Miles de conductores se vieron atrapados en enormes atascos en el peaje de salida hacia la autovía de O Salnés, en dirección a Sanxenxo y O Grove
26 jul 2014 . Actualizado a las 13:10 h.Miles de conductores se tuvieron que armar de paciencia, bajo un sol de justicia, para salvar el cuello de botella en que se convirtió, durante gran parte de la mañana de ayer, el peaje de la autopista AP-9 que conecta con la autovía do Salnés. Las retenciones, según algunos de los afectados, fueron kilométricas y de cerca de una hora de duración, ya que en este peaje, con pocas cabinas, coinciden los vehículos procedentes de Pontevedra y su comarca y los que llegan desde el norte de la provincia y el centro de Galicia con destino a Sanxenxo y O Grove, dos de los principales destinos turísticos del verano. Audasa no levantó las barreras del peaje, aunque puso a una operaria más para cobrar con un portátil en una de las cabinas automáticas con la intención de agilizar el tráfico. Fue un intento vano, casi sarcástico. El atasco era monumental y el malestar de los conductores, que perdieron en la cola parte de la soleada mañana, era evidente.
Las retenciones en la AP-9 no fueron el único problema que tuvieron que salvar los sufridos conductores. La autovía do Salnés también tenía su trampa. A algo más de un kilómetro y medio antes de la salida de esta carretera hacia Sanxenxo, las retenciones volvieron a sorprender a muchos que tuvieron que circular al ritmo de tortuga tanto para enfilar hacia la villa turística como para seguir hacia A Lanzada.
Al pasar el desvío de Sanxenxo, los coches todavía pudieron circular con cierta velocidad, sin excesos, pero a la altura de Aios, el espejismo de disolvió por completo. Es el tramo sin desdoblar de la autovía do Salnés y si con varios carriles la afluencia de tráfico causó problemas, con uno solo fue infernal para quienes lo padecieron. En este punto el embudo se volvió casi intransitable y sirvió para dar pie a una larga caravana que ya no acabó hasta la conexión con A Lanzada, a varios kilómetros más allá.
La otra gran vía de comunicación de Sanxenxo con el resto de la provincia es la carretera convencional PO-308, por la costa. Aquí, a media mañana los atascos también se hicieron notar, aunque no con tanta intensidad como en la autovía o en la autopista. Por ejemplo, desde Pontevedra se podía circular relativamente bien hasta alcanzar la recta de Pinela, en Poio, y donde los conductores avanzaron poco a poco hasta pasar del casco urbano de Combarro.
Después, el tráfico pudo circular con aparente fluidez hasta llegar a Sanxenxo, donde la confluencia de los coches procedentes de la autovía do Salnés saturó la rotonda de O Vinquiño, junto a la estación del bus, así como todo el tramo que discurre desde Sanxenxo hasta Portonovo.
También en Vigo
La confluencia del puente festivo y las altas temperaturas provocaron también un éxodo masivo de los vigueses hacia las playas de O Morrazo. Las retenciones en la autopista eran visibles a la salida de Vigo, de forma que varios kilómetros antes del acceso al corredor ya se observaba que la circulación discurría de manera muy lenta y con paradas esporádicas, informa Luis Carlos Llera. Fuentes del servicio de emergencias del 112 indicaron que a pesar de todo, la jornada discurrió con normalidad en las carreteras. Lo mismo indicaron desde Protección Civil de Cangas, donde señalaron que la afluencia a los arenales fue también muy notable.
Lo único que hizo Audasa fue poner una cobradora más con un ordenador portátil