El trabajo realizado por Juan Bellas y su equipo se enmarca en el programa nacional de seguimiento de la contaminación marina que desarrolla el IEO desde la década de los noventa. Y para evaluar su evolución se analizan 40 puntos de muestreo. Cada año se toma referencia de 20 de ellos, alternándolos al ejercicio siguiente. Y cada cinco se hace un barrido general. El primero de ellos se realizó en el 2005, el segundo en el 2010 y el próximo será en el 2015. En Galicia se analiza el mejillón en A Guarda, Oia, Vigo (hay 2), cabo Home, Pontevedra (otros 2), Arousa, Corrubedo, Muros, punta Insua, Muxía, Corme, Caión A Coruña (2), Ares, Ferrol (también 2), Espasante, Viveiro y Ribadeo.
En cuanto al tipo de contaminación que se ha detectado es por metales pesados, como el mercurio o el plomo, y contaminantes orgánicos, como pesticidas. En Galicia, según la zona, hay presencia de unos contaminantes u otros. Por ejemplo, la polución de Vigo se ha caracterizado siempre por tener niveles de plomo más elevados de lo normal, mientras que Pontevedra destacaba por la presencia de mercurio fruto de las actividades de Elnosa. En una y otra ría se han detectado descensos. Según Bellas, «lo que observamos de forma general en Galicia es una disminución de los contaminantes químicos». En Vigo, podría haber influido el cierre de empresas que empleaban plomo en la fabricación de cerámica y el menor uso de gasolinas sin ese metal; y en Pontevedra, el menor empleo de ese material.
En Ferrol destacan los compuestos organoclorados, sobre todo pesticidas con DDT, que, aunque ya no se usan, persisten en el sustrato porque tardan en degradarse.