El sector textil retrasa la producción de prendas de invierno, las terrazas se mantienen hasta noviembre, la costa vence al turismo rural en el puente y el campo agradece el buen tiempo
29 oct 2016 . Actualizado a las 11:17 h.Son sectores fuertes en la comunidad: la hostelería, el turismo, la industria textil y el campo. Y están cambiando por un motivo que no atiende a criterios racionales ni controlables: el tiempo. O más bien el buen tiempo. Ese que sigue animando a los gallegos a estar en la calle hasta las tantas, a prescindir del jersey y a pasar un puente en Sanxenxo o Ribeira como si de una escapada a las Canarias en pleno otoño se tratase.
Como publicó el viernes este periódico, los informes mensuales de los últimos octubres de la Aemet revelan que estos meses han sido calurosos. Una tendencia a la que se ha tenido que adaptar el sector textil con premura. Lo explica Alberto Rocha, secretario xeral de la Confederación de Industrias Textiles de Galicia. «No nos ha quedado más remedio que, en las últimas temporadas, adecuar las prendas a este nuevo clima, por lo que en las colecciones de otoño-invierno preferimos cambiar los tonos de las prendas, a unos más otoñales, que los tejidos». Sin embargo, según explica este experto en moda, «es evidente que el calor de estos meses desincentiva la compra. Piensa que en la mente del consumidor las rebajas están muy presentes, así que muchos si ven que no tienen que cambiar el armario en noviembre ya esperan a enero para comprar cuando hay descuentos». Por otro lado, la ropa de invierno es más cara y uno se pone más prendas, «así que aunque sean cosas obvias, ese plus de facturación lo perdemos», afirma Rocha.
Los que, no obstante, sí sacan rendimiento a estas jornadas continuas de sol son los hosteleros. Acostumbrados a tener que recoger las terrazas una vez se ha superado la etapa estival, en numerosos establecimientos de Pontevedra y Vigo, los responsables han solicitado ir renovando de manera mensual la licencia «porque aunque sale más caro, con este tiempo compensa», reconoce César Ballesteros, presidente de los hosteleros de Pontevedra. El puente de esta semana beneficiará sin duda a este sector, sobre todo a los locales que se encuentren en concellos de la costa, ya que los turistas coparán estos días las localidades de playa aprovechando el buen tiempo.
Los hoteles de Ribadeo, sin ir más lejos, tienen casi todos colgado el cartel de lleno para esta noche. Algo similar a lo que ocurre en las Rías Baixas. Según fuentes del Clúster de Turismo de Galicia, en conjunto, el sector hotelero mejorará alrededor de un 5 % con respecto a este mismo puente el año pasado. Especialmente se esperan buenos datos en Ourense, «donde la ocupación media estará en torno al 90 %, principalmente impulsada por las buenas previsiones de ocupación que esperan los balnearios», comentan. El turismo rural es el gran perjudicado este puente, y es que al parecer, para los gallegos este tipo de viajes típicamente otoñales pueden esperar a que el tiempo acompañe. Así, las cosas, según el Clúster de Turismo, la ocupación podría quedarse en un 25 %. Las ciudades tampoco salen especialmente bien paradas con respecto a las estimaciones de ocupación hotelera para estos días. De hecho, en Vigo, por ejemplo, los hoteles rondarán el 50 %, «será un puente demasiado tranquilo», comenta Ballesteros.
El mundo rural, feliz
La escasez de precipitaciones suele contentar a muchos y desolar a otros, que normalmente viven del campo. Pero este otoño, al contrario de lo que sucedió en primavera y en verano, la falta de lluvias ha tenido el efecto contrario sobre la actividad de agricultores y ganaderos.
Así por ejemplo, la ausencia casi total de lluvias ha permitido cerrar sin contratiempos una vendimia que, en zonas como las Rías Baixas, incluso se considera histórica, con un volumen de uva recogida superior a los 33 millones de kilos. En denominaciones como Valdeorras o Monterrei, el tiempo seco ha permitido alargar la recogía de aquellas vides más tardías con un estado excelente de maduración de la uva, lo que redundará en vino de excelente calidad. Otro tanto ha sucedido en la comarca de A Limia, donde existía el temor de que las lluvias no permitiesen acceder a algunas fincas donde la siembra de la patata fue realizada más tarde de lo habitual.
Mención aparte merecen los ganaderos que, tras años de muchos sobresaltos, no solo han conseguido recoger toda la cosecha de maíz, sino incluso sembrar en esas mismas fincas, las praderías con las que alimentar el ganado para el próximo año. En comarcas de fuerte potencial lácteo, como Xallas o Bergantiños, el nivel de crecimiento del forraje resulta inusual para esta época del año.