En Marea escoge hoy entre darle más poder a Villares o diluir su liderazgo
GALICIA
Una parte del partido quiere evitar que sea también el referente orgánico
17 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.En Marea, el partido instrumental nacido a finales de julio bajo la urgencia de la cita electoral de las autonómicas, elige hoy el carro con el que quiere continuar su intento de consolidación en el espacio político gallego. Los nombres propios, los bueyes que tirarán de ese carro, se conocerán a finales de enero, pero hoy más de un millar de militantes podrán escoger el modelo que regirá el consello das mareas, y con su voto tendrán la capacidad de permitir a cualquier miembro de la formación acceder al órgano de gobierno a través de una candidatura o, por el contrario, dejar fuera de ese proceso de primarias a los catorce diputados electos en el Parlamento de Galicia, a los cinco congresistas y a la única senadora lograda en las generales de junio.
Ese desacuerdo previo sobre la incompatibilidad es uno de los temas que se debatirán en el plenario de hoy, previsto para las diez de la mañana en una facultad compostelana, y encierra una lucha de poder interna que se desató desde el mismo momento en el que Luís Villares se presentó como candidato a la Xunta. Al exjuez le faltó tiempo para quitarse de encima etiquetas y padrinos y cuando fue ratificado para ocupar el cartel de presidenciable incluso comenzó a autoproclamarse portavoz nacional -el secretario general en otras formaciones- de En Marea, cuestión que levantó ampollas entre las distintas sensibilidades por cuanto esa cuestión debía decidirse después de las elecciones, así como la elección de los 35 miembros que formarán parte del Consello y que a su vez elegirán a la coordinadora. Ese momento ha llegado y Luís Villares no ha desvelado si se postulará, pero una parte muy notable del partido quiere cortar de raíz la posibilidad de que el portavoz parlamentario acumule otro cargo de tanto peso, algo habitual en otras organizaciones políticas, por otra parte.
El veto a Villares ha sido sibilino y, parcialmente, reproduce los viejos enfrentamientos y las alianzas que tanto dificultaron el rompecabezas del partido instrumental. La voz más nítida fue la de Xulio Ferreiro, alcalde de A Coruña y líder de la Marea Atlántica, que ayer mismo expresó la necesidad de que En Marea promueva los «liderados compartidos», algo que va en el «ADN» de la formación. Según informa Xosé Gago, de esta reflexión también participó en un acto celebrado en María Pita el diputado Antón Gómez-Reino, quien se mostró convencido de que los votantes quieren «pluralidade». Ambos insistieron en que hoy solo está en juego la fórmula para organizar el partido y no las personas que lo van a dirigir, una idea en la que insistió el propio Luís Villares, que presentaba en Santiago a la misma hora las cuestiones formales del plenario. En su intervención, sin mojarse sobre sus pretensiones, quiso dejar claro que su figura quiere ser «unha voz» que suscite «consensos» en vez de «tensións», algo que no parece haber logrado si se tienen en cuenta las sucesivas manifestaciones de referentes de En Marea que prefieren ver en la dirección del partido rostros distintos a los del Parlamento. Entre los que optan por un partido más «coral» están, además de Ferreiro y Gómez-Reino, la diputada Eva Solla (Esquerda Unida) o el alcalde Jorge Suárez (Ferrol en Común), próximo a la congresista Yolanda Díaz, también de EU.
Martiño Noriega, el más tibio
En una línea más tibia se situó el alcalde compostelano, Martiño Noriega (Anova-Compostela Aberta), que prefirió no entrar en el debate, aunque es en el ambiente nacionalista en el que Villares encuentra más simpatías públicas en esta y otras cuestiones. El líder en O Hórreo también podría encontrar sustento en el entorno de Carmen Santos, que no significa el respaldo de Podemos por cuanto las posturas internas en el partido morado siguen enconadas.
Con estos mimbres, la inclinación del censo -1.088 inscritos- vuelve a ser una incógnita, como lo fue en otros procesos selectivos en los que las distintas corrientes mostraron desigual capacidad de movilización.