Punto final para la transcantábrica

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

El último tramo de la A-8

Fomento abre los dos últimos tramos entre Torrelavega y Solares, que evitan el rodeo por autovía hacia Santander y trazan una ruta más directa a Francia

25 oct 2015 . Actualizado a las 17:31 h.

En la percepción del viajero la autovía del Cantábrico (A-8) se habría terminado en diciembre pasado, cuando se puso en servicio el último tramo pendiente en Asturias, entre La Franca y Unquera. Desde ese momento, el viaje hasta la frontera se hacía ininterrumpidamente por autovía, pues en Torrelavega se utilizaba la que conecta Madrid con Santander (la A-67) y después se empleaba la S-10 -una suerte de circunvalación de la capital cántabra- para reincorporarse a la A-8 en Solares. Este es el rodeo que se evita desde ayer, después de que la ministra de Fomento, Ana Pastor, inaugurara los últimos 28 kilómetros, correspondientes a los tramos Torrelavega-La Encina y La Encina-Solares.

La ministra, que estuvo acompañada por el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, ha terminado en su legislatura dos ejes cruciales para la vertebración del norte y el oeste del país, las zonas periféricas peor comunicadas. Por un lado, la transcantábrica, que se termina tras 25 años de obras y después de invertir 675 millones de euros en los últimos cuatro años, período en el que se pusieron en servicio once tramos. Por otro, la autovía de la Plata, que se finalizó en mayo con la apertura del tramo Benavente-Zamora. «La vertebración de la cornisa cantábrica a través de una vía de alta capacidad ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una realidad presente», dijo Pastor. Revilla, por su parte, se mostró satisfecho por el fin de la obra, pero recordó que en este tipo de proyectos «Cantabria siempre es la última». También denunció que las obras de esta infraestructura se prolongaron «durante décadas» por culpa de unas «planificaciones desastrosas» y unas «actuaciones incomprensibles».

Lo interesante del nuevo trazado entre Torrelavega y Solares no solo es que evita un rodeo con el consiguiente ahorro de tiempo. Se elude también una zona muy saturada y peligrosa para la circulación. Los tráficos de largo de recorrido ya no necesitarán acercarse a Santander para llegar a Bilbao y San Sebastián. Incluso aquellos vehículos que, procedentes de la Meseta, vayan en dirección a Francia, ahorrarán tiempo circulando por los nuevos tramos de la A-8. En lo esencial, el nuevo vial sigue la traza de la N-634, que en esta zona abandona la costa para ir por el interior en dirección a Torrelavega. Fomento calcula que para los usuarios de esta carretera -soportaba unos 13.000 vehículos al día- el ahorro de tiempo será de un cuarto de hora.

Los dos tramos, que se dejaron para el final al existir en esta zona una alternativa por autovía, contaron con una inversión de 276 millones de euros.