«En los accidentes se comprueba que la norma no siempre es la adecuada»

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

El director de Seguridad de Renfe, Antonio Lanchares, admitió en el Congreso que la normativa no servía para manejar reducciones bruscas como la de Angrois. «Me siento fracasado», dijo

15 nov 2014 . Actualizado a las 17:30 h.

La sinceridad sigue siendo la pauta de las intervenciones a puerta cerrada en la subcomisión del Congreso que estudia el sistema ferroviario. El pasado 28 de octubre le tocó el turno a Antonio Lanchares Asensio, director de Seguridad en la Circulación de Renfe cuando ocurrió el accidente de Angrois, que costó la vida a 79 personas y una más que está pendiente de ser reconocida. En una intervención genérica y muy técnica, Lanchares dejó para el final sus opiniones sobre el descarrilamiento del Alvia, reconociendo explícitamente que la normativa del ADIF y Renfe que estaba en vigor aquel 24 de julio del 2013 era insuficiente para manejar las transiciones bruscas de velocidad. El tren debía reducir de 200 a 80 kilómetros por hora, sin ningún sistema que recondujese un fallo o despiste del maquinista, aunque después del accidente sí se instalaron balizas que limitan la velocidad. Antonio Lanchares se mostró apesadumbrado por el accidente, transmitió sus condolencias a las víctimas y confesó: «Como responsable de seguridad me siento, digamos, fracasado, y lamento el accidente». Lanchares ha sido hasta ahora el cargo técnico que más explícito ha sido al describir su experiencia personal tras el descarrilamiento.

Para el responsable de seguridad de la operadora, el accidente es una combinación de tres factores: «El fallo humano, eso es evidente -aclaró-, la llamada telefónica, y la normativa que amparaba la circulación con ASFA y que protegía las limitaciones de velocidad». Lanchares avaló la opinión de que en la curva de Angrois «se cumplió la normativa vigente». Estas normas, aclaró, se cambiaron tras el siniestro. «Desgraciadamente, en los accidentes se comprueba que no siempre la normativa es la adecuada, y en estos casos lo que se ha hecho, a raíz de estas recomendaciones que hizo la CIAF [la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios], es cambiar la normativa, y ahora mismo, como ustedes saben, todos los puntos en los que hay un salto significativo de velocidad están protegidos mediante una nueva normativa», explicó.

Lanchares atribuye esta mejora a la recomendación que salió de un pleno de la CIAF celebrado el 30 de julio. Pero ese mismo día también hubo una reunión del Comité Central de Seguridad de Renfe para analizar el accidente. En ella, según las actas que obran en el sumario, el propio Lanchares vio necesario que «cuando exista un escalón notable de cambio de velocidad en sentido decreciente, se proteja con baliza para prevenir su correcta ejecución».

Por tanto, la necesidad de proteger estas transiciones ya estaba en la mente de los responsables de seguridad de Renfe, antes incluso de que la CIAF les transmitieran las conclusiones del pleno de urgencia que celebraron seis días después del accidente.

antonio lanchares, director de seguridad en la circulación de renfe