«Digan, al menos, cómo murió Elisa»

Una nueva concentración exigirá mañana en Cabanas respuestas que aclaren el crimen de la vecina que salió a pasear y fue encontrada muerta entre unas zarzas


cabanas / la voz

«Hace más de seis meses que no tenemos noticia alguna sobre cómo va la investigación. La última vez que nos dijeron algo fue cuando fuimos a dar unos datos». La familia de Elisa Abruñedo, la mujer de 46 años que apareció violada y apuñalada en Lavandeira de Arriba, la parroquia rural donde vivía en el concello coruñés de Cabanas, está desesperada. «Es una sensación de total impotencia. Vemos que pasa el tiempo y no se llega a ningún lado, no avanzan. Hace tiempo que nadie ve a ningún investigador por la zona como los días posteriores al hecho...», dice un familiar cercano. Mañana se cumple un año de su desaparición. Y el miércoles hará 365 días desde que hallaron su cadáver entre unos matorrales, a unos cinco metros de la carretera y a tan solo unos 300 de su casa. Al parecer, tenía tres puñaladas. Había ido a dar un paseo y estaba ya de vuelta.

En todo ese tiempo la vida ha cambiado para los vecinos de Cabanas, pero sobre todo para la familia de esta mujer que lo único que quiere es respuestas. «Los padres están desesperados, lo mismo que la hermana. Quieren saber cómo fue, cuánto tardó en morir... Al menos, por caridad, nos gustaría saber el resultado de la autopsia porque a fecha de hoy (por el jueves pasado) no nos han dado nada», pide por favor la familia.

«Cómo pasó, sufrió o no, estuvo mucho tiempo agonizando o murió en el acto, estaría horas debatiéndose entre la vida y la muerte... son preguntas que rondan por la cabeza de sus padres cada día. Conocer qué ocurrió los tranquilizaría un poco. Les quitaría parte de esa agonía que viven. Lo mismo que a su hermana, que a su marido e hijos», añade un familiar. Pero sobre todo lo que quieren es que se atrape al que lo hizo.

El resultado de la autopsia practicada al cadáver de Elisa forma parte del secreto de sumario decretado por el juez que instruye el caso. Después de haber realizado varios descartes, la investigación, lenta y complicada, continúa. Pero hay aún muchos cabos que atar y muchas preguntas por resolver. El proceso es laborioso.

Muchos porqués

«Hai un montón de porqués que non teñen resposta. Por qué non sabemos nada, por qué aínda non está resolto. Hai probas de quen pudo ser ou non...», se pregunta una vecina, responsable también de una de las asociaciones que participa, junto con el concello y la familia, en la organización de las concentraciones para reclamar justicia para Elisa. Porque Cabanas no es grande y fue una de sus vecinas, no una persona extraña, la mujer cuyo cuerpo estaba tirado entre unas zarzas.

Mañana tienen previsto organizar la tercera, justo cuando se cumple el aniversario del día en que salió a pasear, como acostumbraba, y nunca más regresó. Fue el primer día de septiembre. Domingo. Último día de vacaciones de agosto en un pequeño concello con poco más de 3.000 habitantes que en verano suben como la espuma hasta rozar los 25.000. A diferencia de las concentraciones anteriores, esta vez la convocatoria no es en el pabellón polideportivo de Lavandeira de Arriba.

Lo harán a las ocho de la tarde en la rotonda de entrada al pueblo, la segunda tras la salida de la autopista que une A Coruña y Ferrol. Junto a la playa, en El Arenal, frente a la oficina de turismo.

La parroquia donde encontraron a Elisa y el lugar donde vivía está en un lugar apartado, donde apenas pasan coches. Por eso sorprendió tanto el lugar del crimen. Esta vez quieren que el acto se vea un poco más, buscan poder llegar a parar el tráfico. Que se escuche su voz. Que se vea la pancarta que tienen preparada y con la que piden justicia.

Saber más detalles ayudaría a todos. «Esto non foi ningún veciño», sospecha Bea, de la asociación de Mulleres Cabanas Rural. De hecho, a lo largo de este año los vecinos han hecho piña. Y como contaban hace unos meses en el momento en el que ven a alguien extraño circular por una pista donde no suele haber más que el tráfico de los locales que viven en la zona, cogen el teléfono y se dan una llamada. Algunos, todavía ahora, continúan tomando precauciones a la hora de salir a pasear. Su hermana también ha dejado de dormir en verano con la ventana abierta, como acostumbraba. Y a sus padres les cuesta salir de casa.

Un mural en su trabajo

Y la echan de menos. Sus compañeros del centro de mayores Geriatros de Ferrol, donde trabajaba, han hecho un mural en su honor. Es su forma de recordar a aquella mujer discreta y con gafas. Comenzaron a hacer el mural por iniciativa de sus compañeros en noviembre pasado, justo dos meses después de que se produjera el crimen. Encargaron un boceto al artista ferrolano Leandro Lama. Sobre eso comenzaron a trabajar. Tanto usuarios del centro como trabajadores, todos aportaron su grano de arena. Ya está acabado. Únicamente queda poner un pequeño toque: una placa en memoria de Elisa. Su Elisa.

La investigación continúa, aunque avanza lentamente por su complejidad

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