Una operación para engullir al BNG

La mitad de los miembros de la coordinadora de En Marea militaron en el entramado que creó el Bloque


Santiago / La Voz

La noche electoral del 26 de junio, el día que la jovencísima coalición En Marea tuvo su primer revés electoral que le hizo perder 67.000 votos, Alexandra Fernández, su portavoz en el Congreso, hizo de inmediato un llamamiento a «repensar» la configuración de todo este espacio político, con el fin de que su peso pivotara en mayor medida sobre el nacionalismo y la imbricación con la sociedad gallega. Era la respuesta ideada desde Anova, el aliado nacionalista de En Marea, para reanimar el proyecto y ampliar su base. Así empezó a cobrar fuerza la conversión de En Marea en un partido único instrumental, defendida por el propio Xosé Manuel Beiras en el discurso del Día da Patria Galega, partido que, por supuesto, habría de asumir el «carácter nacional» de Galicia. El partido ya es una realidad. Ahora el partido ya existe. Y su dirección está copada mayoritariamente por personas procedentes del BNG, pues el éxito de toda esta operación pasa por fagocitar el electorado del Bloque.

Los registros electorales indican que en Galicia hay una bolsa de hasta 490.000 votantes, como tope, que pueden llegar a identificarse con un proyecto nacionalista y de izquierdas, al margen de que su centro de gravedad pueda estar situado más en la izquierda que en el nacionalismo. En 1997, fue el BNG quien se llevó la mayor parte de esta bolsa (395.000 votos), a los que habría que añadir también los 14.000 de Esquerda Unida y los 4.000 de la FPG.

En las dos últimas convocatorias de generales, cambiaron las tornas. Ahora es En Marea quien domina en ese espacio (con entre 410.000 y 344.00 votos, entre diciembre del 2015 y junio del 2016), pero tiene todavía algún margen para crecer si logra expulsar al Bloque de su espacio y engullir definitivamente sus entre 50.000 y 70.000 votantes que tuvo en generales, pues es más complicado que En Marea, con su discurso político rupturista, pueda seguir creciendo a costa del PSOE o del PP.

Todos los pasos dados por En Marea en las últimas semanas apuntan en esta dirección. La coordinadora formada por doce personas para dirigir el nuevo partido instrumental tiene un peso mayoritario de personas criadas políticamente bajo el paraguas del BNG. Es el caso del propio Xosé Manuel Beiras, que fue su candidato y portavoz nacional durante dos décadas, o de Martiño Noriega y Manuel Antelo, alcaldes de Santiago y Vimianzo, respectivamente, que también formaron parte de la dirección de Bloque.

Peso superior al resto

Al igual que los anteriores, también son exmiembros del BNG representantes de la coordinadora de En Marea como Rafa Dopico y Manuel M. Barreiro, así como el alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, que renunció a la militancia para no perjudicar a su carrera judicial. El peso que tienen los exBNG en la coordinadora de En Marea es, sin lugar a dudas, muy superior al de Esquerda Unida, con tres representantes (Rubén Pérez, Eva Solla y Ledicia Piñeiro) y al de Podemos, que con solo dos (María José Bóveda y Carmen González).

A mayores, la persona promovida como candidato del nuevo partido instrumental, el magistrado Luís Villares, procede también de la órbita del Bloque, no solo porque militó en su etapa universitaria en la Unión da Mocidade Galega (UMG), las juventudes de la UPG, sino porque su discurso político sigue pivotando sobre esas coordenadas.

Tanto es así que en las entrevistas concedidas para impulsar su candidatura dice representar a una fuerza política que «cree no carácter nacional de Galicia», a la vez que dejó claro que el espacio que venía ocupando el BNG hasta ahora «vaise sentir cada vez máis identificado co noso proxecto». Es difícil explicarlo de forma más directa. En Marea está inmersa en una operación para parecerse cada vez más al BNG para quedarse con su votos.

