«De aquel equipo solo quedamos tres»

maría cedrón REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Los jóvenes cuyo número está rodeado por un círculo negro  fallecieron: 1. Gelucho, el entrenador. 2. Pacheco.  3. Jesús María Carnicero. 4. Rafael Fernández Padín. 5. Manolo Panadeiro. 6. Manolo Macuta. 7. Manuel Fernández Padín. 8. José Lorenzo. 9. Adolfo Reigosa.  10. Paulino Baretta.
Los jóvenes cuyo número está rodeado por un círculo negro fallecieron: 1. Gelucho, el entrenador. 2. Pacheco. 3. Jesús María Carnicero. 4. Rafael Fernández Padín. 5. Manolo Panadeiro. 6. Manolo Macuta. 7. Manuel Fernández Padín. 8. José Lorenzo. 9. Adolfo Reigosa. 10. Paulino Baretta.

La heroína acabó en Arousa con la vida de decenas de chavales nacidos en los años sesenta. El grupo Dejadnos Vivir de Vilanova se convirtió en la imagen de aquella generación perdida

05 feb 2016 . Actualizado a las 10:46 h.

«Me acuerdo de mis amigos todos los días. He perdido a más de veinte. Y eso es mucho, porque no es decir que fueran de una pandilla de una ciudad grande como A Coruña o Vigo. Eran todos del mismo pueblo, de Vilanova de Arousa, un concello que ahora tiene unos 10.000 habitantes. Padezco depresión derivada del consumo de LSD y eso agrava esa nostalgia. También echo de menos mi tierra, la ría de Arousa, a la que no puedo volver». Manuel Fernández Padín trabajó para los Charlines. Se arrepintió y fue uno de los testigos clave de la operación Nécora en 1994. También es, como su hermano Rafael, uno de los diez jóvenes que aparecen en la foto del equipo de futbito Dejadnos vivir, de Vilanova. La imagen representa esa generación que se subió a un caballo desbocado que la condujo hasta el abismo.

Es la generación perdida a la que hace referencia el auto de la Audiencia Nacional que permite salir de la cárcel a Sito Miñanco para trabajar en una empresa de seguridad. Pero a principios de los ochenta, cuando los reyes del contrabando todavía apostaban por el tabaco, la muerte entraba en la ría abrazada a la heroína. Y no solo hubo generaciones prácticamente desaparecidas en esa parte de las Rías Baixas. También en Monforte, en Ferrol... y muchos otros puntos del país. Porque hasta Arousa llegaba gente de todas partes para comprar. Había incluso quien enterraba pequeños paquetes de droga en la base de las palmeras de la plaza del mismo nombre en Vilanova.

«Cuando sacamos la foto no todos consumían, solo algunos habían empezado a tener contacto con la heroína o con los porros», recuerda Fernández Padín. El equipo se había improvisado para jugar un torneo organizado durante las fiestas patronales: «Era complicado juntar a ocho o a nueve para jugar». De los diez de la foto, «solo quedamos tres. Sobrevivimos mi hermano Rafael, el que está de pie marcando victoria con la mano; Jesús María, el chico que está apoyado en él; y yo, el que está de pie a la derecha». Pero aquel año, en 1982, aquel equipo que había elegido la A de anarquía para sus camisetas triunfó en el torneo. No podrá nunca nadie quitarles, al menos, ese honor.