Los alcaldes y los pesos pesados de los partidos buscaron acercamientos fuera del plenario
31 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.En apariencia, lo trascendente estaba en el concurrido debate del auditorio y en sus votaciones. Más de mil personas reunidas en un aforo para escenificar el arranque y el respaldo social de la marea gallega, formada por una miríada de treinta movimientos locales bajo la dirección de dos partidos, Anova y Esquerda Unida, y con la Marea Atlántica de A Coruña al mando. Allí dentro, en el auditorio, iba todo sobre ruedas: el modelo de primarias, el código ético y, sobre todo, la creación de un nuevo partido, la fórmula que rechaza Podemos.
Con el calendario electoral encima, se aprobó lo que estaba previsto, tal y como habían predeterminado las cúpulas de las mareas. «Ya está todo enfilado y no vamos a votar en contra para parar el proceso», decía uno de los inscritos de Cangas. Los alcaldes comparecieron a las doce y a las seis, casi sabiendo lo que iban a decir. Y mientras el plenario debatía, la asamblea se jugaba en los corros de los pasillos. Sobre todo desde que llegó Beiras, poco antes de las once de la mañana. El líder de Anova se vio con los tres alcaldes, los regidores con Yolanda Díaz, y así en diferentes cruces. En ninguno de ellos coincidió la coordinadora de Esquerda Unida con el veterano político. Pero ahí estaba Jorge Suárez, primer edil ferrolano y militante de EU, como interlocutor con Anova.
Más allá de aprobar la fórmula para concurrir a las elecciones autonómicas, la junta coordinadora o el modelo de primarias, lo que está en juego es despejar definitivamente el nombre del candidato. Las cúpulas quieren a Luis Villares, y no se descarta que Beiras, sin encabezar la candidatura a la Xunta, pueda ocupar un lugar preferente en las listas, uno de los escenarios que se estudian ahora para dar cabida a todas las partes y llegar a un consenso. Pero el elemento de distorsión, tal y como pudo observarse ayer prestando atención a los corros que había en los pasillos, es Podemos. Esa es la pregunta: ¿Qué hacer con la formación de Pablo Iglesias si persevera en su negativa a ser parte de la fuerza de la marea? Son muchas las voces que apuestan por tender puentes.
Ni la marea puede prescindir del tirón electoral de Podemos ni el partido liderado en Galicia por Carmen Santos está para arriesgarse a concurrir en solitario, tal y como demandan las bases. Esa es la cuestión. Y de eso se hablaba en los pasillos.
Anova formó sus propios corros. Esquerda Unida los suyos, Compostela Aberta también. Y lo mismo la Marea Atlántica. Una dinámica de pequeños grupos para construir un proyecto común que ahora tiene por despejar la incógnita más relevante: saber si estará Podemos en la candidatura llamada a relevar a AGE en los escaños de O Hórreo.