Ons, paraíso natural también para el botellón

Denuncian que los borrachos usaron un tejado para bailar y que los vándalos van a la iglesia a beber


bueu / la voz

«Non podemos durmir, estamos fartos». Este es el comentario de muchos de los vecinos de Ons, que denuncian que su isla se está convirtiendo este verano en un «botellódromo». La falta de fuerzas del orden -Ons carece de Guardia Civil y Policía Local- está pasando su factura a los veraneantes y a los isleños que se quejan del comportamiento poco cívico de algunos de los visitantes. «Sempre hai xente que se pasa, pero este ano fano peor que nunca», afirmó uno de los afectados.

Los incidentes se reproducen todas las noches y duran en algunos lugares de Ons hasta la salida del sol. Los vecinos precisan que los grupos de borrachos ya no respetan ni las propiedades privadas. Por ejemplo, inciden en que a una de las casas de la isla, aprovechando que no estaban sus dueños ese día, un grupo de borrachos se subió de noche al tejado -el inmueble está en una ladera y la cubierta queda al nivel del camino-. «A xente estaba moi quente, e subíronse ao tellado e puxéronse a bailar enriba e acabaron rompendo as tellas». Los vándalos también derribaron el muro de la finca de la vivienda.

Los isleños manifiestan que Ons también dispone, al parecer, de su propia ruta improvisada del botellón. Los restos de la basura por el suelo a la mañana siguiente dan fe de las «hazañas» de la madrugada anterior.

Una de las vecinas indicó: «En la iglesia es en donde empiezan, en vez de ir a rezar, van al botellón». Para los isleños, no se entiende cómo es posible que haya gente que pase la noche con gaitas, bombos y gritos, sin que nadie intervenga, ni de las fuerzas del orden, que ni están ni se las espera, para desasosiego de los veraneantes que quieran descansar. «Os veciños non poden durmir, hai xente que ven a iso, a beber, e compórtanse sen ningún control».

La ruta del botellón insular se distribuye por una parte importante de Curro, el principal punto de población de Ons. Se puede encontrar a grupos de jóvenes bebiendo hasta altas horas de la noche en el entorno de la iglesia, la playa de Area dos Cans y otras partes de este núcleo. «Pola mañá todo queda cheo de cristais, e de botellas, é un lixo», se quejaron los vecinos.

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