«Yo no soy trapacero»

El colectivo gitano denuncia que sigue sufriendo discriminación y se rebela contra una acepción del diccionario que los tacha de falsos y mentirosos

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No somos trapaceros Niños gitanos denuncian la utilización de vocabulario ofensivo para definir su etnia 

santiago / la voz

Es sonrojante que el diccionario de la lengua que usan y hablan los cerca de 600.000 gitanos españoles los insulte tachándolos de trapaceros. Pero así es. En su quinta acepción, los define como quien «con astucias, falsedades y mentiras procura engañar a alguien en un asunto». Lo que en Galicia sería un trapalleiro. Aunque no es la única, esta es una de las más graves discriminaciones que sufre el colectivo gitano como pueblo y por ello ha motivado una iniciativa difundida en las redes sociales con la etiqueta #YoNoSoyTrapacero.

La campaña consta de un vídeo bien elocuente. Lolita, Samara, Rosa y otros niños se presentan a cámara con las mismas aficiones y sueños que cualquier otro niño. Una voz les propone buscar en el diccionario la palabra gitano. Leen hasta llegar a la quinta acepción: trapacero. «¿Sabes lo que quiere decir trapacero?», les pregunta la voz. Todos responden que no, así que la siguiente propuesta es buscar ese otro término. Las reacciones de los niños son auténticos dardos directos al corazón de los académicos. «Los gitanos no hacemos eso», dice uno, y otro le sigue apuntando: «también otras personas pueden hacer eso». Los comentarios siguen con frases como «no me gusta que digan esto en un diccionario», «me están insultando», «no me parece justo», «está diciendo una mentira esto» hasta que una de las pequeñas encuestadas sentencia lo que se ha convertido en el potente eslogan de la campaña: «Yo no soy trapacera».

Esta lucha del pueblo gitano no ha tenido hasta ahora éxito, aunque el director de la Real Academia, Darío Villanueva, los recibirá próximamente para escucharles y valorar su propuesta. En Galicia su reivindicación seguro que será comprendida y apoyada, porque ese mismo diccionario incluía hasta hace poco entre las acepciones del término gallego la de tonto. Como bien dice el vídeo de la campaña #YoNoSoyTrapacero, «una definición discriminatoria genera discriminación».

En Galicia, el 20 % de los casos

Con esa intención, con la de erradicar las discriminaciones que sufre este pueblo, la Fundación Secretariado Gitano presentó ayer en la sede del Valedor do Pobo su informe anual sobre discriminación y comunidad gitana. El estudio recoge un total de 151 casos en toda España en los que un gitano fue discriminado por razón de etnia. De ellos, 30 fueron en Galicia, un 20 % del total, como reveló Eva Vera, la directora gallega de esta entidad.

La abogada María del Carmen Cortés, responsable del departamento de Igualdad de Trato y Lucha contra la Discriminación del Secretariado Gitano advirtió que los datos hay que leerlos teniendo siempre presente que son una mínima parte del problema real «ya que la discriminación no se denuncia y ese hecho dificulta que los gitanos puedan defender sus derechos porque no los conocen bien y no saben si se les está discriminando o no», explicó.

El Valedor do Pobo, José Julio Fernández, hizo hincapié en el hecho de que la sociedad actual, pese a no declararse racista, sigue teniendo comportamientos racistas que calificó de «simbólicos, escondidos e inconscientes» y que resumió en el concepto del «racismo líquido», menos evidente pero igualmente grave y que es aún peor cuando al hecho se ser gitano se le unen otras situaciones potenciales de discriminación como ser pobre o mujer. No obstante, ese racismo un tanto etéreo que describió el valedor es absolutamente concreto y visible en el espinoso asunto de la acepción de gitano como trapacero en el diccionario, de ahí que ese sea el tema que centra la campaña de este año.

Educación y acceso al empleo

Los 151 casos recogidos en el informe anual sobre discriminación al pueblo gitano describen situaciones de desigualdad en ámbitos como la educación, tanto por parte de otros alumnos como de los profesores, así como en el acceso al empleo y a la vivienda. Hoy por hoy, una persona gitana sigue teniendo más difícil conseguir que le alquilen un piso o que le den un trabajo por el mero hecho de ser miembro de esta etnia. Otros ámbitos concretos de desigualdad son la seguridad ciudadana, es decir, el trato que reciben de las fuerzas de seguridad del Estado, el acceso a bienes y servicios y el trato en los medios de comunicación, donde aseguran que muchas veces se les estigmatiza injustificadamente.

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