Regalos bajo la lupa en San Caetano

El registro de obsequios de la Xunta, que ha fiscalizado 125 desde su creación hace 16 meses, se prepara para la época del año en la que se reciben más presentes


santiago / la voz

Cuando la operación Pokémon todavía no había empezado a parecer eterna, cuando los gallegos se escandalizaban leyendo cada mañana en el periódico las dádivas de empresarios a políticos, cuando la corrupción aún burbujeaba en la botella de los problemas del CIS. Fue entonces, en la Galicia de los cien dirigentes imputados, a caballo de marzo y abril del 2014, cuando Alberto Núñez Feijoo buceó en el armario de sus reacciones y encontró traje de gala: el primer código ético en la historia de la Xunta.

El texto, que entró en vigor el 24 de julio de aquel año, prohíbe a quien trabaja para la autonomía, como precepto general, la admisión de regalos. Desde entonces, los guardianes de sus esencias, técnicos de la Dirección Xeral de Avaliación e Reforma Administrativa, han auditado 125 presentes recibidos por altos cargos; redondeando, un promedio de ocho al mes. Estos días se preparan ya para la época del año con mayor carga de trabajo en este frente: las Navidades. Papá Noel, bajo lupa en San Caetano.

Las normas implantadas por Feijoo impiden aceptar agasajos, si bien permiten no rechazar «atencións protocolarias enmarcadas nos usos habituais e costumes sociais», siempre que el valor de estas no exceda los 90 euros. Además, para objetos que superen dicho importe o bien exista la duda de que puedan hacerlo, prevé un mecanismo de retorno. Consiste en pasárselos a la citada dirección general para que los tase y, «en función da súa natureza», decida sobre su destino final entre tres opciones: transferirlos a oenegés y similares, declararlos formalmente integrados en el patrimonio de la comunidad o, si cuestan 89 o menos euros, devolverlos a sus destinatarios originales «para que eles xestionen o seu fin».

En estos 16 meses transcurridos desde el estreno del sistema, según datos facilitados por la Consellería de Presidencia, al departamento que gobierna Natalia Prieto han llegado 125 dádivas (50 en el 2014 y 75 en el 2015), el 63 % de ellas procedentes de particulares y compañías privadas y el resto, excepto dos que carecían de remitente, provinientes de diversas entidades y organizaciones públicas.

Al carecer de referencias en el mercado adecuadas para ello, los encargados de esta encomienda no han sido capaces de determinar el precio de seis de los regalos, con lo cual han decidido devolverlos de manera inmediata a sus oferentes. Al ir dirigidos a la Administración en general, sin llegar siquiera a tasarlos, dos más los han declarado automáticamente propiedad autonómica. Y otros cuatro todavía los custodian en situación de pendientes de cierre de presupuesto.

18 de más de 90 euros

De los restantes 113, 95 han sido puestos en manos de los altos cargos que habían solicitado someterlos a examen, dado que su valor ha sido fijado por debajo de los 90 euros. Más que eso cuestan los últimos 18: 14 ya recogidos dentro del inventario de la Xunta más cuatro que han sido retornados o bien donados a grupos sin ánimo de lucro.

En la lista de presentes puede encontrarse de todo, como en botica. Corbatas, libros, cajas de albariño, un traje típico y un bastón de mando saharauis, una botella de vino de Oporto, un bolígrafo de la marca Cross, un óleo del pintor cangués Raúl Veloso, una lámina cuyo autor no consta, un cuadro del artista tudense Juan Valcárcel, una cámara de fotos, un escudo náutico, figuras de cerámica fina, varios lotes de comestibles... Y muchas cestas de Navidad. De estas últimas, tres han sido donadas a albergues para personas sin recursos, dos a sendos bancos de alimentos y otra a Cáritas.

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