La duda existencial entre confrontar con el nuevo competidor o ignorarlo

La mera existencia de la coalición En Marea sacudió internamente al BNG, pues sus éxitos electorales iniciales se convirtieron en todo aquellos que los nacionalistas del Bloque perdieron hace años y querrían saborear nuevamente. Dentro del BNG convivieron dos sensibilidades, la que propugnaron diálogo y colaboración electoral con las mareas, y perdieron, y los que no estaban dispuestos a dejar la bandera del nacionalismo gallego en manos de organizaciones como Esquerda Unida o Podemos. El BNG sufrió fugas constantes en este proceso en favor de En Marea. Algunas cualificadas, como las de Carlos Aymerich o Suso Veiga Buxán. Y los que permanecen fieles al proyecto que encarna Ana Pontón también se debaten ente la duda existencial de si confrontar con En Marea, como hizo el PSOE con Podemos para mantener la posición, o si ignorarlo para agrandar las heridas. Se está imponiendo la segunda opción, que está por ver si el Bloque será capaz de rentabilizar.

La pugna por los puestos en las candidaturas marca el peso de cada partido en En Marea

Todos los socios de En Marea niegan que se hayan reservado en las listas que presentarán a las elecciones del 25 de septiembre cuotas de representación para cada organización, como en cambio sí hicieron en los dos últimos comicios generales. Según mantienen, la presencia y el peso de cada partido quedará determinado únicamente por el resultado de las primarias internas que se votarán el martes y el miércoles. Solo Luis Villares tiene garantizado ser cabeza de lista por Lugo, tras ser designado por los alcaldes de A Coruña, Santiago y Ferrol que han llevado las riendas de la construcción de En Marea.

Pero la pugna por las reglas de juego que se libró el sábado para establecer la fórmula de participación en las primarias de los militantes de Podemos evidencia las desconfianzas internas y la batalla abierta por lograr posiciones de salida en las candidaturas al Parlamento gallego.

Dolidos por considerar que sus socios no han cedido en nada, la dirección de Podemos rechazó el sábado la intención que atribuyen a sus socios de que la militancia de los círculos aportase copias de sus DNI para ser admitidos en el censo de la candidatura que encabezará Luis Villares.

Integrantes de Podemos entendieron dicha propuesta como un nuevo obstáculo de sus compañeros electorales, conocedores de que aunque el censo de los círculos superan en Galicia las 22.000 personas y de ellos 14.217 se consideran activos, solo unos 6.000 han participado en su última consulta interna. La obligación de aportar los documentos de identidad, que no tiene ni la dirección de Podemos, fue considerado como una maniobra para excluir a gran parte de la militancia de las primarias.

Tras demandar igualdad de oportunidades, los inscritos de Podemos tendrán que adherirse individualmente al manifiesto con el que los tres alcaldes pusieron en marcha la candidatura de En Marea, paso que permitirá a cada militante de la formación morada después y desde su cuenta de usuario tomar parte en unas primarias en las que sus socios ya han presentado 18 candidaturas y en las que los números 1 de cada una son los que más posibilidades tendrán de ser elegidos.

Pontón: «Moitas decisións se seguen adoptando desde Madrid»

La portavoz nacional y candidata a la Xunta del BNG, Ana Pontón, se mostró sorprendida por que fuera «Pablo Iglesias desde un tuit quen ao final decidise a fórmula da concorrencia» de Podemos Galicia, que se integrará en el partido instrumental de En Marea. Así, Pontón comentó que «séguese vendo como moitas das decisións se seguen adoptando desde Madrid», y reiteró que «estaba convencida de que Podemos, Izquierda Unida y Anova ían ir xuntas, porque representan o mesmo espazo político».

La nacionalista aprovechó la tesitura para subrayar la «alternativa, con propostas concretas» que representa el Bloque.

Losada lamenta el nacionalismo de los nuevos grupos políticos

«La forma en que se presenten otros partidos no es de mi incumbencia». Así respondió la candidata de Ciudadanos a la presidencia de la Xunta sobre la reciente integración de Podemos en En Marea. No obstante, Cristina Losada sí añadió que lamenta que las fuerzas emergentes que han aparecido a la izquierda del Partido Socialista «sean fuerzas impregnadas de nacionalismo, esto sí que es lamentable».

Sobre su apoyo al PP o al PSdeG tras el 25 de septiembre si no se alcanza una mayoría absoluta, Losada afirmó que su partido respaldará a aquella opción política, «que permita que as nosas reformas vaian adiante».

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