad, pero duermen fuera. En casa de familiares o amigos. La temporada está ahora en su nivel más bajo.

«Por un euro más yo no dejaría de venir», concluye un vecino de Gijón en medio del Obradoiro, acompañado de dos señoras, que asienten. La ciudad bonita y limpia, la gente muy amable, dicen. Dos turistas veinteañeras en A Quintana ya han pagado tasas en otras ciudades. En París por ejemplo: «El impuesto tiene lógica, si lo que se recauda se usa para mejorar la ciudad. Aquí tienes que tirar algo y te cuesta encontrar una papelera. Los turistas somos algo sucios, aunque a veces nos invitan a serlo». Se llama Tania, vive en Berna, pero sus padres son gallegos, así que duerme en la casa familiar.

«¿Un impuesto a los turistas? ¡Pero si no tienen ni para dormir...! El que haya propuesto eso vive en otra galaxia. ¡Estamos en Galicia, hombre!». El encargado de un restaurante está pescando hambre al lado de un cartel que promete un menú del día por menos de nueve euros en pleno centro. Son casi las dos de la tarde, pero hay tan poco tráfico que me distingue con un discurso generoso sobre la estacionalidad de un turismo que califica de «zapatillero». Aunque concluye que la única manera de aplicar esa tasa: «Sería de forma que no se diesen cuenta».

«Mucho pataconero»

Lo cierto es que el bullicioso cogollo compostelano está en horas bajas. Apenas se aprecia algo de turismo nacional y un poco de sudamericano, aprovechando las vacaciones australes. «Nunca gusta que te cobren más -admite Alejandro, un joven de Barcelona que busca restaurante con su pareja-. Pero si me beneficiara de lo que estoy pagando, no me parecería tan mal».

Pero a Fernando, un compostelano de 74 años de edad que aprovecha el sol de este invierno en la Inmaculada, sí. Le parece «muy mal. Los impuestos tienen que salir del comercio, que es el que se beneficia del turismo. El visitante ya viene a dejarse el dinero aquí. Aunque la verdad es que viene mucho pataconero, que apenas deja nada. Pero bueno, uno trae al otro». El hombre construye sus reflexiones, que le llevan a concluir que de determinada manera, tampoco sería una idea tan mala. En realidad, la mayoría siguieron el mismo camino: ¿Impuesto? No, gracias... Pero si fuera pequeño, si estuviera bien gestionado, si se dedicara a los objetivos adecuados. Claro. Si todos los impuestos fueran así, la palabra no tendría tan mala prensa.

Tellado cree que Noriega evita los problemas de la ciudad con una «cortina de fume»

El diputado y secretario general del PPdeG Miguel Tellado ha sido el primer cargo público en llevar la propuesta de Martiño Noriega al ruedo político al valorar que el regidor está tratando de introducir polémicas en la agenda para desviar la atención sobre sus dificultades al frente del Concello de Santiago: «É unha cortina de fume», resumió ayer. Al hilo de otra reflexión sobre En Marea, Tellado aprovechó su habitual comparecencia semanal para indicar que cada vez que un cargo institucional de esta formación trata de hacer algo acaban «subindo os impostos».

El dirigente popular trasladó su sospecha de que Noriega no se encuentra cómodo con los diferentes frentes abiertos en el ala municipal del pazo de Raxoi y que por ello se dedica a buscar debates llamativos y a desarrollar su «inxenio» con fórmulas que llaman «a atención da xente» con asuntos «sen estudar». Tellado incluyó esta iniciativa en el haber «das contradicións da nova política» que, en el fondo, aseveró, son «unha auténtica tomadura de pelo».

La catedral renuncia a cobrar

En otro ámbito, el religioso, también han existido intentos de aprovechar económicamente el flujo turístico de Santiago, más concretamente a través del cobro por el acceso a la catedral compostelana. Sin embargo, las autoridades religiosas siempre han terminado por descartar esta medida que tendría especial rechazo entre los peregrinos que hacen el Camino y los asistentes habituales al culto. El propio arzobispo ensalzó hace justo un mes la vocación «de servicio» del templo e instó a buscar otras alternativas de financiación.

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