a coruña / la voz

La asamblea nacional del BNG operó ayer como un auténtico rodillo y tumbó, una a una, las posiciones políticas defendidas por los sectores más aperturistas y críticos con la línea oficial, que apostaban por refundar de inmediato la organización nacionalista y trazar una nueva agenda de alianzas que deje abierta la puerta a confluir en una candidatura electoral con otras formaciones, en clara referencia a los integrantes de la coalición En Marea (Anova, Esquerda Unida y Podemos). Ninguno de los votos particulares defendidos en el cónclave de A Coruña rebasó un tercio de los apoyos, lo que ha llevado al exdiputado Carlos Aymerich, ponente de una de las enmiendas a la totalidad, a anticipar con estas palabras una nueva desbandada del Bloque: «No BNG está claro que non podemos traballar. Queda desexarlle sorte».

En realidad, la desconexión con el Bloque de quien fuera diputado en el Congreso y portavoz en el Parlamento gallego empezó mucho antes de la celebración de la asamblea nacional del Palexco coruñés. Lo admitió el propio Aymerich al esgrimir ayer ante los periodistas la metáfora del limonero. «Isto é como un limoeiro, hai moitos limóns e cada un vai madurando ao seu tempo». Y agregó: «Algúns xa caemos ao chan», y otros irán cayendo detrás causando baja en el BNG.

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El adiós de Carlos Aymerich al BNG «Non nos deixan traballar e sinalannos a porta», dice el exdiputado nacionalista

¿Pero cuántos? Aymerich dijo desconocer el número de personas que se pueden ir del Bloque en esta nueva desbandada que sigue a la que tuvo lugar tras la asamblea de Amio de enero del 2012, pero advirtió que su posición es ampliamente compartida en Abrente, la corriente interna que él mismo lidera y que está formada por medio centenar de personas, así como «xente que apoiou esta emenda» y otros muchos «que comparten esta visión».

Acudiendo a los números, el voto particular de Aymerich fue respaldado por 210 personas, que representan el 16,5 % de las 1.275 personas que votaron a mano alzada. Enfrente tuvo 910 votos en contra y 155 abstenciones. «Foi un resultado digno», comentó después Aymerich, quien sacudió el clima interno de la asamblea nacional al insistir en la desconexión con el Bloque: «¿Pintamos algo aquí se xa nos están sinalando a porta?», se preguntó retóricamente.

Los críticos, un tercio

Mejor acogida tuvo entre la militancia el voto particular defendido por las diputadas Carme Adán y Tereixa Paz, que propugnaban la refundación el BNG, mantener un perfil propio como organización nacionalista, pero abrir la posibilidad a confluir otras fuerzas en unas elecciones. Esta vía intermedia obtuvo 476 votos a favor, el 31,2 % de la asamblea, y recibió 890 en contra y 159 abstenciones.

Visiblemente emocionadas, las dos diputadas agradecieron el respaldo recibido y confirmaron su fidelidad al Bloque. «O único que teño decidido é que seguirei no BNG», apuntó Tereixa Paz, que eludió comprometerse de la misma manera con la Unión do Povo Galego (UPG), el partido del que también forma parte. Por su parte, Adán subrayó que en el futuro a lo que se dedicará es a buscar desde dentro del Bloque que la organización «se abra e pense na política de alianzas».

La enmienda a la totalidad defendida por Anxo Collarte, de la comarca de O Ribeiro, también decayó, al obtener 106 votos a favor, 999 en contra y 329 abstenciones. El mismo destino tuvo la posición política defendida por la compostelana Alba Nogueira, abrazada por el 27,2 % de la asamblea nacional al obtener 403 votos a favor, 905 en contra y 172 abstenciones. Tras la votación, Nogueira hizo una valoración positiva: «Deben tomar nota», recomendó al sector oficialista, pues a su juicio es evidente que «hai unha parte substancial do BNG que si quere que as cousas se repensen a fondo e que se faga pronto e se corrixa o rumbo da organización».

«Confluír con nós mesmos»

La línea oficial en la asamblea fue defendida por dirigentes como Pilar García Negro, exdiputada y gerente de la Fundación Bautista Álvarez, quien en declaraciones a los periodistas apeló a «confluír con nós mesmos, a aclararnos e a eliminar rutinas estúpidas», pues entiende que el BNG es «un ben para o país». En su opinión, el debate de fondo pasa por responder a esta pregunta: «¿Estamos dispostos a ser a laca galeguizadora do cabelo doutras organizacións políticas ás que Galicia lles importa tres pitos e un tambor?», planteó.

Fue el concejal compostelano Rubén Cela el encargado de defender el relatorio oficial, aprobado, este sí, por 1.035 votos a favor, 130 en contra y 142 abstenciones. «Aquí, hoxe, deuse o pistoletazo de saída a un proceso de refundación do nacionalismo», valoró Cela, quien dijo que no le sorprendía la espantada dada ayer por Aymerich, mientras García Negro confesó que la lamentaba.

La asamblea del Palexco se cierra reafirmando el modelo «frentista» del Bloque

La composición interna del Bloque Nacionalista Galego (BNG) sufrió continuas modificaciones en sus 34 años de existencia, básicamente porque en sus quince primeros años de vida se afanó en incluir en su seno nuevas organizaciones políticas, como Inzar, Unidade Galega o el PNG-PG, si bien en los últimos años el debate fue capitalizado por las constantes escisiones. Tras la asamblea nacional de Amio, de enero del 2012, se marchó el Encontro Irmandiño de Xosé Manuel Beiras, así como el Colectivo Socialista, al igual que hizo poco después +Galiza, refundado más tarde como Compromiso por Galicia, y el PNG-PG. El colectivo Abrente, liderado por Carlos Aymerich, puede ser el siguiente en dar el portazo, pese a lo cual el BNG refrendó en la asamblea celebrada ayer en el Palexco coruñés su compromiso con el modelo plural basado en el «frentismo» de diferentes partidos.

Lo paradójico de esta decisión es que ya no quedan partidos ni corrientes internas de cierto calado dentro del BNG más allá de la Unión do Povo Galego (UPG), la formación motriz, y el Movemento Galego ao Socialismo (MGS). Aun así, la asamblea nacional le da nuevamente carta de naturaleza al modelo frentista cuando en su seno afloraron más voces que nunca en favor de la disolución de todas sus corrientes internas para ir hacia un modelo de organización de militancia única.

En paralelo a la estructura frentista, el BNG también asume que ya no es la única fuerza nacionalista representativa que actúa en la escena política. De hecho, la asamblea del Bloque optó por crear un nuevo «órgano de coordinación municipal» que esté abierto a todos los ayuntamientos con gobiernos nacionalistas como vía para tender puentes y defender su ámbito de decisión.

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Aymerich anticipa otra desbandada